


Sin nombrarlo, Mársico fulminó a Viotti: "Están en el escritorio pero no están con la gente"
RAFAELA R24N
Hace tiempo que Lisandro Mársico dejó de transitar el mismo camino político que Leonardo Viotti. Las diferencias ya no son una novedad ni pueden ser consideradas matices dentro de un mismo espacio. El concejal del PDP viene marcando distancia desde hace meses, votando en reiteradas oportunidades en desacuerdo con el Ejecutivo municipal y construyendo un perfil propio que lo ubica cada vez más cerca de la oposición que del oficialismo.
Pero esta vez fue distinto.
Sin mencionar en ningún momento al intendente, Mársico lanzó una serie de definiciones que en el ámbito político local fueron interpretadas como una crítica directa y demoledora hacia la gestión de Viotti.
"Muchos que llegan no se bancan las críticas y están lejos de la gente", afirmó el edil.
La frase, por sí sola, ya representa un cuestionamiento severo hacia quienes hoy conducen la Municipalidad. Sin embargo, lejos de quedarse allí, profundizó el mensaje al sostener que "a partir de la crítica constructiva se puede cambiar, lo que tenemos que hacer es escuchar para cambiar lo que hacemos mal".
La reflexión deja al descubierto una crítica de fondo: la aparente incapacidad de la gestión para aceptar cuestionamientos y corregir errores.
Pero el golpe político más fuerte llegó después.
"Están en el escritorio pero no están con la gente", disparó el ex presidente del Concejo Municipal.
No hizo falta que mencionara nombres. En política, muchas veces los mensajes más duros son precisamente aquellos que no necesitan destinatarios explícitos porque todos saben hacia dónde apuntan.
La frase impacta directamente sobre uno de los principales cuestionamientos que hoy enfrenta el gobierno municipal: la percepción de que existe una creciente distancia entre la administración de Leonardo Viotti y los problemas cotidianos de los vecinos.
Lo significativo es que estas críticas no provienen de un dirigente opositor histórico, sino de alguien que formó parte del armado político que llevó a Viotti al poder. Sin embargo, esa etapa parece haber quedado definitivamente atrás.
De hecho, desde hace bastante tiempo Mársico viene actuando con autonomía política y mostrando diferencias cada vez más profundas con el Ejecutivo. Su intención de competir por la Intendencia en el futuro ya no es un secreto y sus posicionamientos públicos parecen orientados a consolidar una alternativa dentro del escenario local.
Las declaraciones dejan además una lectura inevitable: para Mársico, la gestión municipal no sólo tiene errores, sino que además estaría perdiendo algo esencial para cualquier gobierno, que es el contacto con la ciudadanía.
Por eso la frase "están en el escritorio pero no están con la gente" adquiere una dimensión política mucho más profunda. No se trata de una crítica administrativa ni técnica. Es un cuestionamiento a la esencia misma de la conducción política de la ciudad.
Mientras la gestión de Viotti enfrenta crecientes cuestionamientos por distintos temas, las palabras de Mársico aparecen como una ratificación de algo que en la política local ya parece estar fuera de discusión: el concejal dejó hace tiempo de ser parte del oficialismo en los hechos y hoy se posiciona como uno de los críticos más severos de una administración que muestra cada vez más signos de desgaste.
Y cuando las críticas más duras llegan desde quienes alguna vez fueron parte del mismo proyecto, el mensaje suele ser mucho más contundente que cualquier discurso opositor.








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