El Gobierno refuerza el diálogo con el FMI mientras busca recomponer reservas y asegurar desembolsos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El Gobierno mantuvo una reunión extensa con la misión del FMI tras conocerse la inflación de enero
  • La acumulación de reservas del Banco Central es el eje más delicado de la revisión del acuerdo
  • Argentina necesita un “waiver” para acceder a un desembolso cercano a USD 1.000 millones
  • Los pagos al Fondo se realizaron mediante la compra de Derechos Especiales de Giro
  • El BCRA compró divisas en 2026, pero las reservas no crecieron en forma lineal
  • Las proyecciones oficiales apuntan a sumar hasta USD 17.000 millones en reservas durante el año

Con el dato de inflación de enero ya sobre la mesa, el equipo económico avanzó en una reunión clave con la misión del Fondo Monetario Internacional que se encuentra en el país para evaluar el estado del acuerdo vigente por 20.000 millones de dólares. El encuentro, que se extendió durante buena parte de la jornada en el Palacio de Hacienda, giró en torno al cumplimiento de las metas comprometidas para 2026 y, en especial, a la acumulación de reservas internacionales netas por parte del Banco Central, el punto más sensible del programa.

Desde el Gobierno transmitieron un balance positivo del intercambio con los técnicos del organismo, que se retiraron del Ministerio de Economía sin realizar declaraciones públicas. La visita se inscribe en el proceso de la segunda revisión del programa bajo el Servicio Ampliado y en la consulta del Artículo IV, instancias que resultan determinantes para destrabar un nuevo desembolso de alrededor de 1.000 millones de dólares, un monto que en el mercado financiero dan por prácticamente asegurado.

Sin embargo, el desafío no es menor. La administración nacional necesita obtener un “waiver” y renegociar la meta de reservas, luego de no haber alcanzado los objetivos fijados para el cierre de 2025. En la primera revisión del acuerdo, el compromiso de terminar el cuarto trimestre con reservas netas positivas fue recalibrado hacia un resultado negativo, pero aun así el Central no logró cumplir con la pauta revisada. Entre los factores que explican ese desvío se encuentran la estrategia cambiaria orientada a contener precios y las intervenciones realizadas en un contexto de volatilidad previo a las elecciones legislativas del año pasado.

A ese escenario se sumaron fuertes compromisos financieros a comienzos de 2026. Tras afrontar pagos por más de 4.200 millones de dólares a bonistas, el Ministerio de Economía debió encarar en febrero un vencimiento superior a los 800 millones con el propio Fondo. Para cumplir con esa obligación, el Gobierno recurrió a una operatoria basada en la compra de Derechos Especiales de Giro, un activo internacional emitido por el organismo multilateral y utilizado como unidad de cuenta entre los países miembros.

El ministro de Economía explicó públicamente el mecanismo elegido para cancelar los intereses, subrayando que el pago se realizó en DEGs y no en dólares billete. En ese esquema, el país adquirió esos activos a Estados Unidos, uno de los principales oferentes, a valores de mercado. Los DEGs, cuya cotización surge de una canasta de monedas, permiten reforzar reservas o atender compromisos con el propio Fondo sin recurrir de manera directa a divisas.

El impacto de esa operación se reflejó en las reservas del Banco Central, que registraron una baja pese a la estrategia de compras iniciada a comienzos de año. Desde enero, la autoridad monetaria logró adquirir cerca de 1.700 millones de dólares en el mercado cambiario, aunque ese esfuerzo no se tradujo en un aumento proporcional de las tenencias brutas debido a los pagos a organismos internacionales y a otros factores financieros.

En las últimas jornadas, el Central mantuvo una participación activa en el mercado. En una de las ruedas más recientes absorbió poco más de 40 millones de dólares, en un contexto de elevada oferta. Aun así, las reservas brutas se vieron afectadas por la evolución de otros activos, como la caída en el precio del oro, y se ubicaron en torno a los 45.200 millones de dólares.

De cara a lo que resta de 2026, las proyecciones oficiales apuntan a una acumulación neta de divisas que podría ubicarse entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, dependiendo del ritmo de remonetización de la economía y de la demanda de pesos. Desde la conducción del Banco Central remarcan que la consolidación de reservas no dependerá únicamente de las compras en el mercado, sino también de la estabilidad macroeconómica y del flujo de dólares que logre sostener el esquema actual.

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