El misterio del césped: por qué los perros comen pasto y cuándo deberíamos preocuparnos

NOTICIAS DE INTERES Marian SANZOTTI

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Una de las conductas más habituales y llamativas de los perros domésticos es su tendencia espontánea a masticar el césped. Este hábito suele despertar dudas y temores en los dueños, quienes tradicionalmente lo asocian con problemas estomacales o la necesidad de purgarse. Sin embargo, la evidencia científica reciente desmitifica esta creencia: la mayoría de los expertos coincide en que comer pasto es un comportamiento normal que no indica enfermedad ni requiere una intervención médica inmediata.

Los datos estadísticos respaldan esta perspectiva. Diversos estudios señalan que aproximadamente el 79% de los propietarios ha visto a sus mascotas consumir plantas, siendo el césped la opción predilecta. Una investigación clave realizada por la Universidad de California reveló que solo el 9% de los caninos mostraba signos de malestar previos a la ingesta, y apenas el 22% terminaba vomitando. Estos números demuestran que los animales no utilizan el pasto como un medicamento casero para provocarse el vómito; por el contrario, la explicación más aceptada por los especialistas es que simplemente disfrutan del sabor y la textura del brote fresco.

Desde el punto de vista evolutivo, este hábito podría ser una herencia de sus ancestros salvajes. Se teoriza que los cánidos primitivos ingerían fibras vegetales de manera instintiva para arrastrar y eliminar parásitos alojados en sus intestinos. Aunque los perros domésticos actuales están desparasitados gracias a la medicina veterinaria, han conservado este reflejo natural en su ADN como una especie de pasatiempo o "golosina" biológica.

A pesar de ser una práctica inofensiva en la enorme mayoría de los casos, existen escenarios donde los dueños deben encender las alarmas. Los veterinarios advierten que el peligro real aparece si el consumo se transforma en una conducta compulsiva u obsesiva, motivada por cuadros de ansiedad severa, lo que podría derivar en peligrosas obstrucciones intestinales. La recomendación principal para los tutores es mantener la calma y permitir el pastoreo, siempre y cuando se aseguren de que el césped no haya sido tratado con fertilizantes o pesticidas químicos. Si el animal manifiesta dolor previo, decaimiento o devuelve de forma reiterada, el sentido común dicta que es momento de realizar una consulta profesional para evaluar su salud digestiva.

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