Las cinco modificaciones clave que propone Milei para transformar la Carta Orgánica del Banco Central

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La reforma prohíbe que el Banco Central financie al Tesoro, las provincias y los municipios.
  • El objetivo exclusivo de la entidad pasará a ser la preservación del valor de la moneda.
  • El proyecto fortalece la independencia del directorio mediante mayores requisitos para su remoción.
  • También elimina la transferencia de utilidades contables y las Letras Intransferibles.
  • La iniciativa revierte aspectos centrales de la reforma de la Carta Orgánica aprobada en 2012.
  • El proyecto será enviado al Congreso, donde comenzará su tratamiento legislativo.

El presidente Javier Milei anunció en cadena nacional los principales lineamientos del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una iniciativa que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso en las próximas horas con el objetivo de modificar de manera profunda el funcionamiento de la autoridad monetaria. La propuesta busca limitar de forma estricta la capacidad del organismo para asistir financieramente al Estado y redefinir su misión institucional, en línea con la estrategia económica que impulsa el Gobierno.

Durante su mensaje, el mandatario sostuvo que la reforma pretende terminar con un modelo que, según la visión oficial, permitió durante décadas la utilización de la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal, una práctica que el Ejecutivo considera una de las principales causas de los persistentes procesos inflacionarios registrados en la Argentina.

Uno de los cambios más relevantes del proyecto establece la prohibición absoluta para que el Banco Central otorgue asistencia financiera al Tesoro Nacional, así como también a las provincias y los municipios. De aprobarse la iniciativa, la entidad no podrá conceder adelantos transitorios ni implementar otros mecanismos de financiamiento directo o indirecto al sector público, eliminando una herramienta utilizada históricamente para cubrir desequilibrios fiscales mediante la emisión de dinero.

La propuesta también elimina la posibilidad de transferir al Tesoro las utilidades contables generadas por diferencias cambiarias u operaciones financieras. Asimismo, impedirá la distribución de dividendos en pesos respaldados por activos denominados en moneda extranjera, una medida que busca evitar que esos recursos sean utilizados para financiar el gasto público.

Otro de los ejes centrales consiste en redefinir el objetivo institucional del Banco Central. El proyecto establece que la misión exclusiva de la entidad será preservar el valor de la moneda, dejando sin efecto las funciones incorporadas durante la reforma de 2012, que ampliaron sus atribuciones hacia la promoción de la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

La iniciativa incorpora además un esquema de mayor protección para las autoridades del organismo. En caso de avanzar la reforma, la remoción del presidente o de cualquiera de los directores del Banco Central requerirá el voto favorable de los dos tercios de los miembros tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, con la finalidad de fortalecer la autonomía institucional frente a eventuales cambios de orientación política.

Entre las modificaciones previstas también figura la eliminación definitiva del mecanismo de Letras Intransferibles. Estos instrumentos permitieron durante años que el Tesoro entregara títulos al Banco Central a cambio de reservas internacionales, recursos que luego eran destinados al pago de compromisos de deuda en moneda extranjera. El Gobierno sostiene que esa práctica debilitó el respaldo patrimonial de la entidad monetaria y afectó la solidez de sus reservas.

La Carta Orgánica del Banco Central constituye el marco legal que regula la organización, las funciones y las atribuciones de la autoridad monetaria. A lo largo de las últimas décadas fue objeto de diversas reformas para adecuar su funcionamiento a los distintos enfoques de política económica aplicados por los sucesivos gobiernos.

La modificación más significativa fue aprobada en 2012, cuando se ampliaron los objetivos del organismo y se flexibilizaron las condiciones para asistir financieramente al Tesoro. Aquella reforma incrementó los límites para los adelantos transitorios y extendió los plazos para su devolución, además de ampliar las posibilidades de utilización de reservas internacionales.

El proyecto presentado por el Gobierno busca revertir esos cambios y restablecer un esquema basado en una mayor independencia del Banco Central respecto del Poder Ejecutivo. Desde la administración nacional sostienen que impedir cualquier forma de financiamiento monetario al Estado permitirá consolidar la estabilidad macroeconómica y fortalecer la confianza en la moneda.

La iniciativa comenzará ahora su recorrido parlamentario, donde deberá ser debatida por ambas cámaras del Congreso. Allí se definirá si las modificaciones propuestas logran el respaldo necesario para convertirse en una de las reformas institucionales más relevantes en materia monetaria de los últimos años.

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