Transporte de cargas: los costos se desaceleran, pero el sector continúa bajo presión por la caída de la actividad

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La suba de costos fue la menor de 2026, pero el sector mantiene una estructura de gastos elevada
  • El combustible moderó su aumento mensual, aunque acumula un incremento del 34% en el año
  • La infraestructura vial deteriorada incrementa los costos de mantenimiento y reduce la productividad
  • El índice acumuló un alza de 22,2% en el primer semestre y 47% en la comparación interanual
  • La caída del consumo, la industria y la obra pública limita la demanda de transporte de cargas
  • El comportamiento de los costos del transporte continúa siendo un factor con impacto sobre la evolución de los precios en toda la economía

El transporte automotor de cargas registró durante junio la menor suba mensual de costos en lo que va de 2026, aunque la moderación no alcanzó para revertir el complejo escenario que atraviesa el sector. Si bien el incremento del Índice de Costos del Transporte (ICT) fue de 1,81%, las empresas continúan enfrentando una estructura de gastos elevada, en un contexto de menor actividad económica, deterioro de la infraestructura vial y una rentabilidad cada vez más ajustada.

El indicador, elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), mostró una desaceleración respecto de los meses anteriores, impulsada principalmente por el menor aumento del combustible, el componente con mayor incidencia dentro de los costos operativos de la actividad.

Durante junio, el rubro Combustible registró una suba de apenas 0,55%, la más baja del año. Sin embargo, esta moderación no respondió a una reducción del precio del gasoil, sino a la continuidad del mecanismo implementado por el Gobierno que mantiene congelado el precio de referencia y posterga parcialmente la actualización de los impuestos específicos que gravan a los combustibles.

Pese a ese alivio transitorio, el impacto acumulado continúa siendo significativo. El gasoil registra un incremento del 34% en lo que va de 2026, luego de la fuerte actualización aplicada en marzo, un factor que sigue condicionando la estructura de costos de las empresas transportistas. Además, dentro del sector existe preocupación por las futuras actualizaciones impositivas que permanecen pendientes y que podrían trasladarse a los surtidores en los próximos meses.

El primer semestre dejó un escenario mucho más exigente que el observado un año atrás. Entre enero y junio, el Índice de Costos del Transporte acumuló un aumento del 22,2%, considerablemente superior al 14% registrado durante igual período de 2025. En la comparación interanual, la variación alcanza el 47%, reflejando que la desaceleración de los últimos meses todavía no logra modificar una tendencia de fuerte presión sobre los costos operativos.

A esa realidad se suman incrementos en prácticamente todos los componentes que integran el índice. El rubro Personal aumentó 2,61% como consecuencia de la actualización salarial prevista en el convenio colectivo del sector. Las Reparaciones crecieron 3,02%, mientras que los Gastos Generales avanzaron 2,06%.

También registraron aumentos los Peajes, con una suba de 3,09%; los Neumáticos, que crecieron 2,96%; el Material Rodante, con un incremento de 1,69%; los Lubricantes, que encabezaron las variaciones del mes con un alza del 4%; los Seguros, que aumentaron 1%; y el Costo Financiero, con una suba de 1,76%. En tanto, Patentes y Tasas permanecieron sin cambios debido a que sus actualizaciones se realizan una vez al año.

Uno de los factores que genera mayor preocupación entre las empresas es el deterioro de la infraestructura vial. El mal estado de rutas y caminos incrementa el desgaste de los vehículos, obliga a realizar más tareas de mantenimiento, reduce la vida útil de las unidades y prolonga los tiempos de viaje, afectando tanto la productividad como la seguridad vial.

No obstante, los empresarios coinciden en que el principal desafío no pasa exclusivamente por el incremento de los costos, sino por el nivel de actividad. El movimiento de cargas mantiene un comportamiento dispar entre los distintos sectores de la economía.

Mientras las actividades vinculadas al agro, la energía, la minería y algunas economías regionales sostienen una demanda relativamente firme de servicios logísticos, otros segmentos continúan mostrando debilidad. El consumo masivo sigue sin recuperar dinamismo, la industria aún opera por debajo de sus niveles históricos y la reducción de la obra pública impacta directamente sobre el transporte relacionado con la construcción y los proyectos de infraestructura.

Esta combinación provoca una menor utilización de la flota y limita la capacidad de las empresas para absorber el incremento de sus costos operativos.

La situación adquiere especial relevancia debido al papel estratégico que cumple el transporte automotor dentro de la economía argentina. Más del 80% de la producción agroindustrial, manufacturera y comercial se moviliza mediante camiones, por lo que cualquier modificación en sus costos termina repercutiendo sobre las cadenas productivas.

En ese contexto, la evolución del Índice de Costos del Transporte constituye una referencia clave para la actualización de tarifas y contratos entre transportistas y empresas cargadoras. Al mismo tiempo, las variaciones terminan trasladándose al resto de la economía, generando un efecto en cadena que puede impactar posteriormente sobre los precios mayoristas y minoristas.

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