Milei llega a Davos como protagonista absoluto: el líder liberal que hoy seduce al poder económico mundial

OPINIÓN Carlos Zimerman
HOY

carlos zimermanPor Carlos Zimerman

Antes de subir al escenario del Foro Económico Mundial de Davos, Javier Milei desplegará una jugada política y económica de alto impacto: este miércoles mantendrá una reunión a puertas cerradas con banqueros, inversores y líderes de las principales corporaciones del planeta. Sin prensa, sin intermediarios y sin discursos para la tribuna, el Presidente argentino hablará directamente con quienes deciden el rumbo del capital global.

En ese encuentro reservado dirán “presente” los CEO y máximos ejecutivos de Saudi Electricity Company, Bridgewater Associates, Grupo Volkswagen, Banco Santander, Grupo DHL, Gap Inc., Edenred, Grupo Mercuria Energy, A.P. Moeller-Maersk, GSMA y Salesforce, entre otros. No es una audiencia menor: es el núcleo duro del poder económico mundial escuchando, con atención, a un presidente que en apenas un año cambió el clima de negocios de un país que parecía condenado al fracaso.

Milei no llegará solo. Lo acompañará una comitiva clave integrada por Federico Sturzenegger, el ministro de Economía Luis Caputo, el ministro de Relaciones Exteriores Pablo Quirno y Karina Milei. El mensaje será claro y directo: proyecciones macroeconómicas, reformas estructurales, seguridad jurídica y oportunidades concretas de inversión en la Argentina que emerge tras décadas de populismo.

La reunión se realizará a puertas cerradas, sin acceso a la prensa, pero su significado es inocultable. Hoy Javier Milei no va a Davos a prometer: va a mostrar hechos. Va a exhibir un ajuste que funcionó, una inflación en franco retroceso, un orden fiscal inédito y un cambio de expectativas que muchos ya califican, sin exagerar, como un verdadero milagro económico.

Por primera vez en años, la Argentina no llega a Davos a pedir paciencia ni comprensión. Llega a ofrecer oportunidades reales. Y eso explica por qué Milei hoy subyuga, literalmente, a los principales líderes del mundo financiero y corporativo. No como un dirigente exótico o disruptivo, sino como la gran figura del liberalismo global contemporáneo.

Este Davos encuentra a Milei en las mejores condiciones desde que asiste como jefe de Estado. Con resultados en la mano, con credibilidad en alza y con un relato que ya no es ideológico sino empírico. La Argentina dejó de ser un problema y empieza a ser una solución posible para el capital internacional.

En ese escenario, Milei no busca seducir: ya captó la atención. Ahora va por algo más ambicioso. Va a consolidar a la Argentina como un país confiable y a ratificar que el rumbo elegido no tiene marcha atrás. Davos no será un punto de partida. Será la confirmación de que el mundo, esta vez, escucha.

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