


“Pandemia metabólica”: advierten por un fuerte aumento de la diabetes en la región
SALUD Y NUTRICIÓN
Ana COHEN
La diabetes se convirtió en uno de los grandes desafíos sanitarios de las últimas décadas. En América, la cantidad de personas que viven con esta enfermedad se triplicó durante la última década, una tendencia que llevó a especialistas a hablar de una verdadera “pandemia metabólica”. El fenómeno está estrechamente relacionado con el avance del sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad.
El endocrinólogo argentino Adrián Proietti, investigador clínico internacional y exdirector médico del Instituto de Diabetes y Tecnología Aplicada de Argentina, advirtió sobre el crecimiento de la enfermedad y destacó que cerca del 90% de los casos corresponden a diabetes tipo 2, una variante fuertemente vinculada con factores metabólicos y hábitos de vida.
En Argentina, la situación también genera preocupación. La 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2018 y presentada en 2019, registró una prevalencia del 12,7% de diabetes mellitus o glucemia elevada en la población adulta. La cifra representa un incremento significativo respecto de mediciones anteriores.
Además, la diabetes puede permanecer durante años sin síntomas evidentes. Por ese motivo, una proporción importante de las personas que tienen la enfermedad puede desconocer su diagnóstico, lo que retrasa el inicio del tratamiento y el control de los factores de riesgo.
Sedentarismo y exceso de peso, dos factores determinantes
Detrás del crecimiento de la diabetes tipo 2 aparecen dos factores estrechamente relacionados: la falta de actividad física y el exceso de peso. El cambio en las rutinas cotidianas, el aumento de las horas frente a pantallas y la reducción del movimiento diario favorecieron un escenario cada vez más propicio para los trastornos metabólicos.
A esto se suma una alimentación caracterizada, en muchos casos, por un alto consumo de productos ultraprocesados y una menor presencia de alimentos de buena calidad nutricional.
Cuando estos factores se combinan, aumenta el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, un conjunto de alteraciones que puede incluir obesidad abdominal, hipertensión, glucemia elevada y modificaciones en los niveles de lípidos en sangre.
La acumulación de estos factores no solo favorece la aparición de diabetes tipo 2, sino que también está asociada con un mayor riesgo cardiovascular, incluyendo infarto de miocardio y accidente cerebrovascular (ACV).
Los nuevos tratamientos para la diabetes y la obesidad
En paralelo con el crecimiento de la enfermedad, la medicina avanzó en el desarrollo de tratamientos destinados no solo a controlar la glucosa, sino también a intervenir sobre otros mecanismos relacionados con el metabolismo y el peso corporal.
Entre las terapias que cobraron protagonismo se encuentran los fármacos basados en incretinas, como los agonistas del receptor GLP-1 y medicamentos con acción sobre más de una vía metabólica, entre ellos semaglutida y tirzepatida.
Estas herramientas pueden contribuir al control de la glucemia, la regulación del apetito y la reducción del peso corporal, aunque su utilización debe realizarse bajo indicación y seguimiento médico.
Los especialistas advierten que los medicamentos no reemplazan una alimentación adecuada ni la actividad física. En determinados tratamientos para bajar de peso, además, resulta importante prestar atención al mantenimiento de la masa muscular mediante una alimentación suficiente y ejercicios, especialmente de fuerza.
El acceso a los medicamentos, otro desafío
El avance de estas terapias también plantea una dificultad concreta: el costo y el acceso a los tratamientos. Los medicamentos más recientes pueden resultar difíciles de afrontar para una parte importante de la población, especialmente cuando no existe una cobertura suficiente.
Por eso, uno de los grandes desafíos para los sistemas sanitarios será lograr que los tratamientos efectivos puedan llegar a una mayor cantidad de pacientes.
Mientras tanto, la prevención continúa ocupando un lugar central. Mantenerse físicamente activo, evitar el sedentarismo, cuidar la alimentación y controlar el peso corporal son algunas de las principales herramientas para reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
La tendencia internacional muestra que el problema no deja de crecer y que la respuesta requiere mucho más que nuevos medicamentos: la prevención y la detección temprana serán claves para enfrentar esta creciente pandemia metabólica.









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