La UIA defendió la reforma laboral ante la OIT y advirtió sobre el avance del empleo informal

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • La UIA participó en la Conferencia Internacional del Trabajo organizada por la OIT en Ginebra
  • Martín Rappallini advirtió sobre el estancamiento del empleo privado y el avance de la informalidad
  • El titular de la entidad industrial defendió la reforma laboral impulsada por Javier Milei
  • La CGT denunció ante la OIT presuntos incumplimientos de convenios internacionales de trabajo
  • Empresarios y sindicatos expusieron posiciones opuestas sobre el rumbo laboral del Gobierno
  • La discusión volvió a reflejar la tensión existente entre modernización económica y protección laboral

La participación de la Unión Industrial Argentina en la 114° Conferencia Internacional del Trabajo volvió a exponer las diferencias existentes entre empresarios y sindicatos respecto de las políticas laborales impulsadas por el Gobierno nacional. Durante su presentación en la sede de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra, el titular de la entidad fabril, Martín Rappallini, defendió la reforma laboral promovida por la administración de Javier Milei y alertó sobre el estancamiento del empleo privado y el elevado nivel de informalidad que atraviesa el país.

La exposición empresarial se produjo pocos días después de que representantes de la Confederación General del Trabajo denunciaran ante el mismo organismo internacional presuntos incumplimientos de convenios laborales por parte del Ejecutivo argentino.

En su intervención, Rappallini sostuvo que la Argentina enfrenta desde hace años un problema estructural en materia de generación de empleo privado y afirmó que el país acumula más de una década sin crecimiento significativo en ese sector.

El dirigente empresarial también advirtió sobre el peso creciente de la informalidad laboral, que según indicó ronda actualmente el 43%, una cifra que refleja las dificultades del mercado laboral argentino para incorporar trabajadores dentro de esquemas registrados y con cobertura legal.

Uno de los principales ejes de su discurso estuvo centrado en el impacto de las nuevas tecnologías sobre el empleo y la productividad. Rappallini planteó que la innovación tecnológica por sí sola no garantiza bienestar económico, sino que sus efectos positivos dependen de la capacidad de transformarla en inversión, crecimiento productivo y mejores salarios.

En ese marco, destacó la necesidad de adaptar las estructuras laborales y educativas a los cambios que atraviesa el mercado de trabajo global. Según explicó, la formación de nuevas habilidades vinculadas a la tecnología será determinante para mejorar la competitividad y ampliar las oportunidades laborales en los próximos años.

El presidente de la UIA respaldó además la reforma laboral impulsada por el oficialismo y la definió como un punto de inflexión para modernizar las relaciones laborales en el país. A su criterio, las modificaciones buscan facilitar la contratación de personal, mejorar la previsibilidad jurídica y adecuar los esquemas de trabajo a los nuevos desafíos productivos.

Rappallini sostuvo también que el proceso de estabilización macroeconómica encarado por el Gobierno resulta necesario para recuperar condiciones de inversión y confianza empresarial, aunque aclaró que la estabilidad por sí sola no alcanza para resolver los problemas estructurales de la economía argentina.

En ese sentido, reclamó políticas complementarias orientadas a fortalecer el sistema educativo y vincular la formación laboral con las demandas actuales del sector productivo.

Mientras tanto, desde el mismo foro internacional, la CGT presentó una visión completamente distinta sobre el rumbo laboral de la gestión libertaria. El cosecretario general de la central obrera, Jorge Solá, cuestionó duramente las reformas impulsadas por el Gobierno y denunció presuntas violaciones a normas internacionales vinculadas al trabajo.

El dirigente sindical sostuvo que la administración de Milei intenta modificar de manera profunda el modelo histórico de relaciones laborales argentino bajo una lógica que considera a la protección de los trabajadores como un obstáculo para el crecimiento económico.

La presentación sindical volvió a reflejar el clima de fuerte confrontación existente entre el Gobierno y las principales organizaciones gremiales desde el inicio de la actual gestión. Las reformas laborales forman parte de uno de los puntos más sensibles dentro de la agenda económica oficial y continúan generando resistencias en sectores sindicales y opositores.

La conferencia de la OIT se convirtió así en un nuevo escenario de disputa entre empresarios y gremios argentinos, con posiciones enfrentadas respecto del diagnóstico sobre el mercado laboral y las herramientas necesarias para revertir el estancamiento del empleo privado.

Mientras la UIA considera que la modernización normativa y la estabilidad macroeconómica son condiciones indispensables para atraer inversiones y generar trabajo formal, la CGT advierte que las reformas podrían debilitar derechos laborales y profundizar la precarización.

El debate se produce además en un contexto económico complejo, atravesado por la desaceleración inflacionaria, el ajuste fiscal y las dificultades de distintos sectores productivos para recuperar niveles sostenidos de actividad y empleo.

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