


El pequeño fruto que, consumido a diario, puede ayudar a reducir la presión arterial
SALUD Y NUTRICIÓN
Ana COHEN
Comer una taza de arándanos por día podría ser beneficioso para la salud cardiovascular y contribuir a reducir la presión arterial, especialmente en personas con hipertensión, riesgo cardiovascular o resistencia a la insulina. Así lo señalan distintos estudios sobre nutrición y salud metabólica citados por Verywell Health.
El posible efecto positivo de esta fruta se relaciona con varios de sus componentes, que pueden actuar sobre los vasos sanguíneos, el colesterol, la glucosa y la función vascular. Entre los principales compuestos se encuentran las antocianinas, pigmentos responsables del característico color oscuro de los arándanos.
Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, y Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine of USC, explicaron los mecanismos por los cuales este alimento podría favorecer la salud del corazón.
Las antocianinas, claves para los vasos sanguíneos
Uno de los principales componentes de los arándanos son las antocianinas, sustancias con propiedades antioxidantes que también podrían favorecer el funcionamiento de los vasos sanguíneos.
Según explicó Bobrick a Verywell Health, estos compuestos pueden ayudar al organismo a producir óxido nítrico, una sustancia que participa en la relajación de los vasos sanguíneos.
Cuando los vasos se relajan, la sangre puede circular con menor resistencia. Esto podría contribuir a disminuir la presión arterial. De hecho, diferentes investigaciones encontraron una relación entre una mayor ingesta de antocianinas y registros más bajos de presión.
Por este motivo, los arándanos despertaron un creciente interés en investigaciones vinculadas con la prevención de enfermedades cardiovasculares.
La fibra también puede ayudar
Otro de los componentes importantes de esta fruta es la fibra. Una taza de arándanos contiene aproximadamente 4 gramos de fibra, un aporte que puede colaborar con las necesidades diarias de este nutriente.
La fibra no solo favorece el funcionamiento intestinal. Durante su fermentación en el sistema digestivo se generan ácidos grasos de cadena corta, sustancias que pasan al torrente sanguíneo y podrían participar en la regulación de la presión arterial.
De esta manera, los arándanos combinan fibra, antioxidantes y otros nutrientes que pueden contribuir al funcionamiento general del organismo.
El efecto sobre el colesterol y el azúcar en sangre
La fibra de los arándanos también puede tener un impacto favorable sobre otros factores relacionados con la salud cardiovascular.
De acuerdo con Bobrick, puede ayudar a mantener más estable la glucosa en sangre y contribuir a reducir el colesterol LDL, conocido habitualmente como colesterol “malo”.
Estos efectos son especialmente relevantes en personas que presentan resistencia a la insulina o un mayor riesgo cardiovascular, ya que la presión arterial elevada puede coexistir con alteraciones en los niveles de glucosa, colesterol o peso corporal.
Por eso, los especialistas destacan que los posibles beneficios de los arándanos no dependen de un único mecanismo, sino de la combinación de distintos componentes dentro de una alimentación equilibrada.
Cómo pueden beneficiar a los vasos sanguíneos
Otro aspecto que analizaron los especialistas es la relación entre los arándanos y la función endotelial.
El endotelio es la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y cumple un papel fundamental en la regulación de la circulación. Su correcto funcionamiento contribuye a mantener la elasticidad y la capacidad de los vasos para dilatarse y contraerse.
Garg señaló que existe evidencia que apunta a que los arándanos podrían mejorar la función del endotelio. Una mejor respuesta de esta capa interna de los vasos podría favorecer, a su vez, un mejor control de la presión arterial.
Cuántos arándanos conviene comer por día
La evidencia disponible sugiere que una taza diaria de arándanos puede ser una cantidad adecuada para incorporarlos a la alimentación y aprovechar sus componentes nutricionales.
Además, no es indispensable consumirlos frescos: los arándanos congelados también conservan buena parte de sus propiedades, por lo que pueden ser una alternativa práctica durante todo el año.
Una taza de arándanos aporta aproximadamente 84 calorías, 21 gramos de carbohidratos, 15 gramos de azúcares, 1 gramo de proteína y 0,5 gramos de grasa. También contiene pequeñas cantidades de calcio, sodio e hierro.
Además de su posible impacto sobre la presión arterial, su contenido de antioxidantes se relaciona con otros beneficios potenciales para la salud, entre ellos una menor probabilidad de desarrollar algunas enfermedades crónicas.
Sin embargo, los arándanos no reemplazan los tratamientos indicados para la hipertensión ni una alimentación saludable. Su incorporación puede formar parte de un patrón de alimentación equilibrado, junto con actividad física y otros hábitos que favorezcan la salud cardiovascular.








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