La problemática de la salud mental que un supuesto "genio" del Derecho nos legó

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La primera semana completamente hábil del año se inauguró con la solicitud formal de 11 provincias a la Nación para reactivar las reuniones del Consejo Federal de Salud Mental (Cofesama), pero cerró sin respuesta del gobierno central. Este hecho subraya una problemática crítica en el país: la salud mental, que ha dejado de ser un tema marginal para convertirse en un asunto prioritario, complejo y transversal que afecta a toda la población.
Las provincias que respaldaron el pedido, incluyendo Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, representan casi la mitad del país y una porción significativa de su población. La finalidad de esta reunión es urgente y clara: abordar de manera colectiva el creciente aumento en la demanda de atención en salud mental, un fenómeno que se ha intensificado notablemente desde la pandemia de COVID-19.
Es alarmante que, desde el inicio de la actual gestión nacional en diciembre de 2023, el Cofesama solo haya sido convocado en dos ocasiones, ambas de manera virtual. La necesidad de un encuentro presencial es vital no solo para que las provincias puedan expresar sus realidades y desafíos, sino para que el gobierno central comparta sus prioridades y despierte un diálogo constructivo. La falta de respuesta a esta solicitud es una señal preocupante de un desinterés que podría tener repercusiones devastadoras en un ámbito que ya demanda atención urgente.
Gonzalo Chiesa, secretario de Gestión y Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Salud de Santa Fe, ha asegurado que, a pesar de esta falta de respuesta, la provincia no se ha quedado a la espera. Santa Fe ha implementado un plan propio, con un presupuesto asignado que se extenderá hasta 2027. Esto señala una proactividad destacable, pero también una amarga realidad: la fragmentación y falta de coordinación entre las distintas jurisdicciones.
El Cofesama debería ser un espacio que propicie el intercambio de experiencias y soluciones, permitiendo que provincias como Santa Fe compartan sus iniciativas, como la creación de una Comisión Provincial Interministerial en Políticas de Salud Mental y Adicciones (Copisma). Este tipo de cooperación se vuelve fundamental, especialmente en un contexto donde las preocupaciones sobre la salud mental son tan diversas y requieren respuestas adaptadas a las particularidades locales.
Es irónico que, en un contexto donde la problemática del suicidio ha sido reconocida y documentada en boletines oficiales, persista un silencio administrativo ante un pedido tan razonable. La inacción del gobierno nacional no solo ignora el clamor de las provincias, sino que elude la oportunidad de construir un enfoque sólido y coherente en un tema que es, cada vez más, una crisis de salud pública.
La provincia de Santa Fe, por su parte, ha dado pasos significativos hacia la mejora de su sistema de salud mental, implementando un programa de Epidemiología ejemplar que apunta a generar datos más precisos y útiles para la formulación de políticas públicas. Esta iniciativa debe ser la norma, no la excepción, en todo el país.
En conclusión, es esencial que el gobierno nacional escuche y responda al llamado de las provincias. La salud mental no puede ser relegada a un segundo plano. En un país donde la propia cartera de Salud ha evidenciado la urgencia de abordar estas problemáticas, resulta fundamental encontrar puntos de convergencia y construir un camino conjunto que permita enfrentar la crisis de salud mental desde una perspectiva integral y colaborativa. La salud de nuestra población depende de ello.

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