Tras la salida de Adorni, Milei relanzó su Gobierno y la economía comenzó a darle las mejores noticias

OPINIÓN Por Carlos Zimerman

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Por Carlos Zimerman

Durante varios meses, el gobierno de Javier Milei convivió con una paradoja. Mientras la macroeconomía comenzaba a mostrar señales cada vez más claras de recuperación, la política parecía empeñada en correr el foco de los verdaderos logros. Internas, disputas y tensiones opacaban un proceso económico que, lentamente, empezaba a dar resultados.

La salida de Manuel Adorni terminó funcionando como un verdadero punto de inflexión. Más que un simple cambio de nombres, el Gobierno dio la sensación de haber iniciado una nueva etapa, como si hubiera decidido refundarse políticamente para concentrarse nuevamente en la gestión y en los objetivos que le reclamó la sociedad cuando lo llevó a la Casa Rosada.

Y los resultados comenzaron a aparecer.

Todo indica que la inflación de junio se va a ubicar por debajo del 2%, consolidando una tendencia descendente que difícilmente encuentre marcha atrás si se mantiene el actual rumbo económico. Hace apenas un año semejante escenario parecía una utopía. Hoy comienza a transformarse en una realidad.

A este dato se suma otro indicador que no pasa inadvertido para los mercados internacionales.

El riesgo país cayó a los niveles más bajos de los últimos ocho años, una señal inequívoca de que la Argentina comienza lentamente a recuperar la confianza perdida durante décadas de desequilibrios fiscales, emisión monetaria y permanente incertidumbre económica.

Pero quizás el dato más alentador sea el que empieza a sentirse en la economía cotidiana.

Las ventas muestran un lento pero sostenido repunte. Distintos sectores comerciales comienzan a percibir una mejora en la actividad y, por primera vez en mucho tiempo, los salarios empiezan a ganarle a la inflación, permitiendo que el poder adquisitivo deje de perder terreno de manera sistemática.

Ese cambio de tendencia es, probablemente, la mejor noticia para millones de argentinos.

Por supuesto, todavía quedan enormes desafíos por delante. La pobreza continúa siendo elevada y muchas familias siguen atravesando dificultades. Nadie puede afirmar seriamente que todos los problemas estén resueltos. Pero tampoco puede desconocerse que varios de los principales indicadores económicos comenzaron a alinearse en la dirección correcta.

Hoy el Gobierno de Javier Milei llega fortalecido a una etapa decisiva. La economía ofrece señales alentadoras, la inflación continúa bajando, el riesgo país se desploma y el consumo empieza lentamente a reaccionar.

Ahora el gran desafío será político.

El Gobierno deberá saber capitalizar este momento histórico sin distraerse en conflictos innecesarios. La Argentina ha desperdiciado demasiadas oportunidades por culpa de una dirigencia incapaz de sostener el rumbo cuando las cosas comenzaban a mejorar.

Si Javier Milei logra mantener el equilibrio fiscal, profundizar la estabilidad económica y evitar que la política vuelva a interferir en el proceso de recuperación, el país podría ingresar definitivamente en una etapa completamente distinta a la que conoció durante las últimas décadas.

La economía empieza a responder. Ahora sólo falta que la política no vuelva a arruinar una oportunidad que millones de argentinos esperaron durante años.

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