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Sin plan B, Milei está decidido a avanzar a fondo con las medidas y su entorno trabaja para la construcción de un liderazgo

POLÍTICA 22/12/2023 Federico Mayol*
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“Si no es todo, es nada”. Como aquel slogan que la ministra Patricia Bullrich utilizó durante la campaña presidencial para presentar su fallido proyecto de gobierno, el presidente Javier Milei volvió a demostrar este miércoles con la divulgación del audaz decreto de necesidad y urgencia de desregulación de la economía que está dispuesto a avanzar a fondo en sus primeras semanas de gestión, aún cuando este paquete de iniciativas impliquen un alto costo personal y un impacto negativo en buena parte de la sociedad.

Uno de los principales colaboradores del presidente lo explicó de esta manera frente a Infobae en las horas previas a la oficialización del DNU con las “Bases para la reconstrucción de la economía argentina”: “Acá no hay término medio, o volamos en algunos meses o hay proyecto libertario para rato”, aseguró el asesor en la noche del martes, mientras todavía se revisaban los 366 artículos a través de los cuales Milei deroga y modifica cientos de leyes, flexibiliza el mercado laboral y sienta las bases para la eventual privatización de empresas públicas, entre otras iniciativas.

Anoche, el PJ y el radicalismo advirtieron con la posibilidad rechazar el decreto en el Congreso, y pidieron que la Casa Rosada presente su paquete de reformas pero por ley. Empieza, en ese sentido, una frenética negociación cuyo desenlace puede ser bisagra para las pretensiones de Milei. “Esto es plata o mierda”, repetían en estas horas sus allegados.

Una vez que desembarcaron en Casa Rosada, entre los asesores del jefe de Estado se debatió sobre la conveniencia de presentar la desregulación de la economía a través de un DNU o explorar una suerte de negociación política en el Congreso y enviar una batería de proyectos. Según trascendió, prevaleció la postura de Federico Sturzenegger, el ex presidente del Banco Central macrista que convenció a Milei de sortear el Parlamento. El jefe de Estado le tiene respeto personal y académico a Sturzenegger, incluso a pesar del recelo que este despierta en Karina Milei y Santiago Caputo, los dos consejeros principales del mandatario.

La secretaria General de la Presidencia y el estratega y asesor sin cartera conforman la única mesa chica de Milei. Recién después de ellos aparecen funcionarios como el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro del Interior, Guillermo Francos. También la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que construyó un vínculo personal con el jefe de Estado.

El de Sturzenegger es un caso atípico: fue el único colaborador presente en la puesta en escena difundida este miércoles por la noche por cadena nacional -se grabaron más de dos tomas para desconsuelo de alguno de los ministros que debió postergar reuniones pautadas- que todavía no tiene cargo formal. Su presencia, por caso, no pasó para nada desapercibida, por su altísima estatura y su saco de color claro.

El ex titular del Central fue clave en la redacción del decreto y se prevé que en el corto plazo sea oficializado en el Boletín Oficial como funcionario del presidente. Por el contrario, en el entorno de Milei admiten que Rodolfo Barra, el procurador del Tesoro, no fue tan decisivo en el chequeo del articulado del texto. Especialista en derecho administrativo, el procurador si podría ser un actor central en el vínculo con el fuero contencioso y administrativo federal, donde podría trabarse parte del decreto. Barra tiene llegada directa a esos despachos.

Más allá de la suerte del DNU, el Presidente está decidido, si es necesario, a rifar su capital político, pero no tiene pensado retroceder ni un milímetro en la ejecución de las iniciativas que considera imprescindibles para la instrumentación de su programa de gobierno. “Les aviso que hay más”, resaltó este jueves por la mañana por radio cuando repasó su anuncio del día previo y el pronto envío al Congreso de primer paquete de leyes, entre las que se destaca la restitución del impuesto a las Ganancias para sueldos superiores en torno a los $900.000. Cuando le preguntaron por los cacerolazos que se replicaron en varios barrios porteños un rato después de la cadena nacional, en protesta por los anuncios, Milei respondió, sin titubear: “Hay gente que sufre síndrome de Estocolmo”.

