La ropa bajó en enero y reavivó el debate por los precios y la apertura importadora

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • La inflación de enero fue del 2,9%, pero la ropa y el calzado bajaron 0,5%.
  • Las prendas de vestir cayeron 2,5%, mientras el calzado subió 1,8%.
  • En el GBA la indumentaria registró una baja más pronunciada, de 1,5%.
  • En términos interanuales, el rubro aumentó 15,6%, por debajo del nivel general.
  • El debate se intensificó tras críticas oficiales al sector textil y al proteccionismo.
  • Empresarios atribuyen los precios a la carga impositiva y a los costos estructurales.

El dato de inflación de enero dejó un resultado que llamó la atención en medio de la aceleración del índice general al 2,9%: el rubro “Prendas de vestir y calzado” registró una variación negativa del 0,5%. La baja se produjo en un contexto de fuerte discusión pública sobre el nivel de los precios de la indumentaria en la Argentina y la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno.

Según el informe oficial, dentro del rubro se observaron comportamientos dispares. Mientras las “prendas de vestir y materiales” retrocedieron 2,5% en el mes, el segmento de calzado mostró un incremento de 1,8%, aunque por debajo del promedio general. En el Gran Buenos Aires, la caída fue aún más marcada: los precios de la indumentaria descendieron 1,5%.

En términos interanuales, el aumento del rubro fue del 15,6%, aproximadamente la mitad de la inflación general acumulada en el mismo período. El dato sugiere que, más allá de las comparaciones habituales con precios internacionales, la indumentaria viene ajustándose por debajo del promedio de la economía en los últimos meses.

El comportamiento del sector contrasta con otras divisiones que sí presionaron el índice general en enero. Alimentos y bebidas no alcohólicas encabezó las subas con un 4,7%, seguido por Restaurantes y hoteles (4,1%), Comunicación (3,6%) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3%). A nivel regional, el Noreste registró la mayor variación mensual, con 3,8%.

La discusión sobre los precios de la ropa cobró mayor visibilidad tras declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuestionó con dureza al sector textil. El funcionario sostuvo que la indumentaria en la Argentina es significativamente más cara que en otros países y defendió la necesidad de promover mayor competencia externa. En ese marco, consideró que el proteccionismo aplicado durante años terminó perjudicando a los consumidores.

Caputo planteó que la apertura comercial permitiría reducir precios y liberar recursos para otros consumos. También señaló que el país debería apostar al diseño y a ventajas competitivas como la disponibilidad de algodón y energía para desarrollar la industria de hilados. Sus declaraciones generaron repercusiones inmediatas en el sector empresarial.

Desde entidades vinculadas a la cadena textil e indumentaria respondieron que el problema de los precios no puede analizarse sin considerar la estructura de costos. Argumentaron que la carga impositiva representa cerca del 50% del precio final de una prenda, a lo que se suman alquileres comerciales, costos financieros, logística y márgenes de comercialización. Según esa visión, el componente estrictamente industrial tendría una incidencia mucho menor en el valor que paga el consumidor.

También señalaron que la comparación con mercados asiáticos omite diferencias tributarias, laborales y regulatorias. A su vez, advirtieron que una apertura acelerada podría afectar el empleo en un sector que involucra a miles de trabajadores en distintas etapas de la cadena productiva.

El retroceso mensual de los precios en enero se da, además, en un escenario de consumo moderado y reacomodamiento de expectativas. Algunos analistas interpretan que la mayor competencia —impulsada por la flexibilización de importaciones y por la caída del poder adquisitivo— podría estar generando ajustes en determinados segmentos.

Sin embargo, el dato de un mes no alcanza para definir una tendencia consolidada. El comportamiento de la indumentaria suele estar influido por factores estacionales, liquidaciones y estrategias comerciales vinculadas al cambio de temporada.

En cualquier caso, la baja registrada en enero reaviva un debate que combina inflación, estructura de costos, política comercial y poder de compra. Con un índice general que mostró una leve aceleración y con sectores clave aún por encima del promedio, la evolución de la ropa y el calzado aparece como un indicador relevante para medir el impacto de las reformas en curso y el grado de competencia en el mercado interno.

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