


Morel dispara al pasado y se esconde del presente: un CDI abandonado y un funcionario sin respuestas
RAFAELA Por Carlos Zimerman
Por Carlos Zimerman
El secretario de Desarrollo Humano del municipio de Rafaela, Hugo Morel, eligió una vez más el camino del discurso fácil: atacar al peronismo mirando por el espejo retrovisor y eludir cualquier responsabilidad de gestión frente a un problema concreto y visible para todos los rafaelinos: la paralización del Centro de Desarrollo Infantil (CDI), una obra que lleva casi dos años en estado de abandono.
Ante los reclamos de los concejales del peronismo, Morel no presentó soluciones ni un plan de acción. Prefirió cargar las culpas sobre las gestiones anteriores. “Este es el modus operandi del peronismo con la obra pública”, afirmó, como si esa frase alcanzara para explicar por qué hoy un edificio con un 75% de avance es un símbolo de la inacción municipal.
El funcionario recordó que el convenio se firmó en 2021, durante la presidencia de Alberto Fernández, con Omar Perotti en la gobernación y Luis Castellano en la intendencia. Según su versión, el municipio solo cedió el terreno y nunca hubo planificación local. Todas las responsabilidades son ajenas. Nunca una autocrítica. Nunca una propuesta concreta.
Morel explicó que la obra quedó frenada por una deuda con la empresa constructora, que mantiene la llave del inmueble hasta que se le pague. “Está en su derecho”, sostuvo. Sin embargo, evita mencionar que la Municipalidad cuenta con abogados pagos por los contribuyentes para accionar judicialmente, negociar o destrabar una situación que hoy se utiliza como excusa para no hacer nada.
Habla de “vacíos legales” y de un comodato “mal hecho”, pero no menciona alternativas jurídicas ni administrativas. La explicación técnica suena más a justificación política que a solución real. Mientras tanto, el edificio se deteriora y la ciudad pierde una inversión millonaria.
Uno de los datos que Morel repitió fue que terminar la obra demandaría unos 200 millones de pesos, sin contar la deuda con la empresa. Y agregó que el municipio no puede afrontar ni la finalización ni el funcionamiento posterior del CDI, que requeriría entre 20 y 30 personas.
Curiosamente, en Rafaela sí hubo recursos para gastar cifras importantes en eventos y espectáculos. Para eso siempre hay presupuesto. Para un centro destinado a la infancia vulnerable, no.
El secretario afirmó que se realizan gestiones con la Provincia para recuperar el inmueble y darle un nuevo destino, orientado a madres gestantes con consumos problemáticos y al acompañamiento de la niñez. Proyectos a futuro, condicionados, sin fechas ni definiciones. Promesas que suenan a humo mientras el abandono es presente.
Finalmente, Morel minimizó el pedido de informes realizado por los concejales del peronismo y lo calificó como una maniobra política. “Veo más una búsqueda política que una preocupación real”, sostuvo, cerrando su intervención con estadísticas heredadas sobre pobreza infantil.
Como buen político, habló mucho y resolvió poco. Prometió a futuro y se desentendió del ahora.
La realidad es contundente: el CDI está paralizado, el edificio se deteriora y desde la Municipalidad no hay acciones concretas para revertirlo. Los concejales del peronismo reclaman explicaciones. El secretario responde con acusaciones al pasado.
Rafaela no necesita funcionarios que repartan culpas. Necesita gestión, decisiones y coraje político para enfrentar los problemas.
Hoy, frente al CDI abandonado, Morel eligió el discurso. Y el abandono sigue siendo la única política visible.









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