Por qué Trump no quiere a María Corina Machado

INTERNACIONALES Ramón Pérez-Maura*
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Es bien sabido que Trump es un hombre de amores y odios. Y ésa es la clave de por qué Trump no ha hecho lo más lógico: ofrecer el poder a María Corina Machado. Trump lo apunta todo y después pasa factura.

Unas semanas antes de las elecciones presidenciales norteamericanas del 5 de noviembre de 2024, Machado tuvo una conversación con Kamala Harris para hablar del futuro de Venezuela. Ya se habían cruzado varias cartas sobre la materia. Esas cosas, el actual presidente norteamericano las anota. Pero la cabezonería de Machado –sin la que no podría haber resistido frente a Maduro todo el tiempo que ha aguantado dentro de Venezuela– le ha vuelto a jugar una mala pasada ahora.

Tras el anuncio de la extracción de Nicolás Maduro, Machado tardó varias horas en hacer un comunicado. En el texto afirmaba que «estamos listos para tomar el poder», pero ni mencionaba al presidente Trump. No digamos ya darle las gracias. Esas cosas Trump no las perdona.

Pretender tener un protagonismo en Venezuela hoy al margen del presidente Trump es simplemente imposible. El que Machado no entienda eso no dice mucho en favor de su visión política. En lugar de intentar enmendar su ya mencionado error de la campaña norteamericana de 2024, lo agrava.

A la luz de estos datos, cabe interpretar de otra manera la salida de Machado de Venezuela para ir a recoger el premio Nobel de la Paz a Oslo. Fue también una operación militar de enorme dificultad con problemas climatológicos que estuvieron a punto de hacer naufragar la embarcación en la que la sacaron los norteamericanos de Venezuela. Visto ahora, se puede ver con otra luz por qué Trump quería que fuese a Noruega a la entrega del premio, a la que llegó tarde: Para que no estuviese en Venezuela en el momento de la extracción de Maduro.

Si María Corina Machado estuviera hoy en Caracas, las calles se hubieran llenado de manifestantes que la hubieran llevado en volandas a Miraflores. Pero la oposición venezolana está descabezada y eso permite a Trump intentar buscar sus propios peones.

En su impresionante rueda de Prensa en su residencia de Florida, Trump descalificó a Machado diciendo que no tiene respaldo popular. Hace falta valor para decir eso. Algo que ya sabemos que a Trump le sobra. Pero lo que no podría discutir el mandatario norteamericano es que en Venezuela hay un legítimo presidente, Edmundo González Urrutia, que logró en 2024 un 70 por ciento de los votos. ¿Por qué no empieza por reconocerlo? No hacerlo ha llevado a que Delcy Rodríguez tenga el poder en esta hora y con ella, el chavismo.

La transición de la que habla Trump necesariamente debe desembocar en unas elecciones, antes o después. Quizá entonces Trump descubra el respaldo popular que tiene María Corina Machado. Es probable que sea incluso mayor que el que logró Edmundo González Urrutia.

*Para El Debate

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