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Entre la locura y la irresponsabilidad

OPINIÓN 14/10/2023 Mónica Gutiérrez*
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El que no corre, vuela. La campaña electoral escala entre la locura de algunos y la irresponsabilidad de otros. En la recta final hacia las elecciones generales el país económico tambalea al borde del precipicio y quienes se postulan para gobernarlo apuestan sin miramientos todo lo nuestro para llegar al poder.

“La bomba ya explotó… explotar, recontra explotó”, dijo Milei en orden a reivindicar su inocencia. No quiere que le atribuyan la estampida del dólar de los últimos días.

“Si necesitás un 2001 para ser presidente mejor dedícate a otra cosa”, lo cruzó el economista Emmanuel Álvarez Agis. Fue una respuesta mediática a la movida “cuanto peor mejor” que viene desplegando el libertario quién, además de declarar que “cuanto más sube el dólar, más fácil es dolarizar” elevó su apuesta con una frase cortita pero demoledora “jamás en pesos…quedarse en pesos es una locura”.

El líder de La Libertad Avanza no tardó en ser calificado por medio país de “terrorista económico”. Una suerte de jihadista capaz de arrojarse como un hombre bomba sobre la delicada situación económica de la que tendrá que hacerse cargo en el supuesto caso de que llegue al poder.

Las piezas verbales que movieron el avispero en esta semana turbulenta quedarán en el sagrado libro de la memoria nacional como las nunca jamás olvidadas: aquella en la que Guido Di Tella que anunciaba un dólar recontra alto en el 89, precipitando el final de Alfonsín, o las memorables “el que apuesta al dólar pierde” de Lorenzo Sigaut y la que rezaba “el que depositó dólares recibirá dólares” de Eduardo Duhalde.

El libertario salió ahora a pedir que la Justicia lo sobresea de la denuncia que, despabilado de una siesta interminable, le clavó el Presidente.

Alberto Fernández reapareció impávido para pedir que se procese a Javier Milei bajo el cargo de “intimidación pública”. Lo hizo en razón de sus dichos acerca de la composición química de la moneda de los argentinos. El atribulado candidato la redujo a condición de “menos que excremento”.

La iniciativa presidencial de cargarse a Milei a días de las elecciones provocó la ira del ministro-candidato. No es para menos. La intempestiva irrupción del jefe de Estado en una campaña donde nadie lo quiere ni necesita solo sirvió para regalar una luminosa centralidad a Javier Milei. Massa furioso salió dispuesto a estrechar el cerco sanitario sobre Alberto Fernández.

Le sugirieron que se quede en China, que no vuelva hasta después del 22.

La conferencia de prensa a la que convocó Milei este miércoles, echando mano a un formato nunca antes transitado por el libertario, le permitió recuperar el estilo arremetedor que tanto suceso le ha reportado.

La denuncia del inefable Alberto dio pie a Milei a decir que lo quieren “proscribir”, como Cristina Kirchner, que lo quieren sacar del medio metiéndolo preso. Una seguidilla de disparates.

“Sobre la irresponsabilidad de algunos está el curro de otros”, replicó Massa.

El ministro de Economía, siempre afecto a dar una dimensión teatral a la recurrente tragedia argentina, amenazó con desnudar las miserias de los que especulan con el ahorro de los argentinos, aunque esto le cueste la elección. Lo hizo a grito pelado en un acto de campaña.

Hay que admitir que Massa es un hombre de suerte. Este miércoles le cayeron tres chinos del cielo. Literalmente forrados de dólares trasladaban un fangote de la divisa hacia quién sabe dónde. Como si los hubiera mandado Dios.

El show quedó montado y no podía ser más explícito. La policía dedicó la tarde a contar el monto interceptado, en plena calle. No quedó más remedio que hacerlo de manera manual porque el viento de la primavera hacía volar el físico de las maquinitas. Unas cinco horas duró la tarea. Lo que se dice “contaron plata delante de los pobres”. A muchos se les hacía agua la boca. Nunca se vió tanta plata junta a la intemperie.

La demonización de la divisa norteamericana a cielo abierto entretuvo desde las pantallas de las señales de noticias. Un espectáculo continuado tan bizarro como ridículo. Un showcito medio obsceno, casi porno. De lo escatológico se ocupa Milei. No pudiendo argumentar con logros económicos, el candidato Massa retoma su campaña con energía justiciera.

