


El frío extremo y el aumento del costo del gas ponen en alerta a las pymes industriales por posibles frenos en la producción
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- Los cortes potenciales afectan principalmente a las pequeñas y medianas industrias conectadas a la red domiciliaria.
- El aumento internacional del precio del gas elevó significativamente los costos para el sector productivo.
- Las grandes industrias cuentan con infraestructura propia que reduce el riesgo de interrupciones del suministro.
- Las limitaciones de transporte y distribución aparecen como uno de los principales problemas estructurales.
- Las obras de infraestructura energética podrían aliviar la situación recién hacia 2028.
- El antecedente de la crisis energética de 2005 vuelve a ser una referencia para evaluar los riesgos actuales.
La combinación de la ola de frío que atraviesa gran parte del país y el fuerte incremento de los precios internacionales de la energía volvió a encender las alarmas en el sector industrial. Las pequeñas y medianas empresas que dependen del suministro de gas para sostener sus procesos productivos enfrentan un escenario complejo, marcado por la posibilidad de restricciones en el abastecimiento y por un fuerte aumento de los costos, una situación que podría traducirse en nuevas interrupciones de la actividad manufacturera.
El mayor consumo residencial provocado por las bajas temperaturas obliga a priorizar el abastecimiento domiciliario, tal como establecen las condiciones del sistema de distribución. En ese contexto, las distribuidoras comenzaron a advertir a numerosas pymes que reduzcan al mínimo su consumo de gas o, en algunos casos, que suspendan completamente su utilización mientras dure el pico de demanda invernal.
La situación afecta principalmente a las pequeñas industrias conectadas a la misma red que abastece a los hogares. A diferencia de ellas, las grandes compañías de sectores como la siderurgia cuentan con conexiones directas a los sistemas de transporte de alta capacidad, lo que les permite mantener el suministro sin sufrir las mismas limitaciones.
Actualmente, la industria consume alrededor de 35 millones de metros cúbicos diarios de gas sobre una demanda nacional cercana a los 120 millones. Si bien el volumen disponible resulta importante gracias a la producción proveniente de Vaca Muerta y al gas natural licuado importado, el problema radica tanto en la infraestructura existente como en el fuerte encarecimiento del combustible destinado a los usuarios industriales.
El conflicto bélico en Medio Oriente profundizó esa situación. La escalada internacional elevó significativamente el valor del gas natural licuado importado, cuyo precio pasó de rondar los 4 dólares por millón de BTU a ubicarse cerca de los 24 dólares. Ese incremento golpea especialmente a las empresas que no pueden acceder al gas producido localmente y deben abastecerse mediante combustibles importados.
Las diferencias regionales también agravan el panorama. En las provincias cercanas a Vaca Muerta, el acceso al gas resulta considerablemente más económico debido a la proximidad con los yacimientos. Sin embargo, hacia el centro y especialmente el norte del país, los costos aumentan por el transporte y por la necesidad de recurrir con mayor frecuencia al gas natural licuado, lo que incrementa sensiblemente el precio final que pagan las industrias.
Desde distintos sectores empresarios sostienen que la ausencia de mecanismos estatales para amortiguar el impacto de estos aumentos deja a muchas pymes frente a una decisión difícil: afrontar costos energéticos muy superiores a los previstos o disminuir el ritmo de producción hasta que se normalicen las condiciones de abastecimiento.
Especialistas del sector energético coinciden en que el problema no responde únicamente a una insuficiencia de gas disponible, sino también a limitaciones en la infraestructura de transporte y distribución. Las obras actualmente en ejecución buscan ampliar la capacidad del sistema, aunque sus resultados definitivos demandarán todavía varios años.
El ex secretario de Energía, Emilio Apud, consideró que la situación comenzará a estabilizarse recién hacia 2028, cuando concluyan los principales proyectos de infraestructura destinados a mejorar la evacuación del gas producido en Vaca Muerta. Según explicó, el recurso existe en cantidades suficientes, pero aún faltan inversiones para garantizar su llegada a todos los centros de consumo.
Apud también señaló que durante los períodos de temperaturas extremas disminuye la presión en los gasoductos, fenómeno que reduce la capacidad efectiva de suministro. En ese escenario, las industrias que poseen contratos de abastecimiento interrumpible aparecen como las más expuestas a sufrir cortes temporales del servicio.
El antecedente de 2005 vuelve a ser una referencia inevitable para el sector. En aquella oportunidad, la escasez de gas obligó a priorizar el consumo residencial, interrumpir exportaciones y restringir el suministro a numerosas industrias, además de incrementar las importaciones de combustibles líquidos para sostener la generación eléctrica. Aunque el contexto actual presenta diferencias, la preocupación por el impacto económico de un nuevo cuello de botella energético vuelve a instalarse entre los principales desafíos que enfrenta la actividad industrial durante este invierno.






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