Milei habla, Francos hace

OPINIÓN 22/06/2024 Mónica Gutiérrez*
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El contundente peso de la realidad reacomoda a los omnipotentes. La política termina siendo el arte de lo posible. Las ideas, los deseos y los convencimientos siempre son fuerzas poderosas pero suelen resultar insuficientes. El consenso y la negociación se imponen como herramientas indispensables para un gobierno con indiscutible legitimidad de origen y marcada debilidad parlamentaria.

Las diatribas contra la casta y la recurrente incidencia del “principio de la revelación” permitieron alimentar la mística pero no alcanzaron para obtener la ley. Fue necesario negociar.

Hubo que recurrir a la mañas y artimañas del toma y daca para llegar al objetivo.

No fue magia. Francos lo hizo. No estuvo solo, desde ya, pero con la santa paciencia de la que dispone pudo ordenar el desaguisado. La designación del más componedor para la Jefatura de Gabinete fue una señal.

Javier Milei llega al final de su primer semestre en el gobierno con logros importantes y también defecciones. El emperramiento opositor a no acompañarlo sin objeciones lo obligó a bajar algunos cambios.

El 20 de junio mostró al Presidente en un nuevo modo. Lejos de las monsergas anticasta y las desaforadas reconvenciones llamó a “dejar las anteojeras partidarias de lado” y convocó a la firma del Pacto, ahora en Tucumán. El discurso fue leído y transmitido en cadena nacional. No es momento para desbordes. Se agradece la templanza.

Los contratiempos y dilaciones del presente diluyen los pretendidos brillos de la épica libertaria.

El Pacto de Mayo se traslada al 9 de Julio. La convocatoria es amplia e incluye a ex presidentes. Una generosidad que incomoda y recrea el artilugio del “principio de revelación”. La mira está ahora puesta en saber quiénes acompañarán y quiénes la dejarán pasar. Si las cosas no se dieran como se pretende, siempre queda el 17 de agosto. A cada chancho le llega su San Martín.

El empeño del gobierno apunta en lo inmediato a que los diputados insistan en la restitución del Impuesto a las Ganancias y la reforma en Bienes Personales y finalmente el paquete legal se promulgue. La semana que comienza es clave.

Miguel Ángel Pichetto expresa lo que muchos legisladores piensan. Quiere que los gobernadores y el mismísimo Presidente pongan el cuerpo y salgan a pedir expresamente el restablecimiento del impuesto a la cuarta categoría, barrido de un plumazo en la tórrida campaña electoral massista y que contó con la aquiescencia de propios y extraños. Nadie quiere ahora cargar en soledad con el costo político de reinstalar un impuesto tan progresivo como fastidioso.

La aprobación de la ley Bases le da al Gobierno una herramienta indispensable. Desguazada por las idas y vueltas del trasiego parlamentario no es la ley deseada, apenas la posible.

La refriega con los legisladores promete nuevos encontronazos. El ajuste a la fórmula de actualización jubilatoria llega al senado de la Nación y saldrá hecha ley. Milei prometió vetarla. No será fácil.

El proyecto al que se dió media sanción en Diputados pretende compensar a los mayores con el 8% que el oficialismo dejó perder al establecer el incremento mensual por IPC con un empalme del 12%, teniendo en cuenta que la inflación de enero fue del 20%.

Poca plata para los jubilados pero un sablazo para el Gobierno que achicó el déficit haciendo caer buena parte del ajuste sobre la clase pasiva.

En cualquier caso esta seguidilla de acontecimientos marca un punto de inflexión.

Agotada esta etapa se acaban las excusas. Milei encara el segundo semestre con nuevos desafíos. Es tiempo de poner en marcha el demorado motor de la gestión.

El gobierno libertario sigue contando con el acompañamiento de la mayoría. Un verdadero milagro. Pero Milei se enfrenta en el segundo semestre con los efectos colaterales de su input ajustador.

Con el índice de inflación en el registro más bajo de los últimos dos años, cambia la unidad de medida. Es probable que la evaluación del desempeño del Gobierno se haga de aquí en más sobre otros parámetros. De la inflación al desempleo. Del desempleo a la capacidad de consumo. De la relación entre precios y salarios al creciente costo de la recesión.

Todo parece indicar que Milei la ve. El libertario ha hecho un curso acelerado de pragmatismo. El habla y distrae y mientras Francos hace.

El FMI, entretanto, mete presión. Aplica la estrategia de los golpeadores. A cada mimito le sigue la golpiza.

El staff report cierra el semestre elogiando lo hecho hasta aquí pero suma apremiantes admoniciones. Pide una devaluación del 30% y pone plazos a la política cambiaría.

