


El PJ bonaerense, ante una jugada de último momento para evitar una interna incierta
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
Máximo Kirchner propuso que Axel Kicillof presida el PJ bonaerense para evitar una interna.
Desde el entorno del gobernador negaron que exista un acuerdo previo.
El MDF interpreta la jugada como un intento de frenar su despliegue territorial.
Intendentes y funcionarios muestran lecturas divididas sobre la estrategia.
Persisten otras alternativas, como Verónica Magario y Mariel Fernández.
La definición impactará en el equilibrio interno del peronismo y su proyección futura.
La disputa por la conducción del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires entró en una fase de máxima tensión tras la maniobra impulsada por Máximo Kirchner para que el gobernador Axel Kicillof asuma la presidencia partidaria a partir de la renovación de autoridades prevista para el 15 de marzo. El planteo, que comenzó a circular en las últimas horas, busca desactivar una interna cuyo desenlace aparece hoy como imprevisible y con potenciales costos políticos para el oficialismo bonaerense.
La propuesta sorprendió incluso dentro del propio esquema de gobierno provincial. Desde el entorno de Kicillof relativizaron la existencia de un acuerdo previo y negaron que el gobernador haya sido consultado formalmente. “No es algo que se haya hablado”, deslizó un ministro con visible fastidio, al tiempo que en La Plata interpretaron la jugada como un intento de frenar el avance del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que viene desplegando una estrategia territorial para disputar la conducción del partido.
Las posiciones dentro del peronismo bonaerense aparecen hoy claramente divididas. Desde el sector alineado con el kirchnerismo aseguran que el objetivo central es preservar la unidad partidaria. En ese marco, sostienen que Kicillof representa una figura de síntesis capaz de ordenar al PJ y proyectar una propuesta política desde un cargo institucional relevante. El argumento central es que nadie mejor que el gobernador para expresar los intereses de la provincia y darle coherencia a la estrategia electoral.
Sin embargo, en el MDF la lectura es diferente. Allí consideran que la iniciativa de Kirchner apunta a clausurar una interna que el espacio venía preparando y que podía consolidar un esquema de conducción más alineado con la gestión provincial. Por estas horas, los grupos de conversación entre dirigentes e intendentes del peronismo bonaerense reflejan desconcierto y especulación. Algunos jefes comunales del interior, mayoritariamente cercanos al MDF, temen que la discusión ya esté resuelta “por arriba” y que el margen de maniobra sea mínimo.
Entre los funcionarios provinciales también conviven miradas divergentes. Una de las posturas más repetidas sostiene que quien presida el PJ debe respaldar de manera explícita al gobernador y a sus políticas públicas. Desde ese punto de vista, el nombre debería surgir del MDF, aunque esa definición no excluye de plano a Kicillof. Por ahora, la línea que prevalece es continuar con la recolección de avales en los distritos y avanzar en la preparación de listas locales, a la espera de definiciones más claras.
La reacción de algunos intendentes fue inmediata. El jefe comunal de Villa Gesell, Gustavo Barrera, uno de los referentes del MDF, sostuvo que Kicillof no debería aceptar la propuesta. Argumentó que, de no existir conflictos internos, el control del partido debería haberle sido ofrecido cuando asumió la gobernación. En el kicillofismo interpretan la maniobra como un intento de limitar la proyección nacional del gobernador, que a partir de marzo podría intensificar su despliegue político con vistas a 2027.
Desde La Cámpora, en cambio, defienden la iniciativa y consideran que la presidencia del PJ bonaerense sería una plataforma clave para fortalecer una eventual candidatura de Kicillof. La tensión se profundiza porque, hasta hace pocos días, en el MDF se mencionaba a la vicegobernadora Verónica Magario como una de las opciones para encabezar el partido. Esa alternativa sigue latente, aunque genera resistencias en otros sectores.
En paralelo, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, también mantiene su aspiración de competir por la conducción partidaria y ya presentó avales. Su continuidad en la carrera dependerá de que se confirme o no un acuerdo de unidad. En este escenario cargado de cruces y suspicacias, la propuesta de que el gobernador presida el PJ aparece como una salida difícil de objetar en lo formal, pero compleja en términos políticos y estratégicos.






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