Las miserias que se suponen vamos a ver conducen a un sitio mucho más glamoroso que las de las mulas decomisadas en el barrio chino. Otra vez un yate, una bella modelo, un casamiento a todo trapo y un mar de lujos. Los que se daba el “Croata”, el financista en jefe de la cueva que el Gobierno dice haber desbaratado este jueves y a quien se pretende hacer cargo del feroz descalabro del mercado de cambio.

Ivo Rojnica, presentado como principal operador del blue en la City pasó a ser el malo de la película. Ni Massa, ni Milei, ni Alberto, ni Macri. Ahora resulta que la estampida del dólar no es culpa de las desastrosas medidas económicas que distorsionando la macro nos trajeron hasta aquí. Se abre una nueva temporada. “Echale la culpa a Ivo”

Para desgracia del peronismo en general y del kirchnerismo en particular, las imágenes que el cuevero subió a su ahora cerrada cuenta de Instagram remiten a otro yate ahora escorado en el Mediterráneo, el de Martín Insaurralde.

A pocos días de la elección general nadie logra definir cómo impactará este tembladeral en la intención de votos de los argentinos. Los consultores aseguran que disminuyó el nivel de indecisos pero las certezas son escasas.

Las pocas coincidencias giran en torno a que la elección no se definirá en primera vuelta, y que Sergio Massa estaría entrando al balotaje.

Patricia Bullrich, no obstante, sigue siendo competitiva. La idea de apuntar a Milei le estaría dando resultados. Hay quienes ven una migración de votantes de LLA a la candidata de Juntos, pero el crecimiento de Schiaretti le juega en contra.

Massa cultiva el optimismo. Lo suyo ya no es llegar sino “entrar”, meterse en el balotaje. Los que manejan sus estrategias de campaña están seguros de que lo logrará. Insisten en ver a Sergio Tomás Massa en su mejor momento. “Ahora sí creció”, sostienen a su alrededor. Entienden que ahora sí “comienza a soltarse de nuevo”, que dejó atrás la imagen de “oportunista”. Apuestan a transitar lo que resta de la campaña bajo la consigna de que “es el único que nos puede cuidar”.

En el campamento oficialista se cuidan de pegarle a Bullrich porque entienden que esos votos van directo a Milei. También aseguran estar registrando un corrimiento de Bullrich a Massa.

Esta sensación de empoderamiento lleva a Massa a pedir un examen “psicofísico” para los que lleguen al balotaje. Otro disparate de campaña.

Filtraciones y carpetazos atraviesan el ciberespacio de la política con la velocidad de un meteorito. La trazabilidad de estos misiles se esfuma en la liquidez del tiempo que nos toca vivir. Ya no se cree ni en lo que se ve. La inteligencia artificial es el refugio de los escarchados.

Se cumplen las profecías de tecnólogos y tahúres. Llegará un tiempo en que la humanidad se enfrentará con el peor de los infiernos: no poder distinguir la verdad de la mentira. No poder discriminar lo cierto de lo falso.

A estos argumentos recurrieron los cambiemitas para proteger a su eventual ministro de Economía de las desdorosas filtraciones de lo que se denominó el Melco-Gate. Una retahíla de audios que no dejaban muy bien parado al economista estrella de Juntos.

El fiscal Franco Picardi imputó este jueves a Javier Milei y Ramiro Marra impulsando la acción penal para que se investiguen los dichos de los dos referentes de LLA. Otro hecho sin precedentes en un proceso electoral: llevar a proceso a un candidato presidencial a días de la elección general. Más agua para el molino de los libertarios que a esta altura agradecen a San Alberto haberlos traído hasta aquí

“Un fiscal puesto por CFK persiguiendo a la opción política más votada…que vengan somos millones..nada va a poder evitar la plaza que les vamos a dar en las urnas”, se despachó el candidato de LLA.

El vendaval de acusaciones cruzadas y el ruido en la City, paralizada por operativos y allanamientos solo suma desorganización a la economía. El dato de inflación conocido este jueves confirmó los peores augurios para el tiempo por venir.

El 12.7 que marcó el IPC de septiembre es escalofriante pero no logra desenfocar a los candidatos de la que aparece para ellos como una prioridad imponerse en las elecciones del domingo 22. De eso no se habla.

Las nuevas normas que impuso a los bancos el BCRA para la compra de dólares y ampliar el alcance de las restricciones para importar a empresas y organismos del Estado garantiza una semana de inactividad casi absoluta. Se busca llegar al 22 sin sobresaltos.

Mientras la política arde, la economía está paralizada. Las penurias parecen no tener fin.

 

 

* Para www.infobae.com

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