El nuevo límite de julio: el Banco Central recalcula el techo cambiario en $1.844,85 tras la inflación de mayo

ECONOMÍA Dante HERRERA

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La dinámica del mercado cambiario argentino responde a reglas matemáticas estrictas que determinan el nivel de tolerancia de las cotizaciones antes de forzar una acción estatal directa. Bajo el esquema actual, el dólar opera dentro de una zona libre de intervención obligatoria cuyo límite superior se ajusta periódicamente con un rezago de dos meses respecto a los índices del INDEC. Con el dato inflacionario de mayo consolidado en un 2,15%, el nuevo techo de la banda cambiaria para julio quedó establecido en los $1.844,85, una marca que estira el margen de maniobra de las autoridades financieras.

Con el dólar mayorista cotizando en $1.489 tras encadenar tres ruedas consecutivas en alza, la brecha hasta el nuevo límite superior se ubica en torno a los $355, equivalente a una distancia teórica del 24%. Este colchón le permite al Banco Central de la República Argentina (BCRA) evitar la sangría de divisas en el Mercado Libre de Cambios, a pesar de la presión que experimentan todas las variantes de la moneda estadounidense. El fuerte volumen transaccionado en el segmento de contado, que superó los USD 800 millones diarios, empujó al billete minorista a los $1.510 en el Banco Nación, mientras que el dólar informal escaló a $1.525 y el Contado con Liquidación tocó un máximo de $1.577.

Para neutralizar esta tendencia alcista sin la necesidad de dilapidar reservas, la entidad conducida por Santiago Bausili recurrió a una agresiva estrategia de contención indirecta. La autoridad monetaria combinó la venta de contratos de dólar futuro con una fuerte inyección de títulos públicos. Específicamente, el BCRA colocó Letras dollar-linked del Tesoro por un valor de USD 500 millones en una sola jornada, multiplicando por tres el promedio habitual de ese mercado. Esta absorción de bonos indexados funciona como una aspiradora de liquidez, ya que logra retirar excedentes de pesos en circulación entre los inversores privados y enfría la demanda cambiaria.

La reciente tensión sobre las cotizaciones se vincula de manera directa con un bache estacional en la oferta de divisas del sector agropecuario. Las cámaras exportadoras informaron que las liquidaciones del campo en junio sumaron USD 3.007 millones, registrando una caída interanual del 18%. A pesar de las proyecciones de una cosecha agrícola superior a la del ciclo anterior, el acumulado anual de ingresos del agro arrastra una contracción del 13%, una realidad que obliga al equipo económico a sofisticar sus mecanismos de intervención indirecta mientras el tipo de cambio oficial flote debajo del nuevo techo de julio.

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