El lado B del lanzamiento de Unidos para Cambiar Santa Fe

POLÍTICA 26/04/2023 Agencia de Noticias del Interior Agencia de Noticias del Interior

A pesar de su corta duración, el acto de lanzamiento de Unidos para Cambiar Santa Fe tuvo sus detalles de color que valen la pena destacar. La alegría y la satisfacción del deber cumplido chocaron con los cuidados que se extremaron para que nada mancille la reciente unidad alcanzada y oficializada en Cayastá. El senador que pidió llevarse la lapicera con la que se firmó el acuerdo, las banderas que no se podían mostrar y los paradores ruteros llenos y con las parrillas soplando brasas sin parar.

La unidad los pone tímidos
La elección de Cayastá escondía un mensaje un poco obvio: sede de la primera fundación de Santa Fe, “hoy también se funda aquí una nueva etapa”, explicó la locutora. Esa pomposidad fue la única que se permitió el armado opositor porque, para no herir susceptibilidades, no hubo oradores ni videos, ni arengas. Solo la locutora leyó un documento y alguna de las propuestas acordadas por el espacio, mientras los referentes partidarios pasaban al frente y firmaban (con abrumadora mayoría de varones). La duración total no sobrepasó la media hora. Todo sea por la unidad.

Bajen (por un rato) las banderas
El cuidado por mantener el clima cordial y que la interna no meta la cola en el acto estuvo en cada detalle. Por ejemplo, luego de que la locutora haya avisado que en pocos minutos iba a dar inicio el evento. Como si fuese un movimiento coordinado, los asistentes se empezaron a acomodar y aparecieron algunos carteles partidarios. La locutora, apurada por el reloj, se acercó con premura al micrófono de nuevo, con el reloj corriendo: “Solicitamos que bajen los carteles, recordamos que hay un acuerdo de todos los partidos de no mostrar insignias partidarias”. No se escapó ningún detalle.

Con alegría, che
Más allá de los pies de plomo con los que se manejaron todos los dirigentes presentes, como si estuviesen atravesando un campo minado pero de internas y no de bombas, hubo lugar para la alegría. Los principales negociadores del espacio se permitieron un moderado festejo, teñido de la satisfacción del deber cumplido, y hasta se animaron a una foto. Chistes tampoco faltaron: “¿Vos también estás acá? ¡Qué quilombo”, le dijo una socialista a un PRO, antes de saludarse afectuosamente.

El cumpleaños de Felipe
La alegría fue general, pero el más contento sin dudas fue Felipe Michlig. El senador de San Cristóbal fue uno de los que más empujó el armado opositor, incluso en sus horas más críticas, y por eso sintió la oficialización como un logro personal. La sonrisa le iba de oreja a oreja. Bañado en aplausos, fue el primero en subir a firmar, en su rol de presidente de la UCR, y agradeció con una mano en el corazón. Saludó a cada uno de sus colegas de otros partidos que lo siguieron y hasta propuso un simbolismo: pidió llevarse la lapicera con la que todos firmaron, prometiendo hacer diez copias y repartirlas como recuerdo.

Prender la economía
Los que seguramente festejaron la elección de Cayastá como lugar de encuentro fueron los estacioneros y empresarios gastronómicos de la zona. Desde temprano, cual peregrinación, la ruta se pobló de autos que rumbearon para el mismo lugar. Parar en una estación de servicio implicaba cruzarse con dirigentes de toda la provincia. Sin embargo, el plato fuerte -literal y figurativamente- fue luego del acto, cuando se abrió una competencia para conseguir mesa en los paradores cercanos, caracterizados por tener el mejor pescado de río del país. Allí tampoco se detuvo la rosca.

FUENTE: LETRAP.COM.AR

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