Las empresas comienzan a diseñar sus presupuestos para 2027 con foco en la productividad y una economía más previsible

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Las principales empresas ya comenzaron a elaborar sus presupuestos para el año 2027.
  • El sector privado proyecta una inflación anual del 22,8% y un crecimiento económico del 3,2%.
  • Los ejecutivos estiman un dólar oficial de 2.297 pesos para el próximo año.
  • La productividad y la eficiencia comienzan a desplazar a la inflación como principal eje de planificación.
  • Las empresas prevén aumentos salariales del 21,4%, en línea con la inflación esperada.
  • El estudio refleja una expectativa de mayor previsibilidad para la toma de decisiones de inversión y desarrollo.

Las principales compañías del país ya comenzaron a elaborar sus presupuestos para 2027 y, por primera vez en varios años, la discusión interna dejó de concentrarse exclusivamente en la inflación y el tipo de cambio para incorporar con mayor protagonismo variables vinculadas con la productividad, la eficiencia operativa y la competitividad. El cambio de enfoque surge del Indicador Budget Time (IBT) 2027, un relevamiento elaborado por LIDE Argentina a partir de un encuentro que reunió a presidentes, directores ejecutivos y responsables financieros de empresas de distintos sectores de la economía.

El proceso de elaboración de los presupuestos, conocido en el ámbito corporativo como Budget Time, constituye una instancia clave para la planificación empresarial. En esta etapa, las compañías definen los principales supuestos macroeconómicos sobre los que proyectarán ventas, costos, inversiones, políticas salariales y estrategias comerciales para el año siguiente.

A diferencia de las proyecciones difundidas por bancos o consultoras, estas estimaciones tienen una aplicación directa en la toma de decisiones de cada empresa, ya que sirven de base para definir inversiones, contratación de personal y desarrollo de nuevos proyectos.

El consenso alcanzado por los ejecutivos participantes del encuentro fijó cuatro variables centrales para la planificación de 2027. La inflación anual fue estimada en 22,8%; el crecimiento del Producto Bruto Interno, en 3,2%; el valor del dólar oficial, en 2.297 pesos; y el incremento nominal de los salarios, en 21,4%.

Más allá de esos números, el estudio pone el foco en un cambio de perspectiva dentro del sector privado. Después de varios años marcados por una inflación elevada, devaluaciones frecuentes y una fuerte incertidumbre macroeconómica, las empresas comienzan a destinar una mayor parte de sus esfuerzos a mejorar la productividad, optimizar procesos internos y fortalecer su capacidad comercial.

Según el informe, la estabilidad relativa de algunas variables económicas permite que los directorios vuelvan a concentrarse en aspectos propios del negocio, dejando en un segundo plano la necesidad permanente de adaptar presupuestos a cambios abruptos en el contexto macroeconómico.

Durante la presentación del trabajo, el presidente de LIDE Economía, Claudio Zuchovicki, sostuvo que el escenario previsto para 2027 aparece más estable que en años anteriores y afirmó que las empresas deberán concentrar sus esfuerzos en mejorar su desempeño interno, más que en reaccionar frente a las fluctuaciones de la economía.

Uno de los datos más relevantes del relevamiento es la expectativa de continuidad en el proceso de desaceleración inflacionaria. Los ejecutivos estiman que el índice de precios cerrará 2026 en torno al 30% y descenderá hasta el 22,8% durante el año siguiente. Esa proyección modifica sustancialmente el marco de planificación respecto de los últimos años, cuando la inflación condicionaba contratos, listas de precios, costos financieros y negociaciones salariales.

El informe también proyecta un crecimiento del 3,2% para la actividad económica, impulsado principalmente por sectores como energía, minería, agroindustria y tecnología, considerados actualmente entre los principales motores de la inversión privada y las exportaciones.

En materia cambiaria, la previsión de un dólar oficial cercano a los 2.297 pesos refleja la expectativa de una depreciación gradual del peso, sin movimientos bruscos que alteren la planificación financiera de las compañías, especialmente aquellas con operaciones de comercio exterior o fuerte dependencia de insumos importados.

Respecto de las remuneraciones, el incremento salarial previsto del 21,4% se ubica prácticamente en línea con la inflación esperada. Los empresarios consideran que las futuras negociaciones tenderán a acompañar la evolución de los precios, aunque con una mayor diferenciación según la realidad económica de cada actividad y el desempeño particular de las empresas.

El Indicador Budget Time presenta una metodología diferente de otros estudios de expectativas. No surge de una encuesta tradicional ni de modelos econométricos, sino de un proceso de intercambio entre economistas y ejecutivos, quienes confrontan distintos escenarios hasta alcanzar un consenso sobre las variables que utilizarán para confeccionar sus presupuestos.

Los organizadores sostienen que ese procedimiento permite integrar el análisis técnico con la experiencia cotidiana de quienes toman decisiones vinculadas con inversiones, producción, financiamiento y empleo.

Más allá de las cifras proyectadas para inflación, crecimiento o tipo de cambio, el estudio concluye que el principal cambio radica en la posibilidad de volver a planificar con una perspectiva de mediano plazo. Si bien los empresarios reconocen que persisten desafíos macroeconómicos, consideran que un contexto de mayor previsibilidad permitiría concentrar los esfuerzos en mejorar la competitividad, impulsar la innovación y fortalecer el desarrollo de cada empresa.

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