Los préstamos al sector privado crecieron en junio, pero la elevada morosidad continúa condicionando el crédito

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los préstamos al sector privado registraron en junio el primer crecimiento real del año.
  • Las líneas comerciales impulsaron la recuperación del crédito en pesos.
  • Los préstamos personales acumulan nueve meses consecutivos de caída en términos reales.
  • El financiamiento hipotecario volvió a mostrar el mayor dinamismo del sistema.
  • La morosidad de las familias alcanzó un nuevo récord y continúa en ascenso.
  • Casi siete millones de personas quedaron excluidas del sistema crediticio por atrasos en sus obligaciones.

El financiamiento al sector privado mostró en junio un cambio de tendencia luego de cinco meses consecutivos de retrocesos en términos reales. De acuerdo con un informe elaborado sobre la base de datos del Banco Central, el volumen total de préstamos en pesos registró un crecimiento impulsado principalmente por las líneas destinadas a empresas, mientras que el crédito orientado al consumo de las familias continuó exhibiendo signos de debilidad en un contexto marcado por el aumento de la morosidad.

Según el relevamiento, el saldo total de préstamos en pesos al sector privado alcanzó los $103,1 billones, lo que representa un incremento nominal del 3,6% respecto de mayo. En la comparación interanual, el crecimiento fue del 35,6%, frente a los $76,1 billones registrados en el mismo mes del año anterior.

Al descontar el efecto de la inflación estimada por consultoras privadas, el crédito mostró una expansión real mensual del 1,7% y un aumento del 1,3% en términos interanuales. El resultado representa el primer crecimiento real del año y marca una interrupción de la tendencia negativa que había predominado durante los cinco meses anteriores.

Los especialistas atribuyen esta mejora principalmente al desempeño de las líneas comerciales. Los préstamos destinados a empresas crecieron un 6,4% en términos nominales durante junio y alcanzaron un saldo de $34,9 billones. En términos reales, la expansión fue del 4,5% respecto del mes previo, aunque todavía se ubicó un 2,5% por debajo del nivel registrado un año atrás.

El comportamiento de este segmento estuvo favorecido por un mayor interés de las compañías en financiarse en pesos, especialmente en un escenario donde los movimientos del tipo de cambio encarecieron las alternativas de endeudamiento en moneda extranjera. Aun así, el nivel de actividad crediticia permanece por debajo de los máximos observados durante 2025.

El panorama fue diferente para los préstamos personales. Aunque el saldo aumentó un 0,9% en términos nominales y llegó a $21,2 billones, la evolución quedó por debajo de la inflación proyectada, lo que implicó una caída real mensual del 1% y una disminución interanual del 2,9%.

Con este resultado, el crédito personal acumula nueve meses consecutivos de retroceso en términos reales. Entre los factores que explican este comportamiento se destacan las elevadas tasas de interés, que continúan limitando la demanda de nuevos préstamos, y el deterioro en la calidad de las carteras crediticias, que llevó a las entidades financieras a endurecer los criterios para otorgar financiamiento.

El mercado de tarjetas de crédito también mostró una evolución moderada. Los saldos crecieron un 2,6% en términos nominales y alcanzaron los $25,2 billones. En valores ajustados por inflación, el avance mensual fue del 0,6%, aunque la comparación interanual reflejó una caída del 3,4%.

El informe señala que el regreso de promociones bancarias, descuentos en comercios y planes de financiación en cuotas sin interés contribuyó a sostener parte del consumo financiado, especialmente a través de aplicaciones de pago con código QR y acuerdos comerciales con cadenas del sector minorista.

Los créditos prendarios mantuvieron un comportamiento similar. El saldo ascendió a $6,3 billones luego de crecer un 1,1% en términos nominales, aunque registró una contracción real tanto en la comparación mensual como anual. La evolución estuvo vinculada al desempeño del mercado automotor, que todavía no logra recuperar los niveles de ventas alcanzados durante el año pasado, pese a la aparición de nuevas líneas de financiación con tasas bonificadas.

En contraste, el segmento hipotecario volvió a destacarse como el de mayor expansión. El saldo total alcanzó los $7,9 billones, con un crecimiento interanual superior al 100% en términos nominales. Ajustado por inflación, el incremento fue del 54,5%, impulsado por una mayor demanda de créditos indexados luego de la desaceleración de los índices utilizados para actualizar las cuotas.

Sin embargo, el principal foco de preocupación continúa siendo el deterioro en la capacidad de pago de familias y empresas. Datos de la Central de Deudores del Banco Central muestran que la morosidad de los hogares alcanzó el 12,7% en mayo, el nivel más elevado desde que existen registros comparables y el decimonoveno incremento mensual consecutivo.

El deterioro también tuvo un fuerte impacto sobre el acceso al financiamiento. Se estima que cerca de siete millones de personas quedaron excluidas del sistema crediticio debido a atrasos superiores a los 90 días en el pago de sus obligaciones. En el segmento empresarial, la mora también registró un incremento, mientras que el índice correspondiente al conjunto del sector privado continuó mostrando una tendencia ascendente.

Si bien el crecimiento del crédito durante junio representa una señal positiva para la actividad económica, los elevados niveles de morosidad siguen constituyendo uno de los principales desafíos para el sistema financiero y condicionan la recuperación sostenida del financiamiento al consumo y a la inversión.

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