Milei rompió una barrera histórica: el Senado aprobó la reforma laboral y el kirchnerismo quedó aislado

POLÍTICAAgencia de Noticias del InteriorAgencia de Noticias del Interior
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En una jornada que ya puede inscribirse en los libros de la historia política argentina, el presidente Javier Milei logró lo que ningún otro mandatario había conseguido desde el regreso de la democracia: avanzar con una reforma laboral aprobada por el Senado, tras más de 16 horas de debate ininterrumpido.

Con el respaldo del oficialismo libertario y de sectores dialoguistas, la Cámara alta relegó al kirchnerismo y habilitó el tratamiento de una iniciativa que durante décadas fue imposible de concretar. Presidentes de distintos signos políticos lo intentaron y fracasaron. Milei, en menos de un año de gestión, lo consiguió.

La maratónica sesión dejó una imagen contundente: un nuevo mapa político donde el Gobierno nacional logró construir mayorías parlamentarias sin renunciar a su núcleo de reformas estructurales. El kirchnerismo, en cambio, quedó aislado en una posición de resistencia que ya no logra frenar los cambios impulsados por una sociedad que votó transformación.

La ley de reforma laboral ahora deberá pasar a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo tiene la posibilidad concreta de convertir este proyecto en la primera norma de este tipo sancionada en democracia. Si no median maniobras dilatorias ni modificaciones que obliguen a un regreso al Senado, el Gobierno podría cerrar un capítulo que parecía imposible de abrir.

No se trata solo de una victoria legislativa. Se trata de un triunfo político de enorme magnitud. Milei consiguió quebrar un tabú histórico: reformar el régimen laboral en un país donde cada intento anterior chocó contra corporaciones, bloqueos sindicales y la parálisis del Congreso.

El mensaje es claro: la Argentina entró en una nueva etapa. Una etapa donde las reformas estructurales ya no son promesas de campaña sino hechos concretos. El Presidente consolidó liderazgo, mostró capacidad de negociación y demostró que su proyecto no es testimonial, sino gobernante.

Para el oficialismo, la sesión del Senado marcó un antes y un después. Para la oposición dura, fue una derrota estratégica. Y para el país, la posibilidad de comenzar a modernizar un sistema laboral que llevaba décadas sin poder ser tocado.

Javier Milei acaba de escribir una página que ningún otro presidente pudo firmar desde 1983. La reforma laboral dejó de ser un sueño postergado para convertirse en una realidad en marcha. Y con ella, el Gobierno libertario obtuvo su triunfo político más importante hasta ahora: histórico, simbólico y profundamente transformador.

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