



A las 5:29:45 a.m. del 16 de julio de 1945, en Alamogordo, Nueva México, el Proyecto Manhattan llevaba a cabo con éxito la primera prueba de la bomba atómica. Los planes de los Aliados para la creación de una bomba de uranio habían comenzado en 1939, cuando el físico italiano Enrico Fermi y el departamento de la Marina de Estados Unidos se juntaron en la Universidad de Columbia para discutir la utilización de materiales fisionables con fines militares. Ese mismo año, Albert Einstein le escribió al entonces presidente estadounidense Franklin Roosevelt apoyando la teoría de que una descontrolada reacción nuclear en cadena tenía un gran potencial como base de un arma de destrucción masiva. Las investigaciones comenzaron en 1940, con un presupuesto de tan solo 6.000 dólares. Sin embargo, dos años después, con Estados Unidos en guerra con las potencias del Eje, y frente al miedo de que Alemania estuviera trabajando en la creación de su propia bomba de uranio, el Departamento de Guerra tomó un interés más activo en el proyecto y se eliminaron los límites de recursos para la investigación (el Proyecto Manhattan terminó teniendo un costo total de 2 mil millones de dólares).






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