Luis “Toto” Caputo resiste. El ministro de Economía desafía las exigencias de los funcionarios del Fondo que sugieren que se acelere el aumento de las tarifas, se contenga a los vulnerables y se consiga apoyo político para seguir ajustando.

Según las consultoras privadas, en el mejor de los casos el índice inflacionario quedaría estancado en alrededor del 4,2 mensual. Nada parece augurar una remontada de la economía ni del poder adquisitivo de los salarios.

El gabinete de ministros permanece en vilo. Nadie está seguro en medio del tembladeral.

La crisis en la cartera de Capital Humano expuso las inconsistencias de la gestión. No alcanza con denunciar y limpiar. Se demanda celeridad en el proceso de toma de decisiones. Es el reclamo de la hora.

El “coloso” está en gateras. Federico Sturzenegger espera una definición. Se sabe que será ministro pero no de qué cartera. Otro frente de tormenta que se las trae. Todo un tema para Milei que compró hecho al meticuloso redactor del mega DNU con el que está gobernando sin reparar en las rispideces que arrastra la relación con Caputo.

Sin recibir al economista en jefe de la desregulación, el libertario emprendió otro viaje hacia el juego que más le gusta jugar. El barullo que genera a su paso el presidente anarcocapitalista se trasladó este viernes a Madrid y puso al rojo vivo a la política española.

La crispación del premier español cayó esta vez sobre la alcaldesa madrileña Isabel Díaz Azuyo. Se la acusa de recibir y conceder una medalla “fake” a quien “insulta a España y sus instituciones” en obvia referencia a Javier Milei. La cortesía de Díaz Ayuso le costó un severo vapuleo. De todo menos bonita.

El revuelo político digital que está generando MIlei en su segundo desembarco europeo en lo que va de la semana mantiene en entretenido cotilleo a los españoles pero nada aporta a las desventuras de cabotaje.

Milei desconcertó la política y produjo un efecto deletéreo en los espacios de la oposición.

Las alianzas detonaron y los partidos políticos que las conformaban entran en proceso de fragmentación.

Según Lucas Romero, este estado de cosas acarrea una severa restricción decisional. Considerando que para un gobierno las decisiones se materializan en leyes, la fragmentación implica un inevitable riesgo de bloqueo.

El director de Synopsis sostiene que Milei está pagando el precio de su inexperiencia política pero reconoce que la cumbre de aprendizaje se ha acelerado y que ha llegado el momento de consolidar un proceso de decisiones centralizadas.

Todo el escenario político enfrenta un proceso de vertiginosa transición.

Mauricio Macri se resguarda recalculando. No la tiene fácil, acompaña la propuesta de cambio del libertario pero pretende recuperar identidad. Se propone ser el garante del “cambio con equilibrio”. El alto nivel de respaldo popular que sigue acompañando a Milei lo obliga a ser cauto. Ni tan cerca que queme ni tan lejos que hiele.

La posición de Mauricio Macri en relación a la candidatura de Ariel Lijo para la Corte Suprema de Justicia de la Nación aparece como un tema crítico que parte aguas al interior del PRO. Por ahora el ex presidente no se define. En este como en otros tantos temas controvertidos evita tomar posición. Nada augura tampoco una confluencia entre amarillos y libertarios en el armado de 2025.

Los radicales tienen su propio vía crucis. El presidente del partido centenario tiene juego propio. En tajante y solitaria diferenciación, Martín Lousteau no solo votó en contra de la Ley Bases, a contramano de todos los senadores de su partido, sino que también contrarió la posición de los cinco mandatarios provinciales que tiene el radicalismo.

El peronismo tampoco encuentra como restañar sus propias contradicciones. La nostalgia por el pasado reciente le impide a sus referentes reconocer los errores y fallidos que los condujeron a la derrota.

El kirchnerismo patalea en el aire mientras se bambolea sobre el abismo. El peronismo bonaerense insiste en su propia demolición.

El enfrentamiento entre La Cámpora, referenciada en Máximo Kirchner, y Axel Kicillof, tramita a cielo abierto y escala en beligerante agresividad. El contrapunto de la semana tuvo como protagonistas a Mayra Mendoza, intendente de Quilmes y Jorge Ferraresi, el alcalde de Avellaneda. Apenas un capítulo más en medio de una tregua que no termina de cuajar.

Sin liderazgo alguno en puerta, ya son varios los mandatarios peronistas que cierran filas con el libertario reivindicando el acompañamiento a la Ley Bases.

Como parte de la nueva frecuencia de onda presidencial, Milei se reunió con cuatro gobernadores. Los mandamases de Jujuy, Salta, Catamarca y Tucumán tienen buena sintonía y parecen dispuestos a sumar a las fuerzas del cielo. Todos buscan un lugar bajo el sol.

 

 

* Para www.infobae.com

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