


Rafaela se convirtió en una fábrica de accidentes y el gobierno de Viotti mira para otro lado
RAFAELA Por Carlos Zimerman
Los números ya no admiten interpretaciones, excusas ni relatos complacientes. Lo que ocurre con la seguridad vial en Rafaela es grave. Muy grave. Y lo más preocupante es que mientras los accidentes aumentan, la gestión del intendente Leonardo Viotti sigue sin mostrar una política vial seria, integral y sostenida en el tiempo.
Desde R24N venimos advirtiéndolo prácticamente desde el inicio de esta administración. Lo hicimos cuando algunos preferían mirar para otro lado. Lo hicimos cuando los funcionarios repetían discursos vacíos sobre concientización y prevención. Lo hacemos hoy con más fuerza que nunca porque la realidad terminó imponiéndose sobre la propaganda.
Mayo de 2026 dejó cifras alarmantes y difíciles de justificar.
Durante ese mes se registraron 167 siniestros viales con lesionados, contra 128 en mayo de 2025 y 131 en mayo de 2024. Esto representa un incremento del 30,5% respecto del año pasado y del 27,5% en relación con 2024.
No se trata de una fluctuación estadística. No se trata de una casualidad.
Se trata del fracaso de una política pública que prácticamente no existe.
Algunos funcionarios intentaron aferrarse a la reducción registrada en abril para mostrar una supuesta mejora. Los datos de mayo terminaron destruyendo ese argumento.
La baja observada en abril fue apenas un espejismo. Un dato aislado dentro de una tendencia que sigue siendo profundamente negativa.
Los números son contundentes.
Enero registró 117 accidentes.
Febrero, 106.
Marzo, 136.
Abril, 111.
Mayo, 167.
En apenas treinta días los siniestros aumentaron cerca de un 50%.
No existe manera seria de maquillar semejante realidad.
Mayo no solo fue el peor mes del año. Fue uno de los peores registros de los últimos tiempos para una ciudad que parece haber naturalizado la tragedia vial como parte de la vida cotidiana.
Y detrás de cada número hay personas.
Hay vecinos heridos.
Hay familias afectadas.
Hay secuelas físicas, psicológicas y económicas.
Hay historias que cambian para siempre.
Entre enero y mayo de este año se contabilizaron 637 siniestros viales y 727 personas lesionadas. En igual período de 2025 habían sido 576 accidentes y 634 heridos. En 2024, 516 accidentes y 579 lesionados.
La tendencia es clara.
Los accidentes aumentan. Los heridos aumentan. Y las respuestas del Municipio siguen brillando por su ausencia.
Particularmente preocupante es el caso de las motocicletas.
El 73% de los accidentes registrados durante mayo involucró motos. Choques contra automóviles, colisiones entre motociclistas y caídas explican la enorme mayoría de los siniestros.
Y aquí aparece otra pregunta incómoda.
¿Cuál es la política concreta del gobierno municipal para enfrentar esta problemática?
Porque una política vial no se reduce a pintar algunas sendas peatonales, colocar carteles o realizar campañas esporádicas en redes sociales.
Una política vial implica planificación, control, educación permanente, fiscalización inteligente y presencia efectiva del Estado en la calle.
Nada de eso parece estar ocurriendo con la intensidad que la situación requiere.
A esta altura, sostener que todo depende exclusivamente de la conducta de los conductores es una forma elegante de que el Estado se lave las manos.
Por supuesto que existe responsabilidad individual.
Pero también existe responsabilidad institucional.
Cuando los accidentes aumentan año tras año.
Cuando los lesionados crecen sistemáticamente.
Cuando no aparecen medidas innovadoras.
Cuando las estadísticas empeoran de manera constante.
El Municipio deja de ser un simple observador del problema para convertirse en parte del problema.
Por eso resulta imposible seguir aceptando explicaciones burocráticas o diagnósticos eternos.
Los datos son tan contundentes que ya permiten afirmar que la Municipalidad tiene una cuota de corresponsabilidad política en lo que está ocurriendo.
No porque provoque los accidentes.
Sino porque tiene la obligación de prevenirlos y los resultados muestran que no lo está logrando.
Una gestión pública se mide por resultados. Y los resultados en materia de seguridad vial son cada vez peores.
Mientras tanto, Rafaela sigue acumulando heridos, motos destrozadas, familias golpeadas y estadísticas que crecen mes tras mes.
La pregunta ya no es si existe un problema.
La pregunta es cuánto tiempo más piensa esperar el gobierno de Leonardo Viotti para asumir que la seguridad vial se transformó en una emergencia que requiere decisiones urgentes.
Porque los números hablan.
Y los números son demoledores.











Las ventas por el Día del Padre volvieron a caer y acumulan cuatro años consecutivos en retroceso


















