Las provincias sostuvieron el equilibrio fiscal pese a la caída de los ingresos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

images

  • Las provincias registraron un superávit primario del 0,1% del PBI durante el primer semestre de 2026.
  • El resultado fiscal fue inferior al del mismo período de 2025 y constituyó el peor primer semestre desde 2017.
  • La caída de los recursos nacionales y propios presionó sobre las cuentas públicas provinciales.
  • San Luis encabezó el ranking de solidez fiscal, seguida por Formosa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
  • La provincia de Buenos Aires quedó en el puesto 16, condicionada por su endeudamiento y su déficit persistente.
  • Tierra del Fuego ocupó el último lugar de la clasificación debido al mayor déficit primario en relación con su PBG.

Las jurisdicciones registraron un superávit primario de 0,1% del PBI en el primer semestre de 2026, aunque el resultado fue inferior al del año pasado. La reducción de la recaudación nacional y de los recursos propios presionó sobre las cuentas públicas. San Luis lideró el ranking de solidez fiscal, mientras que Tierra del Fuego quedó última.

Las cuentas públicas provinciales lograron mantenerse en equilibrio durante el primer semestre de 2026, a pesar de la reducción de los ingresos tributarios y de los menores recursos transferidos por el Estado nacional. Sin embargo, el resultado fiscal mostró un deterioro respecto del mismo período del año anterior y se ubicó en su nivel más desfavorable para una primera mitad del año desde 2017.

De acuerdo con un estudio elaborado por Empiria Consultores, las provincias registraron un superávit primario equivalente al 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI) entre enero y junio, frente al 0,2% alcanzado en el primer semestre de 2025. Al incorporar el pago de intereses de la deuda, el resultado financiero quedó equilibrado, mientras que un año antes había presentado un superávit del 0,1% del PBI.

El análisis también advirtió que, al considerar los doce meses comprendidos entre julio de 2025 y junio de 2026, las jurisdicciones acumularon un déficit primario cercano al 0,1% del PBI. En contraste, el Estado nacional registró durante ese mismo período un superávit primario del 1% del producto.

El deterioro se produjo en un escenario en el que los gastos provinciales se mantuvieron estables en términos reales, pero los ingresos disminuyeron. Según el relevamiento, los recursos totales cayeron un 1% real interanual, mientras que el gasto no presentó variaciones significativas frente al año anterior.

Dentro de las erogaciones, los desembolsos destinados al personal y a las jubilaciones aumentaron un 1% real en ambos casos. Esa evolución fue compensada parcialmente por una reducción del 4% en el gasto en obra pública, una de las partidas que las administraciones provinciales ajustaron para contener sus compromisos presupuestarios.

Por el lado de los ingresos, los recursos provenientes de la Nación disminuyeron un 3% real. La caída estuvo vinculada con una menor recaudación tributaria nacional, que retrocedió un 5% durante el semestre. Entre los impuestos más relevantes para la distribución de fondos entre las jurisdicciones, el IVA registró una contracción del 8%.

Los recursos de origen provincial también se redujeron, con una baja del 2% real en el conjunto de los distritos. Sin embargo, la evolución fue dispar: solamente siete provincias consiguieron incrementar sus ingresos propios. Neuquén encabezó ese grupo, con una mejora del 8%, seguida por Río Negro, con el 5%, y Chubut, con el 2%. San Juan y Mendoza registraron aumentos del 1% cada una.

En el extremo opuesto, Misiones sufrió una caída del 21% en sus recursos propios, mientras que La Rioja experimentó una contracción del 13%.

San Luis lidera el ranking de solidez fiscal

El estudio también elaboró una clasificación de las 24 jurisdicciones a partir de cuatro variables: autonomía financiera, resultado primario, exposición al endeudamiento y calidad del gasto público. La evaluación considera tanto la capacidad de generar recursos propios como el peso de la deuda y la distribución de las erogaciones entre gastos corrientes e inversiones de capital.

San Luis volvió a ocupar el primer puesto. Aunque solamente el 19% de sus ingresos proviene de recursos propios, la provincia combina un superávit primario equivalente al 1,2% de su Producto Bruto Geográfico (PBG), ausencia de deuda y una favorable composición del gasto, que la ubica tercera en ese indicador.

Formosa se posicionó segunda, pese a contar con la menor autonomía financiera del país: apenas el 6% de sus ingresos tiene origen provincial. Su superávit primario del 1,5% del PBG y su endeudamiento prácticamente nulo explican su ubicación. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires quedó tercera, respaldada por una autonomía del 75% y por la mejor calificación en calidad del gasto.

La provincia de Buenos Aires, en cambio, ocupó el puesto 16. Aunque el 41% de sus recursos es de origen propio, presenta una deuda equivalente al 46% de sus ingresos, la segunda exposición más elevada del país, detrás de Chubut. A esa situación se suma un déficit persistente y un nuevo deterioro en la calidad del gasto.

Chaco sobresalió por su evolución fiscal: avanzó seis posiciones en el indicador de resultado primario y alcanzó el segundo mejor desempeño en esa categoría, con un superávit del 1,3% de su PBG. Esa mejora le permitió ubicarse novena en la clasificación general.

En el extremo inferior, Tierra del Fuego permaneció última, afectada por un déficit primario equivalente al 3,4% de su PBG, el peor resultado entre las jurisdicciones. Santa Cruz también volvió a ubicarse entre las provincias con menor solidez fiscal, pese a su buena posición en autonomía financiera, debido a sus desequilibrios presupuestarios y a la baja calidad de su gasto.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto
PERIODISMO INDEPENDIENTE