La constante venta de dólares del Banco Central pone dudas sobre la meta acordada con el FMI

ECONOMÍA 10 de noviembre de 2022 Por Virginia Porcella*
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La fuerte ola vendedora en el mercado de cambios por parte del Banco Central, que lleva perdidos USD 535 millones desde que arrancó el mes, pone en tela de juicio no sólo la calma financiera durante los próximos meses sino también el cumplimiento de la meta anual de acumulación de reservas comprometida con el Fondo Monetario, que alcanza los USD 5.000 millones y es la variable central del acuerdo entre la Argentina y el organismo multilateral.

Si bien desde el Gobierno intentan relativizar el fuerte nivel de intervención y aseguran que típicamente noviembre es un mes deficitario en términos cambiarios -lo cual es correcto según las estadísticas de la última década-, lo cierto es el ritmo de ventas actual supera por mucho el saldo negativo acumulado en noviembre del año pasado. En ese momento, el BCRA cerró noviembre con un rojo en el mercado de cambios de USD 900 millones, cifra que si se mantiene el promedio de ventas las primeras 6 ruedas del mes, superaría este año por mucho ese monto para situarse en los USD 1.800 millones. En otros términos, a ese paso, se consumirían rápidamente gran parte de las reservas acumuladas en septiembre.

Con el acceso a divisas en el mercado oficial completamente restringido por los nuevos controles a las importaciones, el alto volumen de ventas es, según fuentes oficiales, producto de la necesidad de atender la demanda de los importadores para hacer frente a los pagos postergados en virtud de las medidas vigentes meses atrás, con autorizaciones pendientes aprobadas en el marco del régimen anterior al SIRA, el que rige actualmente. Las mismas fuentes oficiales anticipan que se espera que ingresen por este concepto más de USD 10.000 millones, lo que presionará sobre las reservas. La cifra genera profunda inquietud entre las compañías importadoras, donde temen que “los dólares finalmente no alcancen”, lo que podría dejarlas a las puertas de un default comercial. Al mismo tiempo, echa un manto de dudas sobre la capacidad de la autoridad monetaria de preservar el colchón de reservas acumulado en septiembre gracias a la aplicación de un tipo de cambio diferencial de $200 para los exportadores de soja.

Desde la entrada en vigencia de esa medida, el 6 de septiembre, que rigió hasta fin de ese mes, el Central logró acumular USD 5.000 millones, lo que le permitió cumplir, sobre la hora, con el objetivo de reservas acordado con el Fondo para el tercer trimestre del año, fijado en USD 4.100 millones. Sin embargo, desde que finalizó el denominado “Programa de Incremento Exportador”, la entidad se desprendió de divisas por poco más de USD 1.000 millones, con una marcada aceleración en noviembre, cuando en una sola semana perdió lo mismo que en todo octubre.

De cara a los próximos meses, el panorama enciende algunas luces de alerta. La liquidación del agro cayó dramáticamente a menos de USD 100 millones diarios mientras la presión de obligaciones pisadas empieza ahora a hacerse sentir. Desde el equipo económico tratan de calmar la ansiedad e insisten en que “la posición del BCRA en el mercado de cambio es ampliamente positiva ya que en el acumulado del año está comprador en más de USD 5.000 millones”. Explican que, en definitiva, lo que se está reflejando por estos días en el mercado es el impacto de la implementación del régimen SIRA, el nuevo esquema para importar, que “está regularizando el sistema de pagos hacia adelante”.

En cualquier caso, el complejo equilibrio entre cuidar las reservas y abastecer de divisas a los importadores no sólo para pagar las deudas comerciales acumuladas sino, al mismo tiempo, para inyectar los dólares necesarios en la economía para producir parece un objetivo cada vez más difícil de alcanzar. Por un lado, el drenaje de dólares del Banco Central en el mercado de cambios se acentúa cada jornada mientras que, por el otro lado, se van sumando las empresas que anuncian paradas de planta por falta de insumos para cumplir con sus planes de producción. El lunes se conoció el cese por días de la planta de Nissan, en Córdoba, mientras que ayer a última hora trascendió la paralización de la fábrica de zapatillas Nike, en Misiones, también por las trabas para importar insumos.

 

 

* Para www.infobae.com

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