El Gobierno fortalece reservas y deuda para blindarse de cara a 2027

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los vencimientos de deuda en dólares aparecen como una de las principales preocupaciones del equipo económico
  • El Gobierno busca reunir cerca de USD 10.000 millones para cubrir pagos hasta 2027
  • El Banco Central ya alcanzó la meta de compra de reservas prevista para 2026
  • La administración nacional redujo fuertemente su exposición en contratos de dólar futuro
  • La Secretaría de Finanzas intenta extender plazos y bajar tasas en la deuda en pesos
  • Los swaps de monedas con China volverían a quedar disponibles durante este año

El Gobierno nacional acelera una estrategia financiera de largo alcance con el objetivo de llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con un escenario económico más sólido y con menor exposición a turbulencias cambiarias. La administración de Javier Milei trabaja en la construcción de un “colchón financiero” que permita reducir el impacto de eventuales corridas sobre el dólar y, al mismo tiempo, garantizar capacidad de respuesta frente a posibles tensiones en los mercados.

La hoja de ruta diseñada por el equipo económico combina distintas herramientas: fortalecimiento de reservas del Banco Central, extensión de los vencimientos de deuda en pesos, cobertura anticipada de obligaciones en dólares y recuperación de instrumentos de intervención financiera que podrían ser utilizados ante episodios de volatilidad.

Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, sostiene públicamente que el oficialismo llegará fortalecido a los próximos comicios presidenciales y descarta un retorno competitivo del kirchnerismo, en el Palacio de Hacienda reconocen que la prioridad pasa por minimizar riesgos financieros y despejar cualquier amenaza sobre la estabilidad cambiaria.

En ese contexto, la emisión de bonos Bonares denominados en dólares, especialmente los AO27 y AO28, aparece como una pieza central de la estrategia. Junto con garantías negociadas con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, además del avance en privatizaciones de empresas y activos públicos, el Gobierno busca reunir cerca de USD 10.000 millones para afrontar vencimientos previstos entre 2026 y 2027.

De acuerdo con estimaciones privadas, el Tesoro ya tendría cubierta una parte importante de los pagos comprometidos para julio próximo. El objetivo oficial es evitar sobresaltos y reducir la dependencia del Banco Central para acceder a divisas destinadas al pago de deuda.

La estrategia también apunta a fortalecer las reservas internacionales. Durante los primeros meses de la gestión, Economía había recurrido al Banco Central para comprar dólares necesarios para cancelar compromisos externos, una dinámica que dificultaba la acumulación de reservas. Ahora, el escenario es diferente: las recientes colocaciones de deuda y el ingreso de dólares provenientes de exportaciones agrícolas permitieron mejorar la posición de la autoridad monetaria.

El Banco Central de la República Argentina, conducido por Santiago Bausili, ya habría alcanzado la meta de adquisición de divisas prevista para 2026 y acumula más de cien jornadas consecutivas con saldo comprador. Las operaciones incluyen intervenciones tanto en el mercado cambiario tradicional como acuerdos directos con empresas y organismos públicos.

Dentro del equipo económico consideran que el segundo semestre podría mostrar un ritmo aún mayor de acumulación de reservas gracias a la liquidación de exportaciones del sector agropecuario y al financiamiento externo conseguido por provincias y compañías privadas.

Otro de los ejes centrales pasa por la administración de la deuda en pesos. La Secretaría de Finanzas avanzó en un esquema destinado a extender los plazos de vencimiento y reducir gradualmente las tasas de interés ofrecidas en las licitaciones. El propósito es llegar a 2027 con compromisos más manejables y evitar una concentración de pagos que genere incertidumbre en plena campaña electoral.

En paralelo, el Banco Central comenzó a desmontar parte de la enorme posición tomada en contratos de dólar futuro durante la previa de las elecciones legislativas de 2025. En aquel momento, la entidad había incrementado fuertemente su exposición para contener expectativas de devaluación y moderar la presión sobre la moneda estadounidense.

Los contratos de dólar futuro funcionan como acuerdos financieros que permiten fijar anticipadamente el valor del dólar para una fecha determinada. No implican entrega física de divisas, sino compensaciones en pesos según la diferencia entre el precio pactado y la cotización final.

Según estimaciones del mercado, la exposición del Central en este tipo de instrumentos cayó significativamente durante los últimos meses. Esa reducción le permitiría recuperar margen de maniobra para intervenir nuevamente si las condiciones financieras se deterioran hacia 2027.

A su vez, el Gobierno avanzó en la cancelación de gran parte de las obligaciones asociadas a los swaps de monedas que mantenía el Banco Central, principalmente con China. Desde la conducción de la entidad monetaria aseguran que esos fondos volverán a quedar plenamente disponibles durante este año, lo que ampliaría la capacidad de respuesta oficial ante eventuales shocks financieros.

En el oficialismo entienden que la estabilidad económica será uno de los factores decisivos de la próxima disputa presidencial. Por eso, mientras el discurso político insiste en consolidar expectativas positivas, la estrategia financiera avanza silenciosamente para construir un escudo que reduzca vulnerabilidades y le permita al Gobierno atravesar el proceso electoral con mayores herramientas de contención.

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