Tres décadas esperando, cuando nos podría haber ayudado Capi

RAFAELA Por Lilián Koper

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Rafaela estuvo más de tres décadas con problemas de suministro de agua potable. Cada administración que pasó por la Gobernación de la provincia nos fue endulzando todo el tiempo, sin solucionar el problema. En los últimos años nos mostraban la foto de los caños antes de cada elección. No terminaron el acueducto hasta 2023. Y vamos a evitar hablar de la calidad de la obra, que, a poco de inaugurarse, ya dejó a la ciudad varias veces a la deriva por diversas roturas.

Se calcula que el costo de la obra Desvío Arijón/Rafaela fue de alrededor de US$ 140 millones. Para ello se tomaron dos préstamos internacionales.

El acueducto cumple con los objetivos de todo gasto realizado con dineros públicos: brindar un servicio público esencial y permanente que, en este caso, beneficia a más de 140.000 habitantes.

Los Juegos Odesur habrían costado unos US$ 135 millones, y las obras se completaron en mucho menos de dos años. La diferencia es que no se puede hablar de un beneficio directo para toda la comunidad, y mucho menos de que sean obras esenciales. Las necesidades esenciales de la comunidad continúan siendo insatisfechas: salud, educación, seguridad, agua, cloacas y caminos.

Y aún peor: todas las obras van a requerir un gasto muy grande de mantenimiento que no está claro quién va a financiar. De hecho, van a quedar en manos públicas obras que no hacen a los fines básicos del Estado y de las que habría que deshacerse para recuperar la inversión, haciendo que quien las adquiera se haga cargo del mantenimiento y de los ingresos derivados de la organización de otros eventos.

De otra forma, siempre queda en duda la claridad y la transparencia de los retornos de obras que lejos están de beneficiar a TODA la población por igual, al tiempo que demandaron el uso de los impuestos de TODOS.

A esta altura, creo que nuestro error como usuarios fue no acudir a la ayuda de Capi para que el acueducto no tardara casi tres décadas en construirse y, así, evitarnos todo el sufrimiento que tuvimos por la falta de provisión de agua potable.

Dejando la ironía de lado, está claro que los políticos de todos los colores tienen varios problemas: no saben establecer prioridades frente a las necesidades de la sociedad, no les importa dilapidar nuestros impuestos y endeudarnos irrazonablemente, y muestran muy poca transparencia en la administración de la cosa pública.

No importa cuándo leas esto.....

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