El carry trade vuelve a ser el ancla del Gobierno para domar al dólar y la inflación

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El Gobierno utiliza el carry trade como principal herramienta para contener el dólar y la inflación.
  • Las altas tasas en pesos desalientan la dolarización pero enfrían la actividad económica.
  • El dólar oficial rebotó levemente, aunque sigue dentro de la banda cambiaria.
  • El Banco Central acumula más de u$s700 millones en compras en lo que va del año.
  • Las reservas brutas alcanzaron su nivel más alto desde enero de 2023.
  • El principal desafío es la sostenibilidad del esquema frente al impacto en la economía real.

El Gobierno nacional volvió a apostar de manera decidida al carry trade como principal herramienta para contener la presión cambiaria y moderar la inflación, aun cuando el costo inmediato sea profundizar el enfriamiento de la actividad económica. La estrategia combina tasas de interés reales muy elevadas, una fuerte restricción de la liquidez en pesos y un tipo de cambio administrado, un cóctel que incentiva las colocaciones en moneda local y desalienta la dolarización, pero que también posterga la recuperación del consumo y la inversión.

El esquema se apoya en un diferencial de tasas que vuelve atractivos los instrumentos financieros en pesos frente a las alternativas en dólares. En la medida en que el mercado perciba estabilidad cambiaria y capacidad del Banco Central para sostener el régimen, el mecanismo gana efectividad. Se trata de una fórmula conocida en la historia económica argentina, con antecedentes recientes y no tan recientes, que suele funcionar mientras se mantenga la confianza, pero que también deja interrogantes sobre su sostenibilidad en el tiempo.

En ese contexto, el dólar oficial registró este lunes un rebote desde mínimos de casi dos meses, en una jornada de bajo volumen operado debido al feriado en Estados Unidos. La divisa venía de anotar su mayor caída semanal desde noviembre, aunque continúa moviéndose por debajo del límite superior de la banda cambiaria y más cerca del “techo” que del “piso”, a más de dos semanas de que el esquema comenzara a ajustarse según la evolución de la inflación.

Durante la rueda, el dólar mayorista avanzó $4,50 y cerró en $1.434,50, mientras que el minorista subió $5 y se ubicó en $1.460 en el Banco Nación. En el segmento financiero, el dólar MEP retrocedió hasta los $1.466,70, reflejando la persistencia de la demanda de activos en pesos, mientras que el dólar blue subió $5 y alcanzó los $1.505, manteniéndose como la cotización más elevada del mercado.

En paralelo, el Banco Central volvió a intervenir con compras en el Mercado Libre de Cambios, donde adquirió otros u$s21 millones, encadenando así su undécima rueda consecutiva con saldo neto positivo. En lo que va de 2026, la autoridad monetaria ya acumula compras por alrededor de u$s708 millones, un dato que refuerza la narrativa oficial de mayor control sobre el frente cambiario y capacidad de acumulación de divisas.

Este desempeño tuvo un impacto directo en el nivel de reservas internacionales. Las reservas brutas alcanzaron los u$s44.808 millones tras un incremento diario de u$s201 millones, el nivel más alto desde el inicio de la presidencia de Javier Milei y el registro más elevado desde enero de 2023. El dato es utilizado por el Gobierno como respaldo de la consistencia del programa económico y como señal hacia los mercados.

Sin embargo, la contracara del esquema es cada vez más visible en la economía real. Las tasas elevadas y la escasez de pesos enfrían el crédito, afectan a las pymes y retrasan la reactivación de sectores clave. El desafío para el equipo económico será administrar los tiempos: sostener la calma cambiaria y el proceso de desinflación sin que el costo en términos de actividad y empleo termine erosionando el capital político y la confianza que hoy sostiene el carry trade como ancla central.

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