El equipo más cercano a Milei, con su hermana y Caputo a la cabeza, está muy pendiente de la construcción del relato libertario, de los movimientos del mandatario y de la cimentación de su liderazgo. La puesta en escena del miércoles en el comando central de la Policía Federal para el monitoreo de la movilización callejera, en el debut del protocolo anti-piquete, es un ejemplo de la fabricación cotidiana del personaje. En ese aspecto, el rol de Bullrich ofrece, según Milei, un aporte trascendental: “Te necesito para dar buenas noticias, yo solo me voy a dedicar a dar pésimas noticias durante varios meses”, le pidió el presidente cuando le ofreció hacerse cargo del Ministerio de Seguridad.

Este viernes, la ministra recibirá en su despacho a su par bonaerense, Javier Alonso, para empezar a negociar de primera mano el protocolo anti-piquetes. La semana próxima, Bullrich lo visitaría en la Provincia.

En virtud de ese “todo o nada”, los cerebros de la estrategia de comunicación del jefe de Estado intentan replicar el modelo norteamericano: pocas apariciones públicas y la intención de revitalizar la figura presidencial para suplir la notoria debilidad institucional que se hace evidente en el Parlamento a través de los bloques minoritarios de La Libertad Avanza en el Senado y en Diputados. Cada ley deberá ser negociada a varias bandas. Esa fue la razón por la que Mauricio Macri insistió para que Cristian Ritondo, del PRO, se quedara con la presidencia de la Cámara baja. Para apuntalar al presidente desde el Congreso.

En ese contexto, el peronismo espera con cautela. Los números de aprobación del presidente todavía están en niveles muy altos. Ninguno quiere tirar la primera piedra, a pesar de la reciente advertencia de la CGT. La irrupción de Milei y sus primeros movimientos como presidente todavía desconciertan al peronismo. “Estamos frente a un hecho novedoso que la política debe ver cómo resolver”, explicó a Infobae un dirigente de los más encumbrados del PJ.

El martes, en la reunión con los gobernadores, el jefe de Estado reconoció que estaba dispuesto a pagar “el costo político” que hiciera falta con la restitución de Ganancias a cambio de los votos de los legisladores que se referencian en ellos. Milei cambió la lógica de las negociaciones. Un cambio de época.

Después de esa reunión, varios de los jefes provinciales visitaron a Sergio Massa en sus oficinas de la avenida Libertador al 800 que están en obra de remodelación y ampliación en la planta baja. El ex ministro de Economía volvió a estar activo. En realidad, nunca dejó de estarlo: solo se llamó a silencio y se movió con sigilo. Por esas oficinas también pasaron en los últimos días algunos intendentes.

“Sergio va a ayudar al peronismo a pensar lo que viene, no quiere ahora discutir ningún liderazgo”, remarcaron por estas horas en el entorno de Massa. Dicen que la última vez que habló con Cristina Kirchner fue tres días después del 10 de diciembre. Pero que conversa a diario con legisladores de ese sector.

El ex candidato presidencial reparte su tiempo entre trabajos privados con empresas y universidades con sede en Montevideo y Nueva York, en el seguimiento de la renovación de autoridades del Frente Renovador, en la confección de documentos técnicos -les envió este jueves a un grupo de legisladores las conclusiones que sus colaboradores armaron del DNU de desregulación de la economía- y en el libro que prevé entregar en marzo con su paso por el Ministerio de Economía. Lo escribe un periodista platense. Este jueves firmó el contrato con editorial Planeta.

“El peronismo tiene que ir al psicólogo: mira el resultado del balotaje y hay que mirar el resultado de la primera vuelta, en la que el que ganó fue justamente Unión por la Patria”, dijeron en estas horas en las oficinas de Libertador. Según esa teoría, avalada por Massa, la debilidad de Milei radica en que la unificación de fuerzas entre Juntos por el Cambio y LLA en el balotaje no tuvo su correlato cuando se conformó el gobierno. En parte, explicaron, por las experiencias fallidas de Cambiemos y del Frente de Todos.

En ese sentido, Milei evitó la integración en un cogobierno, a pesar de que habilitó la incorporación de dirigentes como Bullrich y Luis Petri, o funcionarios de segundas y terceras líneas provenientes del PRO, del peronismo cordobés o del radicalismo. Este jueves, por caso, todavía se llenaban casilleros de gobierno y se reclutaban funcionarios. Era inminente, por ejemplo, la ocupación en la UIF.

El presidente está dispuesto a hacerse cargo del éxito o del fracaso de su plan económico. Está convencido de la hoja de ruta. No tiene Plan B. Y no le interesa tenerlo.

 

 

* Para www.infobae.com

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