


De la retórica populista al mercado libre: Bullrich impulsa la apertura automotriz con un guiño irónico al pasado
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
- Estrategia discursiva: Patricia Bullrich utilizó la frase "Autos para todos y todas" para defender la política liberal del Gobierno, parodiando el eslogan kirchnerista.
- Reducción de precios: La senadora aseguró que la baja de impuestos internos impacta positivamente con un descenso del 18% en el valor de los vehículos.
- Alivio fiscal: La medida es impulsada a través de ARCA y busca desarmar el complejo esquema impositivo que afecta al sector automotor.
- Libertad de elección: Bullrich contrapuso el modelo de apertura y competencia actual frente al sistema de subsidios y controles de gestiones anteriores.
- Vínculo laboral: La legisladora conectó la baja de impuestos con la necesidad de una modernización laboral para aumentar la productividad y el empleo formal.
- Respaldo a Economía: Las declaraciones ratifican la línea del ministro Luis Caputo de utilizar la apertura importadora como freno a la inflación en el mercado interno.
En un movimiento que sacudió el tablero político y discursivo, la senadora nacional por La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, irrumpió en el debate económico con una defensa cerrada de la desregulación y la baja impositiva en el sector automotor. La legisladora y exministra de Seguridad utilizó sus redes sociales para respaldar las últimas medidas del Gobierno nacional, pero lo hizo mediante un recurso que no pasó inadvertido: parafraseó uno de los eslóganes más emblemáticos del kirchnerismo para darle un giro de 180 grados hacia una lógica de libre mercado.
Bajo la consigna “Autos para todos y todas”, Bullrich resignificó el histórico concepto utilizado durante las gestiones de Cristina Kirchner para programas de subsidios estatales, vinculándolo ahora directamente con la reducción de la carga tributaria y la libertad de elección del consumidor. El mensaje no solo buscó visibilizar los beneficios de la gestión actual, sino también disputar el sentido de la "popularidad" de las medidas económicas, argumentando que el acceso a los bienes no debe depender del gasto público, sino de la competitividad y la eliminación de trabas estatales.
El eje central de la argumentación de la senadora se centró en el impacto directo que las políticas de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) tienen sobre el bolsillo de los ciudadanos. Según explicó en un video que acompañó su publicación, la reducción del impuesto interno genera un alivio inmediato en la cadena de valor, traduciéndose en una baja automática del 18% en el precio final de los vehículos. Esta medida se inscribe en un plan más amplio que busca modificar de raíz el esquema impositivo del sector, el cual históricamente ha sido señalado por las terminales y los consumidores como uno de los más gravosos de la región.
Más allá de los números, el discurso de Bullrich operó como un manifiesto político que busca marcar una frontera nítida con el modelo de controles de precios y restricciones a las importaciones que caracterizó a las décadas previas. Para la legisladora, el camino hacia una economía robusta no se basa en el sostenimiento de sectores protegidos por el Estado, sino en la apertura del mercado y la devolución de la capacidad de decisión al individuo. En este sentido, destacó que "seguir bajando impuestos" es la única vía sostenible para ampliar el parque automotor y dinamizar una industria que hoy enfrenta el desafío de la caída del consumo interno.
Asimismo, la senadora vinculó estratégicamente esta apertura con la agenda de reformas estructurales que el oficialismo impulsa en el Congreso. Sostuvo que la modernización laboral es el complemento indispensable para que la baja de impuestos se traduzca en más trabajo formal y mayor productividad. Al alinear el acceso a los bienes de consumo con la eficiencia del mercado laboral, el discurso oficialista intenta consolidar una narrativa donde la competitividad es la clave para la justicia social, contraponiéndose a la lógica de los subsidios estatales.
Finalmente, esta toma de posición refuerza la línea trazada por el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, quien ha defendido la competencia internacional como la herramienta principal para disciplinar los precios locales. Con la frase “autos para todos y todas” ahora en el bando liberal, el Gobierno nacional busca demostrar que su plan económico tiene un alcance masivo, intentando convencer a una sociedad golpeada por la recesión de que el alivio fiscal es el motor que permitirá recuperar el acceso a bienes que, hasta hace poco, parecían inalcanzables para la clase media argentina.






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