¿Cisne negro para el dólar?: Massa, en alerta máxima por la súbita devaluación en Brasil

ECONOMÍA Por Claudio Zlotnik*
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Contra lo esperado, al menos en el inicio del mandato, los mercados financieros le dieron la espalda a Lula da Silva, y encendieron todas las alarmas de este lado de la frontera. El equipo económico monitorea muy de cerca la evolución del dólar en Brasil: los movimientos bruscos en el país vecino suelen tener un impacto negativo, y muy rápido en la Argentina. 

Es justo lo que menos necesita el Gobierno en el contexto actual. Cuando los funcionarios, con Sergio Massa a la cabeza, venían trabajando codo a codo con las flamantes autoridades brasileñas para asegurar dólares para la economía argentina, los últimos movimientos cambiarios alzaron la guardia en el Palacio de Hacienda.

En una semana, el real se devaluó 5,5% -la cotización llegó a 5,50 unidades por dólar-, el peor nivel desde diciembre de 2021. El nerviosismo en Buenos Aires no es sólo por esa suba del dólar. Tiene que ver con lo que pueda venir. 

Distintos bancos de inversión estadounidenses sacaron informes en las últimas horas con visiones negativas sobre las primeras medidas de Lula. En Wall Street desconfían del equipo que rodea al nuevo Presidente. Hay funcionarios del gabinete económico que no generan confianza. 

Suba del dólar en Brasil: desconfianza de Wall Street

Aunque Lula hizo un intento por llevar algo de tranquilidad a los inversores, el temor de los financistas refiere a que el mandatario exceda el gasto público ya presupuestado. Que copie el modelo que hoy en día manda en Europa, y también en los Estados Unidos, con países que se muestran flexibles en sus metas fiscales.

La idea en esos países centrales es que deben tomar medidas excepcionales con tal de evitar una recesión profunda, sin descuidar la cuestión inflacionaria.

Pero Brasil no entra en ese mismo sistema, creen los analistas de Wall Street, y por eso mirarán con lupa los próximos pasos de Lula. Confían en la visión de Geraldo Alckmin, pero quieren ver en acción al equipo económico que designó el jefe de Estado.

La otra cuestión, que tiene impacto en la economía, refiere a la gobernabilidad en el país vecino. Lula ganó las elecciones con una escasa diferencia sobre Jair Bolsonaro, y el ahora expresidente tiene gobernadores y una buena porción del Congreso que le responden.

A diferencia de lo sucedido en sus primeros dos gobiernos, Lula no tendrá ahora el mismo margen de maniobra. Y no solamente por la dinámica del juego de las fuerzas políticas.

Desde que dejó el poder, en Brasil han aprobado leyes que acrecentaron el control sobre los organismos públicos. Se trata de normas que fueron impuestas durante los gobiernos de Temer y de Bolsonaro, tras las acusaciones por corrupción que pesaron sobre la administración de Dilma Rousseff.

Dólar: la devaluación en Brasil y su impacto sobre Argentina

Es cierto que el Banco Central de Brasil tiene espaldas suficientes (reservas) para atemperar cualquier movimiento brusco. Pero también que una suba rápida del tipo de cambio lastimaría a la Argentina.

Sucedió cada vez que el real perdió valor: el reflejo inmediato de los industriales brasileños es enviar sus stocks a la Argentina. Sobre todo en el rubro textil y en el automotor. Claro que para que eso suceda, los empresarios deben avizorar un enfriamiento de la actividad en su propio país.

Es lo que se empezará a evaluar rápidamente si prosigue la devaluación. Por eso, el Gobierno está súper atento a los movimientos financieros.

Hay una cuestión adicional y que se percibe cada vez que hay turbulencias en Brasil: rápidamente se empieza a hablar de un posible efecto contagio y de un empeoramiento en las condiciones locales.

A la espera de la cumbre Alberto Fernández y Lula

Como adelantó iProfesional, Lula confirmó su visita a Buenos Aires para el próximo día 24. Alberto Fernández intentará en ese momento un cierre de las negociaciones que ya empezó Massa en un reciente viaje a Rio de Janeiro, antes de la asunción de da Silva.

Ambos países trabajan a fin de llegar a un acuerdo para el lanzamiento del "Sur", la moneda común a los dos países, que servirá para financiar el comercio exterior entre Brasil y la Argentina.

Se trata de un objetivo que, considera el gobierno argentino, podría salir rápidamente ya que no se trata del reemplazo de la moneda en curso en ninguno de los dos países. La idea es que la nueva moneda -Sur- sirva para evitar el uso de dólares en el intercambio comercial entre los dos países.

La Argentina registra importaciones por unos u$s13.000 millones anuales. El objetivo es utilizar la nueva moneda en lugar de divisas, que es lo que escasea en el BCRA. El déficit comercial de este año sería de entre u$s2.400 a u$s2.500 millones.

Distinto es el caso del financiamiento brasileño al gasoducto Néstor Kirchner. Desde el equipo económico aseveran que el BNDES financiará la extensión de esa obra con u$s500 millones a u$s600 millones. Y que esa operación sería inmediata, ya que no se requiere de una ley en el Congreso, donde cualquier proyecto de Lula podría ser trabada por la oposición.

Para los argentinos, la participación de Brasil en el gasoducto es clave para ambos gobiernos. A uno por la falta de divisas y, al otro, como una inversión estratégica en el área de la energía. Ni más ni menos.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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