Grabois rechaza el acuerdo Mercosur–Unión Europea y acusa al Gobierno de profundizar la primarización

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Juan Grabois adelantó que no votará el acuerdo Mercosur–Unión Europea en el Congreso.
  • Acusó al Gobierno de Javier Milei de impulsar un modelo de apertura que perjudica a la industria nacional.
  • Señaló que el entendimiento favorece la primarización de la economía y limita el desarrollo tecnológico.
  • Criticó el atraso cambiario y su impacto negativo sobre el consumo y la producción local.
  • Comparó la estrategia argentina con la de Brasil y cuestionó la defensa de los intereses nacionales.
  • El debate se da en un contexto de apoyo empresario y fuertes advertencias desde sectores opositores.

El debate en torno al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea sumó una nueva voz crítica dentro del arco opositor. El diputado nacional Juan Grabois, referente de Patria Grande e integrante del bloque Unión por la Patria, adelantó que no acompañará la iniciativa si llega al Congreso y lanzó duras acusaciones contra el presidente Javier Milei, a quien responsabilizó por impulsar un modelo de apertura económica que, a su entender, debilita la industria y el empleo argentinos.

La postura del legislador fue expresada a través de redes sociales, donde cuestionó de manera frontal los objetivos y las consecuencias del entendimiento entre ambos bloques. Según planteó, el acuerdo no responde a una estrategia de desarrollo nacional sino a intereses externos que buscan consolidar a la Argentina como proveedora de materias primas, en detrimento de su capacidad productiva e industrial.

En ese marco, Grabois sostuvo que el país quedaría relegado en sectores estratégicos si avanza el entendimiento con la Unión Europea. Mencionó, entre otros ejemplos, la industria nuclear, la producción de insumos industriales clave y hasta bienes de consumo cotidiano, como símbolos de una matriz productiva que, según su mirada, quedaría desplazada por importaciones. Para el dirigente social, la orientación del acuerdo consolida un perfil económico dependiente y limita las posibilidades de agregar valor en origen.

Otro de los ejes de su crítica apuntó a la política cambiaria del Gobierno. Grabois advirtió que el atraso del tipo de cambio tiene efectos directos sobre el consumo interno y la competitividad de la producción local. En ese sentido, señaló que el abaratamiento del dólar incentiva el gasto en el exterior y encarece el turismo y los bienes nacionales, profundizando la salida de divisas y debilitando el mercado interno.

El diputado fue explícito al anticipar su posición parlamentaria. Afirmó que no votará a favor del acuerdo con la Unión Europea y consideró que su aprobación no traería beneficios concretos para el país. En su argumentación, contrastó la estrategia del gobierno argentino con la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien atribuyó una defensa más firme de los intereses industriales de su país en las negociaciones internacionales.

Las críticas también se extendieron al rumbo general de la política comercial de la administración libertaria. Grabois cuestionó la profundización de la apertura económica y la desregulación del comercio exterior, al señalar que el esquema favorece la exportación de productos primarios y la importación de manufacturas. Desde su perspectiva, este camino reproduce un patrón histórico que limita el desarrollo tecnológico y la generación de empleo de calidad.

Hacia el final de su mensaje, el dirigente apeló a una metáfora para sintetizar su visión sobre la gestión de Milei. Comparó el modelo económico con una versión moderna de políticas de los años noventa, al advertir que los aparentes beneficios iniciales esconden consecuencias estructurales negativas a mediano plazo. La frase, con tono irónico, buscó reforzar la idea de un esquema que promete eficiencia y bajos costos, pero deja al país sin herramientas productivas propias.

Las declaraciones de Grabois se producen mientras el Gobierno analiza los tiempos políticos para enviar el acuerdo Mercosur–Unión Europea al Congreso. En paralelo, sectores empresariales vinculados a la exportación celebran la iniciativa por las oportunidades de acceso a nuevos mercados, mientras que otras voces políticas y sindicales alertan sobre los riesgos para la industria, el empleo y la soberanía productiva. El debate, lejos de cerrarse, anticipa un escenario de fuerte confrontación legislativa y discursiva en torno al rumbo del comercio exterior argentino.

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