El riesgo país volvió a liderar la región pese a la mejora de la nota crediticia de Moody's

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La mejora de la calificación de Moody's no logró sostener la baja del riesgo país.
  • El indicador volvió a ubicarse como el más alto de América Latina, excluyendo a Venezuela.
  • La incertidumbre internacional y la situación económica local presionaron sobre los bonos argentinos.
  • Los datos de actividad económica y confianza del consumidor reforzaron las dudas del mercado.
  • Los inversores siguen observando con atención el escenario político y electoral hacia 2027.
  • El Gobierno considera que una consolidación de las reformas permitiría reducir el riesgo país en los próximos años.

La mejora en la calificación crediticia de la Argentina otorgada por la agencia Moody's no alcanzó para sostener el optimismo de los mercados. Aunque la calificadora elevó la nota soberana desde Caa1 hasta B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva, el riesgo país terminó registrando su mayor avance semanal de los últimos dos meses y volvió a ubicarse como el más elevado de América Latina, con excepción de Venezuela.

El indicador elaborado por J.P. Morgan cerró la semana en 437 puntos básicos, luego de haber llegado durante la rueda del viernes a los 445 puntos, el nivel más alto de las últimas siete semanas. Si bien concluyó la jornada sin variaciones respecto del cierre previo, acumuló un incremento del 4,3% en los últimos cinco días y del 8,7% en las últimas dos semanas, reflejando un deterioro en la percepción de riesgo sobre los activos argentinos.

El comportamiento del índice contrasta con la reacción inicial que había despertado la decisión de Moody's. Tras conocerse la mejora de la calificación, el riesgo país descendió hasta los 410 puntos básicos, alimentando las expectativas oficiales de una reducción sostenida del costo de financiamiento. Sin embargo, el escenario internacional modificó rápidamente ese panorama.

El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente incrementó la volatilidad financiera global y provocó una salida de inversores de los activos considerados de mayor riesgo. La tensión en torno al estrecho de Ormuz impulsó un fuerte aumento del precio internacional del petróleo. El barril de Brent llegó a superar los 100 dólares durante la semana y posteriormente retrocedió hasta ubicarse en torno a los 97 dólares, aunque manteniendo un alza cercana al 10% respecto del inicio del período.

A ese contexto se suma la expectativa por la próxima reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos. Si bien el escenario predominante entre los analistas continúa siendo el mantenimiento de las tasas de interés, los mercados asignan una probabilidad significativa a un nuevo incremento. Además, persiste la expectativa de nuevas subas antes de fin de año, un escenario que continúa presionando sobre los bonos soberanos de los mercados emergentes.

Si bien el aumento del riesgo país afectó a varias economías de la región, el impacto fue considerablemente mayor en el caso argentino. Apenas unos días antes, el indicador local había logrado ubicarse por debajo de los niveles observados en Bolivia y Ecuador, pero ese avance fue rápidamente revertido por la combinación de factores externos y de incertidumbres propias de la economía doméstica.

En el plano local, distintos indicadores económicos también contribuyeron a deteriorar las expectativas de los inversores. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en mayo su segunda caída mensual consecutiva y mostró un desempeño inferior al esperado por el mercado, mientras que el Índice de Confianza del Consumidor volvió a retroceder en julio, con una caída mensual del 4,78% y una disminución interanual superior al 12%.

Estos datos reforzaron las dudas sobre la velocidad de la recuperación económica y alimentaron las expectativas respecto de los próximos indicadores vinculados al clima de confianza y al desempeño de la actividad.

En paralelo, los analistas continúan observando con atención el escenario político de mediano plazo. Para una parte importante del mercado, el principal factor de incertidumbre ya no está asociado a la capacidad financiera del país para afrontar sus compromisos, sino a la evolución del panorama electoral de cara a 2027 y a la continuidad de las políticas económicas implementadas por la actual administración.

En ese sentido, distintos especialistas sostienen que el riesgo país incorpora una prima adicional vinculada a la incertidumbre política. Los inversores evalúan la posibilidad de que un eventual cambio de signo político pueda modificar la estrategia económica o la relación con los mercados internacionales, un factor que mantiene elevados los rendimientos exigidos para adquirir deuda argentina.

A este escenario se suman otros elementos que siguen siendo monitoreados por el mercado. La inversión privada continúa mostrando un desempeño débil y acumula varios trimestres consecutivos de retroceso, pese a las expectativas generadas por sectores estratégicos como Vaca Muerta y la minería. Diversos informes también señalan que los niveles actuales de inversión permanecen muy por debajo de los máximos registrados durante la última década.

Desde el Gobierno mantienen una visión optimista respecto de la evolución futura del indicador y consideran que una consolidación de las reformas económicas, acompañada por un mejor contexto financiero internacional, permitiría reducir significativamente el riesgo país en los próximos años. Sin embargo, reconocen que los niveles actuales aún resultan elevados para regresar a los mercados internacionales de crédito en condiciones competitivas.

En ese marco, las proyecciones privadas contemplan distintos escenarios. En una hipótesis base, el riesgo país podría oscilar entre los 425 y los 500 puntos básicos durante los próximos meses. En un contexto más favorable, con avances legislativos y una mejora del escenario global, el indicador podría converger hacia una franja de entre 350 y 425 puntos. Una reducción por debajo de esos niveles implicaría un cambio sustancial en la percepción de los inversores sobre la economía argentina.

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