El crédito hipotecario recuperó protagonismo y reactivó el mercado inmobiliario

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El crédito hipotecario registró en 2025 uno de los mayores niveles de actividad de las últimas décadas.
  • Las líneas UVA ampliaron el acceso y dinamizaron la compraventa de viviendas.
  • Provincia y Ciudad de Buenos Aires mostraron fuerte crecimiento de operaciones con hipoteca.
  • Los plazos más extensos facilitaron la inclusión de nuevos hogares en el sistema.
  • La banca pública reforzó su presencia para sostener el flujo de financiamiento.
  • El desafío hacia 2026 pasa por escalar el crédito manteniendo estabilidad y acceso.

El financiamiento para la compra de vivienda volvió a ocupar un lugar central en la dinámica inmobiliaria argentina durante 2025, marcando un quiebre respecto de los años de virtual parálisis del crédito a largo plazo. Según estimaciones de la Fundación Tejido Urbano, se otorgaron más de 44.000 préstamos hipotecarios a lo largo del año, un volumen que posicionó al período entre los más activos desde que existen registros comparables. El dato no solo reflejó una mejora cuantitativa, sino también un cambio estructural en la forma en que el crédito volvió a integrarse al funcionamiento del mercado.

El impulso estuvo asociado principalmente al sostenimiento de las líneas ajustadas por UVA, que ampliaron su alcance territorial y su llegada a segmentos medios. Con montos promedio más bajos y mayor volumen de operaciones, el financiamiento dejó de ser una herramienta marginal para convertirse en uno de los motores de la compraventa de inmuebles urbanos. La expansión permitió que hogares previamente excluidos accedieran a esquemas de pago compatibles con sus ingresos.

El impacto se observó con claridad en la Provincia de Buenos Aires, donde se registraron más de 147.000 escrituras durante el año, de las cuales cerca del 16% incluyeron hipoteca. El crecimiento interanual resultó significativo tanto en cantidad de operaciones como en volumen movilizado, mientras el ticket promedio mostró una leve reducción que sugiere mayor democratización del acceso al crédito.

La tendencia fue aún más visible en la Ciudad de Buenos Aires, donde una de cada cinco operaciones inmobiliarias se realizó con financiamiento hipotecario. El aumento de escrituras reflejó un mercado más activo y con mayor previsibilidad, en el que el crédito volvió a funcionar como puente entre ahorro e inversión residencial.

El comportamiento mensual evidenció cierta volatilidad hacia el cierre del año, con picos de actividad vinculados a decisiones anticipadas frente al calendario electoral. Sin embargo, el balance general mostró una dinámica sostenida, con ajustes en los montos promedio que no alteraron la tendencia de expansión.

Para Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la fundación que monitorea el sector, 2025 constituyó un punto de inflexión. Según explicó, el crecimiento estuvo impulsado mayormente por personas físicas orientadas a la compra de vivienda, lo que elevó la participación de este destino dentro del total de saldos hipotecarios. El especialista subrayó que el desafío hacia adelante será escalar el sistema sin perder estabilidad ni depender de factores excepcionales.

Las condiciones financieras acompañaron el proceso. Las tasas mostraron variaciones a lo largo del año, mientras que los plazos promedio se extendieron, facilitando el cumplimiento de las relaciones cuota-ingreso exigidas por las entidades. Este ajuste permitió ampliar el universo de hogares elegibles, transformando el plazo en una herramienta clave de accesibilidad.

En el mapa bancario, el rol de la banca pública volvió a ser relevante. El relanzamiento de líneas hipotecarias UVA por parte del Banco Ciudad se integró a una estrategia más amplia destinada a sostener el flujo de financiamiento en un contexto de mayor cautela del sector privado. La iniciativa aportó competencia en tasas y condiciones, con impacto directo en el nivel de operaciones.

El volumen total operado durante el año superó los 3.600 millones de dólares, con predominio de préstamos a tasa variable. La combinación de mayor oferta, plazos más largos y herramientas digitales de evaluación comenzó a reducir barreras históricas de acceso, al tiempo que reforzó la integración entre el sistema financiero y el mercado inmobiliario.

El inicio de 2026 encuentra al crédito hipotecario en una etapa más madura. Con un piso operativo consolidado, la discusión dejó de centrarse en su reaparición para enfocarse en su capacidad de expansión. Factores como la modernización de procesos, la disponibilidad de fondeo y la flexibilización de evaluaciones crediticias serán determinantes para sostener el crecimiento.

Más allá de la coyuntura, el retorno del crédito hipotecario reconfiguró el escenario inmobiliario, devolviendo previsibilidad a un mercado que durante años operó con severas restricciones financieras. La consolidación de este nuevo ciclo abre una oportunidad para ampliar el acceso a la vivienda y fortalecer el financiamiento como herramienta estructural de desarrollo urbano.

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