Reforma laboral y reactivación: la industria presiona por consumo y alivio impositivo

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • Empresarios advierten que sin consumo el programa económico pierde sustentabilidad.
  • La UIA presentó al Gobierno propuestas para impulsar producción y empleo.
  • La reforma laboral es vista como pieza central del nuevo esquema.
  • La presión tributaria aparece como uno de los principales reclamos industriales.
  • Sectores productivos reportan caída de actividad y mayor competencia importada.
  • Economía analiza medidas para equilibrar estabilización y reactivación.

El debate económico volvió a tensarse alrededor de una advertencia que circula con fuerza en el ámbito empresarial: sin una recuperación sostenida del consumo y del nivel de actividad, el programa oficial podría enfrentar serias dificultades. Aunque muchos planteos se realizan en voz baja, el diagnóstico converge en un punto central: la transición hacia el nuevo esquema económico exige señales concretas de reactivación productiva para sostener su viabilidad política y social.

Ese clima de preocupación quedó reflejado en la reunión que mantuvo la Unión Industrial Argentina con el ministro de Economía, Luis Caputo, donde el sector fabril presentó un paquete de iniciativas orientadas a dinamizar la producción, el empleo y el consumo. Desde el Palacio de Hacienda destacaron que el intercambio giró en torno a herramientas vinculadas a la reforma laboral, la reducción de costos derivados de litigios y la creación de incentivos para la contratación de personal, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

Para el Gobierno, estas reformas forman parte de una estrategia más amplia que busca mejorar la competitividad, facilitar la generación de empleo formal y acompañar la apertura comercial. En ese marco, Caputo sostuvo que el objetivo es transitar hacia un modelo con mayor dinamismo productivo y salarios sostenibles, al tiempo que se avanza en una revisión de la carga tributaria que pesa sobre la industria, particularmente en jurisdicciones provinciales y municipales.

Los datos recientes muestran un escenario de actividad todavía frágil. Indicadores privados señalan que el nivel industrial se mantuvo prácticamente estancado durante el último año, con una utilización de la capacidad instalada que continúa en registros históricamente bajos. Este contexto refuerza la presión empresaria para acelerar medidas que impulsen la demanda interna, considerada un factor clave para sostener el entramado productivo.

Entre las propuestas acercadas por la UIA figuran mecanismos para reducir los costos laborales no salariales, incluyendo la posibilidad de computar aportes patronales como crédito fiscal, y esquemas de financiamiento en cuotas destinados a estimular el consumo sin recurrir a subsidios directos. También se plantearon herramientas para promover exportaciones, agilizar devoluciones impositivas y reforzar controles ante prácticas comerciales consideradas desleales.

Un eje central del reclamo empresario es la presión tributaria. El sector industrial advierte que la carga fiscal —sumada a la apertura de importaciones— erosiona la competitividad de la producción local. En ese sentido, la UIA impulsa la elaboración de un proyecto legislativo que contemple una reducción integral de impuestos, con participación activa de las provincias. Según este planteo, sin una armonización tributaria, las empresas enfrentan incentivos crecientes para relocalizar inversiones en países con menor presión fiscal.

Las dificultades no se limitan a las pymes. Sectores como el textil, la siderurgia y la fabricación de neumáticos reportan caídas pronunciadas en ventas y una competencia externa que gana participación de mercado. En el consumo masivo, la presencia de bienes importados también comienza a desplazar a la oferta nacional, lo que profundiza el debate sobre el ritmo y la secuencia de la apertura económica.

Desde el Ministerio de Economía señalaron que las propuestas serán analizadas en instancias técnicas y que continuará el diálogo con la industria. El desafío, coinciden distintos actores, es encontrar un equilibrio entre la estabilización macroeconómica y la necesidad de sostener el tejido productivo. En ese cruce, la reactivación del consumo aparece como un elemento decisivo para que la reforma laboral y el resto del programa oficial puedan desplegar sus efectos sin agravar las tensiones sociales.

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