La industria del calzado argentino, en crisis: liquidaciones desde $5.000, cierres de fábricas y miles de empleos perdidos

ECONOMÍA06 de noviembre de 2026 Agencia de Noticias del Interior

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  • La caída del consumo y el avance de las importaciones golpean a fabricantes y comercios de calzado.
  • Durante 2025 ingresaron 51,7 millones de pares importados, un 37,8% más que en 2024.
  • El sector perdió alrededor de 10.000 puestos laborales y cerraron 240 establecimientos industriales.
  • Luna Chiara pasó de 23 locales a cinco y redujo su planta de 100 operarios a 15.
  • La crisis también afecta a Viamo, Mary & Joe y Clara Barceló, con cierres, concursos y liquidaciones.
  • Los trabajadores y empresarios preparan una Marcha Federal para el 19 de noviembre.

La industria nacional del calzado atraviesa uno de sus momentos más difíciles, con una combinación de caída del consumo, avance de las importaciones y dificultades crecientes para sostener los costos de producción. En ese escenario, fabricantes y comerciantes comenzaron a ofrecer zapatos, sandalias, botas y zapatillas a precios de liquidación, en algunos casos desde los $5.000, con el objetivo de conseguir efectivo para pagar salarios, alquileres, servicios e impuestos.

La estrategia permite reducir parte del stock acumulado, pero no resuelve el problema de fondo: los valores de venta están muy por debajo de los costos necesarios para fabricar nuevos productos. Por eso, varios empresarios advierten que están liquidando mercadería que difícilmente podrán reponer.

El crecimiento de las importaciones profundizó la presión sobre los fabricantes locales. Durante 2025 ingresaron al país 51,7 millones de pares de calzado, un 37,8% más que en 2024, sin contabilizar los productos que entran mediante el contrabando. La competencia también se refleja en los precios: en el mercado se consiguen zapatillas importadas desde $10.000 y sandalias desde $20.000.

El impacto sobre la estructura industrial es significativo. Según datos aportados por representantes de los trabajadores, el sector perdió alrededor de 10.000 puestos laborales y cerraron 240 establecimientos industriales. Actualmente quedan menos de 6.000 trabajadores del calzado en todo el país. A los despidos se suman suspensiones, reducción de jornadas y menor utilización de la capacidad instalada.

Marcas históricas achican sus estructuras

La crisis también alcanzó a empresas comerciales que durante años tuvieron una presencia importante en distintos puntos del país. Viamo, que había llegado a contar con 25 locales hacia fines de 2023, cerró 19 sucursales y atraviesa un proceso de convocatoria de acreedores.

Mary & Joe, que llegó a tener 32 establecimientos, cerró su última sucursal hace algunos meses y también dejó de funcionar su fábrica. En tanto, Se Ve S.A., propietaria de Clara Barceló Shoes, solicitó la apertura de un concurso preventivo y enfrenta deudas financieras cercanas a los $415,9 millones.

Clara Barceló había anunciado en julio que mantendría sus precios durante toda la temporada y que no liquidaría su colección. Sin embargo, recientemente modificó su estrategia y comunicó descuentos de hasta el 60%, un 15% adicional para pagos mediante transferencia y hasta 12 cuotas sin interés en compras superiores a $200.000.

Fabricantes que liquidan para sobrevivir

Uno de los casos que refleja la profundidad de la crisis es el de Lito Albano, creador de Luna Chiara. La cadena de calzado femenino llegó a tener 23 locales y actualmente conserva cinco. En su establecimiento de Morón, ubicado sobre Carlos Pellegrini 847, ofrece sandalias, zapatillas y otros productos desde $5.000.

La liquidación responde a la necesidad de generar ingresos para afrontar los compromisos de la empresa. Albano explicó que prácticamente dejó de fabricar y que la acumulación de mercadería es consecuencia directa de la falta de ventas. Según señaló, incluso con precios muy reducidos comercializa apenas la mitad de lo que vendía en 2023.

La estructura productiva también sufrió un fuerte retroceso. La planta industrial, que llegó a emplear a 100 operarios, actualmente cuenta con apenas 15 trabajadores.

Una situación similar atraviesa Leonardo Hammud. Su marca llegó a tener 27 locales y 108 trabajadores entre la fábrica y los comercios. La caída de las ventas provocó el cierre de 19 sucursales. Hoy conserva dos locales propios, seis franquiciados y una planta con 12 operarios.

El empresario puso en liquidación botas de símil cuero a $15.000 y sandalias a $20.000. Además, manifestó su preocupación por la continuidad de la actividad y relató que las dificultades financieras lo llevaron a atrasarse con los impuestos y sufrir embargos sobre sus cuentas bancarias.

Protestas y reclamos por la situación industrial

La crisis impulsó la organización de fabricantes, proveedores y trabajadores para visibilizar el deterioro del sector. Albano reunió en un grupo de WhatsApp a unos 450 empresarios pymes y proveedores, desde donde comenzaron a coordinar movilizaciones en Lomas del Mirador, partido de La Matanza.

Una de las acciones fue el denominado Zapatazo solidario frente a la Casa Rosada, donde distintas empresas entregaron cientos de pares de zapatos y zapatillas para exponer las dificultades que atraviesa la actividad. Los organizadores también prevén realizar una Marcha Federal el próximo 19 de noviembre.

Desde la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA), su secretario general, Agustín Amicone, advirtió que el deterioro no se limita a los despidos. También se reducen las jornadas laborales: establecimientos que trabajaban cinco días pasan a hacerlo cuatro, mientras que turnos de nueve horas se recortan a seis.

El dirigente mencionó además el cierre de las dos plantas de DASS, ubicadas en Coronel Suárez y Eldorado, y comparó la situación actual con la que atravesaba históricamente la actividad en Córdoba, donde de unos 8.000 trabajadores que había hacia fines de la década de 1970 quedan alrededor de 300.

Amicone también reclamó revisar los márgenes comerciales. Sostuvo que el precio final no depende exclusivamente de las fábricas y pidió que fabricantes y comerciantes coordinen criterios para evitar incrementos superiores al 100%.

Con menos establecimientos industriales, planteles reducidos y marcas que achican sus redes comerciales, la industria del calzado enfrenta un escenario de fuerte contracción. Las liquidaciones permiten obtener efectivo en el corto plazo, pero profundizan la incertidumbre sobre la posibilidad de recuperar la producción y sostener los puestos de trabajo.

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