Municipalidad bonaerense cobrará impuesto al truco

NACIONALES Dante HERRERA

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Las normativas tributarias municipales suelen ser laberintos burocráticos que pocas veces captan la atención del gran público, hasta que algún detalle curioso sale a la luz. Este es el caso del municipio de Adolfo Alsina, cuya ciudad cabecera es Carhué, radicado en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Su reciente ordenanza impositiva para el año 2026 se volvió el centro de la polémica al descubrirse que el documento penaliza con tasas específicas la organización de torneos de truco y canasta, dos de las actividades lúdicas más tradicionales y arraigadas en la cultura de los clubes de barrio argentinos.

El texto normativo en cuestión presenta una curiosa doble imposición para estos populares certámenes de naipes. Por un lado, la legislación estipula en su apartado de Derechos a los Espectáculos Públicos un gravamen de 40.500 pesos por cada torneo que se realice en el distrito. Paralelamente, en una sección diferente dedicada a los Servicios Varios vinculados a juegos de entretenimiento, se fija un arancel de 31.200 pesos para los campeonatos de cartas. Esta duplicidad genera un evidente vacío interpretativo, ya que el documento legal no especifica si ambos montos deben sumarse o si responden a categorías excluyentes, dejando a los encuentros de peñas en un verdadero limbo fiscal.

Frente a la rápida repercusión que alcanzó la noticia, las autoridades locales debieron salir a poner paños fríos. Renzo Redel, actual secretario de Hacienda de Adolfo Alsina, desestimó la controversia asegurando de manera tajante que en la práctica estas imposiciones no se cobran ni se cobrarán en el futuro. Según la explicación del funcionario, esta insólita tarifa es simplemente un arrastre burocrático heredado de gestiones gubernamentales pasadas que quedó olvidado dentro de la extensa redacción del código fiscal, pasando totalmente desapercibido durante la última revisión anual del Concejo Deliberante.

Lejos de querer castigar económicamente a quienes disfrutan de la baraja, desde el Ejecutivo municipal destacaron que el Estado local fomenta activamente este tipo de encuentros sociales, considerándolos una herramienta fundamental para el esparcimiento y el desarrollo cognitivo de los adultos mayores. La recaudación de la intendencia, aclararon, se sostiene mediante tributos convencionales como las tasas de seguridad e higiene o los permisos para eventos masivos. Tras este episodio mediático, la administración anticipó que procederá a eliminar estos artículos obsoletos de la normativa, garantizando que el tradicional grito de "falta envido" siga siendo completamente libre de impuestos.

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