Respaldo financiero clave: el Banco Mundial otorga una garantía de u$s2.000 millones a la Argentina

ECONOMÍA David FRENKEL

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La estrategia del equipo económico para reinsertar al país en los circuitos financieros globales recibió un fuerte espaldarazo institucional. El directorio del Banco Mundial aprobó este martes una garantía de financiamiento por u$s2.000 millones para la Argentina, una iniciativa que fusiona las herramientas del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y de la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA). Este innovador diseño de avales tiene como propósito central mitigar los riesgos para los inversores y cubrir el 95% de un futuro préstamo con la banca privada, estructurado a un plazo de seis años y con tres años de gracia.

El aval de los organismos multilaterales busca que el Estado nacional acceda a capitales internacionales con plazos más extensos y tasas de interés significativamente más bajas que las actuales. Desde el Banco Mundial señalaron que esta estructura crediticia busca apoyar la estabilización macroeconómica y fomentar reformas de largo plazo que apunten a la productividad, la inversión privada y la resiliencia productiva. La llegada de estos fondos frescos complementará los ahorros del Tesoro, que la semana pasada sumaba u$s2.917 millones en moneda extranjera, logrando cubrir el 66% de los vencimientos de deuda previstos para el 9 de julio.

La asistencia internacional no se agotará en este desembolso. Se prevé que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) trate una garantía complementaria por u$s550 millones, mientras que hacia finales de julio el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) debatirá un auxilio extra de hasta u$s500 millones. Para los analistas de la firma financiera Puente, este andamiaje de sostén externo resulta fundamental para garantizar el pago de las obligaciones de deuda y disipar los temores de default, mejorando las perspectivas de cara al próximo calendario electoral.

Este histórico blindaje financiero se produce en un escenario sumamente receptivo para los activos locales. Recientemente, la agencia Standard & Poor's elevó la calificación soberana del país a B-, emulando una corrección al alza que ya había realizado Fitch Ratings. El impacto combinado de la mejora crediticia y los nuevos avales multilaterales empujó al riesgo país a perforar las 450 unidades, tocando mínimos desde 2018. Este desplome de los indicadores de desconfianza, según explican los especialistas, consolida el terreno para que el Tesoro Nacional evalúe una colocación de bonos soberanos en el tercer trimestre del año, marcando el regreso definitivo del país al mercado voluntario de crédito.

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