Dibu, el arquero que quería ser 9 y fue rechazado por Boca y River

DEPORTES 08 de julio de 2021 Por Omar EDEN
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Jugó cinco años en Deportivo Español con Carlos Bilardo, club en el que ascendió. Luego pasó por Banfield y Gimnasia La Plata. El ex futbolista Roberto “Cacho” Gonzalo, un experimentado cazador de talentos, fue el descubridor de varios jugadores importantes: Ariel Ortega, Walter Erviti y Damián Emiliano Martínez, el hombre del momento luego de su actuación en la Selección ante Colombia.

-¿Cómo fue que lo descubriste a Dibu?

-Me tocó dirigirlo por primera vez en el club Talleres de Mar del Plata, el club en el que yo me inicié como futbolista. Yo era el coordinador de todas las divisiones y Dibu llegó desde Urquiza. Ahí lo dirigí un año y después lo llevé a San Isidro, lo tuve otro año y lo vi tan bien que decidí llevarlo a Buenos Aires.

-¿Cuándo te diste cuenta de su potencial?

-Yo he llevado a muchos chicos a Buenos Aires. Entre ellos, a Ariel Ortega, a quien traje desde Ledesma, y a Walter Erviti. Por la altura que tenía, los técnicos contrarios creían que Dibu era más grande. Él integró una muy buena categoría: la clase '92. Jugaban tan bien que la pelota nunca le llegaba al arco. Entonces él se aburría, iba a patear los tiros libres y a cabecear. Llegó a jugar de 9 y no quería ir al arco, pero yo le dije: “Con la altura y las condiciones que tenés, vos tenés que ser arquero?

-Menos mal que te hizo caso...

-Sí, terminó siendo el arquero argentino más caro de la historia. Y ahora lo quiere el Manchester United.

-¿Cómo y cuándo se dio el primer contacto con Santoro?

-Cuando lo dirigí en Mar del Plata, primero lo llevamos a Boca y después a River. No quedó en ninguno de los dos clubes y ahí gestionamos con Santoro la prueba en Independiente. Pepé lo vio cuando tenía 13 años y lo fichó de una. Después, con el representante Gustavo Goñi, gestionamos su salida a Inglaterra sin siquiera haber debutado en Primera. Los del Arsenal lo vieron en el Mundial Sub 17 de Nigeria y se lo quisieron llevar.

-¿Tuvieron que contenerlo cuando no quedó en Boca y en River?

-Sí, para un chico es muy duro probarse en dos clubes y no quedar. Pero yo insistí porque le veía condiciones. Es lo mismo que me pasó cuando llevé a Ortega a River. Delem lo probó y el Burrito no anduvo bien. Y yo le dije: “Mirá que estaba nervioso y mostró el 50% de lo que hace en Ledesma”. Y él me dijo: “Con este 50% me basta y me sobra”. Delem vio en Ortega dos o tres cosas y con esos detalles se dio cuenta de que era un fenómeno.

-Mencionaste que él quería ser delantero. ¿Por qué lo viste mejor de arquero?

-Por la altura y su capacidad, sus reacciones, sus reflejos. En Buenos Aires, cuando vos traés un arquero, lo primero que te preguntan es cuánto mide. Y este muchacho era enorme para su edad.

-¿Cómo lo pulieron?

-Fue un trabajo duro porque no teníamos elementos para entrenar a los arqueros. Las prácticas eran en una plaza y apenas teníamos tres pelotas, no teníamos nada. Nos la rebuscábamos.

-¿Qué te genera su presente?

-Me emociona, me da orgullo. No sólo atajó tres penales, sino que además transmite seguridad durante todo el partido. Me sorprende mucho cómo agarra los centros, no se le escapan y eso les da tranquilidad a los defensores. Otros arqueros se quedan clavados abajo del arco. Yo tuve la suerte de jugar cinco años con Hugo Gatti en Gimnasia. Y tener al Loco atrás te daba una seguridad bárbara. Con este muchacho pasa lo mismo. Parece que atajara en la Selección desde hace rato y ya se ganó el puesto y eso es mérito del técnico que se la jugó por él y le dio confianza.

-Se notó en él mucha personalidad y no pareció afectarle la presión. ¿Ese temperamento ya lo tenía desde chico?

-Sí, siempre lo tuvo, siempre tuvo personalidad muy fuerte. Es un chico muy disciplinado, está bien concentrado. Cuando habla sabe lo que dice.

-En una entrevista Santoro nos comentó que Dibu de chico era medio torpe...

-Sí, exacto, porque era muy grandote. Pero en el fondo se veía que sabía. Sólo había que pulirlo. Y eso lo supo hacer muy bien Pepé Santoro.

-¿Mantenés el contacto con Dibu o lo perdiste?

-Sí, y con la familia también. Es el mismo contacto que mantengo con Ariel (Ortega). Con el Burrito hablo dos o tres veces por semana, cuando viene a Mar del Plata vamos a comer juntos, en Buenos Aires también. Tuve la suerte de descubrir a tres jugadores que pasaron por la Selección. El otro es Erviti, a quien primero llevé a River con Morete y después quedó en San Lorenzo.

-¿De qué hablás con Dibu?

-De todo, de la vida. El contacto es permanente. Al igual que Ariel, Emi se acuerda de sus orígenes, es un chico muy humilde. No se la cree, viene de una buena familia y me emociona lo que le está pasando a él.

Fuente; ole.com.ar

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