



El tenis femenino tiene una nueva protagonista. A los 19 años, Mirra Andreeva dio otro paso en su meteórico ascenso y se clasificó para la final de Roland Garros 2026, consolidándose como una de las figuras emergentes más importantes del circuito internacional.
La rusa, nacida en Krasnoyarsk, llegó a París como una de las jugadoras a seguir y respondió con actuaciones de alto nivel que la colocaron por primera vez en la definición del Grand Slam francés.
Una campaña dominante en París
Andreeva mostró una notable superioridad durante toda la competencia. En los cuartos de final protagonizó una contundente victoria frente a la rumana Sorana Cîrstea, a quien derrotó por 6-0 y 6-3 en menos de una hora de juego.
La joven tenista se mostró sólida desde el fondo de la cancha, agresiva en los momentos decisivos y con una gran efectividad al servicio, dejando en claro que estaba preparada para competir por el título.
En semifinales la exigencia aumentó. Su rival fue la ucraniana Marta Kostyuk, una de las jugadoras más destacadas de la temporada y que llegaba a París con una extensa racha positiva tras sus consagraciones en Rouen y Madrid.
Pese a los antecedentes favorables de la ucraniana, Andreeva impuso condiciones desde el inicio. Con autoridad y un tenis preciso, se quedó con el encuentro por 6-1 y 6-3, dominando los intercambios y aprovechando los errores de su rival para sellar su clasificación a la final.
De promesa a realidad
Nacida el 29 de abril de 2007, Andreeva comenzó a jugar al tenis desde muy pequeña y rápidamente llamó la atención por sus condiciones técnicas y su capacidad competitiva.
Uno de sus primeros grandes logros llegó en 2019, cuando conquistó el prestigioso Orange Bowl juvenil. Sin embargo, su irrupción en el circuito profesional se produjo en 2023, temporada en la que sorprendió al alcanzar instancias decisivas en torneos de primer nivel siendo apenas una adolescente.
Desde entonces, su crecimiento fue constante. Su inteligencia táctica, la facilidad para adaptarse a distintas situaciones de partido y una fortaleza mental poco habitual para su edad le permitieron instalarse entre las mejores jugadoras del mundo.
La relación de Andreeva con Roland Garros tampoco es nueva. En 2024 ya había alcanzado las semifinales, una actuación que anticipaba el potencial de la rusa sobre el polvo de ladrillo parisino. Dos años después, ese proceso de crecimiento encontró su recompensa con la clasificación a la final más importante de su carrera.
Ahora, con el trofeo a solo un partido de distancia, Mirra Andreeva buscará coronar una campaña inolvidable y confirmar definitivamente su llegada a la élite del tenis mundial.






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