CFK juega con su candidatura, inaugura la campaña y se saltea el presente salvo en un frente: la Justicia

POLÍTICA 20 de noviembre de 2022 Por Eduardo Aulicino*
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Cristina Fernández de Kirchner dio su discurso por el Día de la Militancia -literalmente, frente a su tribuna- casi a la misma hora que el INDEC difundía datos alarmantes sobre los aumentos de las canastas que marcan la línea de pobreza y la de indigencia. Sin embargo, esta vez no dejó ningún reclamo sobre la escalada de precios en los rubros más sensibles. ¿Un hecho único o un giro? Se verá, pero en la práctica, la ex presidente no buscó esta vez diferenciarse del propio Gobierno, sino que directamente lo eludió. Se salteó la realidad, con la excepción de un punto: sus batallas en el frente judicial.

El acto montado en La Plata no fue un hecho aislado. La semana ya había escrito al menos tres capítulos en ese terreno y la movilización oficialista, desde que empezó a ser pensada, apuntó a coronar una especie de demostración de fuerza ante las dificultades en el terreno judicial. El lunes, CFK volvió a descalificar al fiscal Diego Luciani ya en los umbrales de las definiciones en la causa Vialidad. Ese mismo día, cargó contra María Eugenia Capuchetti, la jueza que tiene a su cargo la investigación abierta por el ataque sufrido a principios de septiembre. Y el miércoles, consagró un representante en el Consejo de la Magistratura, como desafío a la Corte Suprema.

Esa última movida agudiza la tensión en el plano institucional. Alineó a todo el oficialismo para imponer en el Senado, con gesto amplificado por la votación en el recinto, la designación de Martín Doñate, relegando otra vez al opositor Luis Juez. La Corte ya había considerado que la división del bloque para quedarse con una silla más en la Magistratura era artificial y constituía una manipulación. Todos los senadores oficialistas y tres aliados avalaron la designación.

Para completar el sentido de las piezas acomodadas en el Consejo de la Magistratura, todos los representantes del oficialismo -también los que le corresponden a Diputados -en este caso, siguiendo las reglas- tienen claro alineamiento con el kirchnerismo. Juntos por el Cambio repudió la decisión y el PRO presentó un amparo contra el nombramiento de Doñate. La Corte debe lidiar con un tema que le plantea la disputa entre oficialismo y oposición. Es, esta vez, una cuestión que discute su lugar como máximo escalón de la Justicia. La semana que viene habrá novedades.

Con esas fichas en el paño judicial, queda a la vista un foco riesgoso por sus implicancias de conflicto institucional. Se suma a la creciente disputa con la oposición, y no sólo por la pulseada sobre la representación parlamentaria en el Consejo de la Magistratura, y a las propias internas del frente gobernante. El tercer ingrediente es la situación económica y social, una realidad que parece disociada del conflicto político pero afectada por las incertidumbres que genera.

Pasaron sin mucha huella en el discurso oficial, pero causaron impacto los últimos relevamientos del INDEC sobre la trepada de precios. El IPC de octubre ya había reafirmado un piso mensual de 6 puntos porcentuales. Registró 6,3% en general y un poco más en el área del GBA, donde fue más alto además el rubro de alimentos y bebidas. Es un dato de alarma sobre los niveles de empobrecimiento. Después, se conoció el salto que pegaron la Canasta Básica Total (9% en octubre y 93,1% interanual) y la canasta Básica Alimentaria (9,5% y 100,8%). Se trata de las referencias para medir pobreza e indigencia, respectivamente.

El tema, a diferencia de lo ocurrido en septiembre cuando se conocieron las mediciones sobre pobreza e indigencia en la primera mitad del año, no disparó ninguna definición en el acto de La Plata. Sólo dejó una referencia amplia y repetida sobre el ideal de alinear precios, tarifas y salarios. Fue, se interpretó en medios oficiales, una ratificación del aval inicial a Sergio Massa, construido básicamente con algunos reconocimientos y varios silencios acerca de los ajustes frente a la necesidad de contener la crisis.

CFK fue directa en los temas que quiso serlo a lo largo de un discurso cuidado pero lejos de sus mejores entregas. Respecto de sus batallas judiciales, no dudó en remitir a la construcción según la cual el “Partido Judicial” se transformó en el arma de los poderes fácticos para un nuevo estilo de golpes de Estado. No innovó, pero tampoco dejó de ser áspera.

En cambio, estrenó un discurso que evitó el camino de criticar al gobierno o reclamar cambios y, a la vez, afirmar su poder sobre el conjunto del peronismo y por encima de Alberto Fernández. Menos expuso temas conflictivos como las PASO, que podrían darle protagonismo al Presidente como otro polo interno. Lo deja así en lugar relegado.

Esta vez, el mensaje fue otro. Reivindicó sus gestiones y la de Néstor Kirchner, hizo una descripción más que elogiosa de los resultados en materia económica y social, y redondeó todo con tono electoral y acorde con la consigna del acto: “La fuerza de la esperanza”. El salto sería desde el 2015 al 2023. Es decir, la presente gestión.

Una frase propia puede ser leída como síntesis: “Podemos volver a hacer esa Argentina, porque ya la hicimos. La gente tiene que decidir si quiere volver a hacer esa Argentina que alguna vez tuvieron”. Sin embargo, y de manera previsible, no avanzó en nada con la posibilidad de su candidatura.

Por supuesto, la ex presidente debe medir diversos factores antes de definir si finalmente compite en el 2023 y cómo. Esta a la vista su esperanza de rearmar otra vez un frente a su medida. Como pieza decisiva, asoma la provincia de Buenos Aires, para volver a disputar la Presidencia o como territorio de base para nuevas batallas externas e internas otra vez en etapa opositora.

Antes, busca afianzar su lugar como jefa política. Y si no convence la estrategia en positivo en el estilo que ya aconsejan consultores de campaña -mezcla de imagen forzada del pasado y promesa esperanzadora-, vale la advertencia sobre un futuro perdedor sin su liderazgo. “Sin Cristina hay peronismo… Seguramente dividido, fracturado, enfrentado, inocuo y neutralizado para cualquier proceso de cambio”, dijo.

 

 

* Para www.infobae.com

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