Diabetes gestacional: qué comer para cuidar la salud durante el embarazo

SALUD Y NUTRICIÓNAna COHENAna COHEN

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El diagnóstico de diabetes gestacional puede llegar sin síntomas evidentes, pero implica una serie de cambios en la alimentación, los controles médicos y la rutina durante el embarazo. Por eso, la detección mediante estudios específicos es una herramienta fundamental para identificarla y comenzar el seguimiento correspondiente.

Ese fue el caso de Carla Musachiodi, de 36 años, quien recibió el diagnóstico a partir de los análisis realizados durante su embarazo. A partir de entonces tuvo que modificar algunos de sus hábitos alimentarios.

Eliminar azúcares y harinas refinadas fue lo principal. Extraño comer mermeladas en el desayuno y pastas rellenas. Me siento con hambre porque soy de buen comer y tengo que limitar las porciones”, contó Carla.

El diagnóstico también le generó preocupación frente a los controles de glucemia. “Me preocupa cuando me dan elevadas las mediciones porque quiero evitar una hipoglucemia en el bebé y porque me cuido y siento que no debería darme mal”, relató.

Por qué la diabetes gestacional puede pasar inadvertida

Una de las particularidades de esta condición es que muchas embarazadas no presentan síntomas claros. Por ese motivo, sentirse bien durante la gestación no alcanza para descartar una alteración en los niveles de glucosa.

“Pasar por un embarazo sin sentir algún síntoma fuera de lo habitual no necesariamente descarta la diabetes gestacional, una condición que puede desarrollarse conforme avanza la gestación”, explicó Susana Fuentes (M.N. 92.619), especialista en clínica médica y diabetología y magíster en Diabetes.

La especialista destacó la importancia del tamizaje durante el embarazo, ya que permite detectar la alteración antes de que pueda generar complicaciones.

En general, la evaluación se realiza entre las semanas 24 y 28 de gestación mediante una Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa (PTOG). El estudio consiste en ingerir una solución con glucosa y realizar mediciones de sangre para analizar cómo responde el organismo.

Los criterios diagnósticos deben interpretarse según las guías y el contexto clínico de cada paciente. Por eso, el resultado debe ser evaluado por el equipo de salud que lleva adelante el embarazo.

Durante la gestación, explica Fuentes, aumenta naturalmente la resistencia a la insulina. En algunas mujeres, el organismo no consigue producir suficiente insulina para compensar ese cambio, lo que puede provocar un aumento de la glucosa en sangre.

Los factores de riesgo no determinan quién tendrá diabetes gestacional

Existen determinadas situaciones que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar diabetes gestacional, entre ellas los antecedentes familiares de diabetes, el sobrepeso u obesidad y una edad materna mayor.

Sin embargo, tener un determinado peso o ser joven no elimina la posibilidad de desarrollar la condición. Por eso, el control prenatal incluye los estudios correspondientes de acuerdo con la etapa del embarazo y los antecedentes de cada paciente.

Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento se establece de manera individual. Los principales pilares suelen ser la alimentación adecuada, el monitoreo de la glucemia y la actividad física cuando no existe una contraindicación médica.

“En las embarazadas no hay síntoma clásico, porque durante el embarazo muchas cosas cambian. Justamente por eso es necesario el tamizaje y es importante que la paciente acuda a sus consultas”, remarcó Fuentes.

Para Carla, el seguimiento profesional se convirtió en una de las principales fuentes de tranquilidad. “Me tranquiliza el seguimiento de mi obstetra, diabetóloga y nutricionista”, aseguró.

Qué ocurre después del diagnóstico

El abordaje de la diabetes gestacional comienza, en muchos casos, con cambios en la alimentación y el seguimiento de los niveles de glucosa. La planificación debe adaptarse a las necesidades de cada embarazada y realizarse con indicación profesional.

También puede recomendarse actividad física durante el embarazo, siempre que no exista una contraindicación. Caminar y otras actividades de intensidad adecuada pueden formar parte del plan indicado por el equipo médico.

Si estas medidas no permiten alcanzar los objetivos de glucemia establecidos, el especialista puede evaluar la necesidad de tratamiento farmacológico o insulina.

“El tratamiento debe ser individualizado. Lo principal es comenzar con una alimentación adecuada y actividad física si no hay contraindicación, pero si estas medidas no son suficientes tenemos que valorar medicamentos o insulina”, señaló Fuentes.

El control de la glucemia durante el embarazo es importante porque permite reducir el riesgo de determinadas complicaciones maternas y neonatales, entre ellas la preeclampsia, el crecimiento fetal excesivo y la hipoglucemia del recién nacido.

El seguimiento continúa después del parto

Que la diabetes gestacional desaparezca después del embarazo no significa que el seguimiento deba terminar inmediatamente. Las mujeres que tuvieron esta condición presentan un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 posteriormente, por lo que se recomienda realizar controles después del parto.

Las guías de atención posparto recomiendan realizar una evaluación de la glucosa mediante glucemia en ayunas o una prueba de tolerancia oral con 75 gramos de glucosa, según la indicación médica.

Por eso, el control posterior al nacimiento forma parte del cuidado integral de la madre y permite detectar de manera temprana posibles alteraciones metabólicas.

“La diabetes gestacional no debe generar miedo ni culpa. Es una condición que se detecta y se puede controlar. Lo importante es llevar un control prenatal adecuado y actuar oportunamente para proteger la salud de la madre y del bebé”, concluyó Fuentes.

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