BGH eliminará 250 puestos de trabajo en su planta de Río Grande y reducirá un 42% su personal

ECONOMÍA07 de noviembre de 2026 Agencia de Noticias del Interior

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  • BGH anunció un recorte de 250 puestos de trabajo en su planta de Río Grande.
  • La reducción representa el 42% de los aproximadamente 600 empleados actuales.
  • La empresa abrió un programa de retiros voluntarios hasta el 15 de diciembre y advirtió que podría realizar despidos directos.
  • Las indemnizaciones se pagarían en cuotas, según la antigüedad de cada trabajador.
  • La industria electrónica fueguina registra una caída de producción, empleo y utilización de su capacidad instalada.
  • Electrofueguina también implementó retiros pactados para sus 181 operarios, en un contexto de retracción industrial provincial.

La crisis de la industria electrónica de Tierra del Fuego sumó un nuevo capítulo con la decisión de BGH de reducir drásticamente su estructura laboral en la planta de Río Grande. La compañía comunicó a los representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que proyecta eliminar 250 puestos de trabajo a partir del 15 de diciembre, una medida que afectará al 42% de su dotación actual y que profundiza el deterioro del empleo industrial en la provincia.

La decisión fue transmitida durante una reunión convocada de urgencia y encabezada por el gerente industrial de la empresa. Allí, las autoridades de BGH informaron formalmente al sindicato sobre una reestructuración de los procesos fabriles, en un contexto de fuerte retracción de la actividad productiva que atraviesa el polo electrónico fueguino.

La planta cuenta actualmente con alrededor de 600 trabajadores registrados. Si se concreta el recorte anunciado, casi la mitad de su personal quedará fuera de la estructura de la compañía, en uno de los ajustes laborales más significativos registrados recientemente en el sector.

La empresa planteó inicialmente la apertura de un programa de retiros voluntarios, que permanecerá disponible hasta el 15 de diciembre. Sin embargo, también comunicó que, si no se alcanza mediante adhesiones voluntarias el objetivo de 250 desvinculaciones, avanzará con despidos directos hasta completar la cantidad de salidas establecida por la gerencia.

La alternativa generó preocupación entre los operarios y sus representantes gremiales, que interpretan el plazo fijado como un factor adicional de presión sobre los trabajadores. La incertidumbre se trasladó rápidamente a las líneas de producción, donde los empleados comenzaron a evaluar el alcance de la reestructuración y las condiciones ofrecidas para abandonar sus puestos.

Indemnizaciones en cuotas y tensión sindical

Otro de los aspectos que provocó rechazo entre los trabajadores es la modalidad de pago de las indemnizaciones. Según lo comunicado por la empresa, los montos correspondientes a las desvinculaciones no se abonarán en un único desembolso, sino mediante un esquema de cuotas mensuales.

La cantidad de pagos oscilará entre una y cinco cuotas, dependiendo de la antigüedad de cada empleado. La propuesta despertó cuestionamientos entre los representantes gremiales, que consideran que el fraccionamiento puede agravar la situación económica de quienes pierdan sus fuentes laborales.

Los delegados también advirtieron sobre el clima de incertidumbre que se instaló en la fábrica y señalaron que la posibilidad de despidos compulsivos, si no se reúne el número previsto de retiros voluntarios, condiciona las decisiones individuales de los trabajadores.

Ante este escenario, la comisión gremial interna y la conducción de la UOM resolvieron mantener asambleas permanentes durante la semana para analizar los pasos a seguir y definir eventuales medidas de acción sindical.

La apertura de importaciones y el retroceso industrial

La reestructuración anunciada por BGH se produce en medio de una transformación de las condiciones comerciales que afectan al régimen industrial fueguino. Entre los factores señalados por la empresa aparece la eliminación de los aranceles para la importación de teléfonos celulares, que redujo al 0% el gravamen externo y modificó las condiciones de competencia entre los equipos fabricados localmente y los provenientes del exterior.

El impacto sobre la actividad electrónica se refleja en los indicadores sectoriales. El ingreso de teléfonos inteligentes importados registró un incremento interanual acumulado del 746,6%, mientras que la fabricación nacional de productos de informática, televisión y comunicaciones experimentó una caída del 60,1%.

Las estadísticas del sector también muestran una contracción significativa del empleo. Según los registros del IPIEC, los establecimientos comprendidos en el subrégimen de promoción industrial pasaron de contar con 10.033 trabajadores a 6.564 en el último año. La diferencia representa la pérdida de 3.469 puestos registrados, equivalente a una reducción del 34,57%.

En el rubro electrónico, la dotación laboral retrocedió un 37,7%, mientras que la producción acumuló una caída superior al 30%. Actualmente, los establecimientos operan en promedio al 40% de su capacidad instalada.

La situación también tiene consecuencias sobre el conjunto de la economía provincial. Los registros del SIPA contabilizaron la desaparición de más de 5.500 empleos asalariados privados en Tierra del Fuego. Desde finales de 2023, la caída del empleo formal alcanzó el 17,9%, convirtiendo a la provincia en el distrito con el mayor retroceso relativo del país.

Un efecto que alcanza a otras empresas

El ajuste de BGH no constituye un episodio aislado. Electrofueguina también puso en marcha un programa de retiros pactados que comprende a la totalidad de sus 181 trabajadores, con el objetivo de reducir progresivamente su estructura operativa en la isla.

El gobernador Gustavo Melella había advertido previamente sobre las consecuencias de la apertura comercial para la industria local y cuestionado un esquema que, según sostuvo, amenaza la continuidad de los puestos de trabajo argentinos.

La decisión de BGH vuelve a poner en discusión el futuro del régimen de promoción industrial fueguino, la capacidad de las empresas para sostener sus niveles de actividad y el impacto de los cambios comerciales sobre el empleo. En Río Grande, la preocupación ya no se limita a la continuidad de determinadas líneas de producción: alcanza también a cientos de familias que enfrentan la posibilidad de perder su principal fuente de ingresos.

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