Por dónde debería pasar la motosierra en 2026 para lograr el superávit fiscal que prevé el Presupuesto 2026

ECONOMÍA Carlos LAMIRAL
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De acuerdo con cálculos del Instituto de Investigaciones Económicas para la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), si el Congreso aprueba el capítulo tributario de la reforma laboral, el ministro Luis Caputo tendría que hacer un ajuste real del 19% sobre la parte del gasto público que no se ajusta por inflación.

Así lo indica el reporte elaborado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna, responsables del departamento fiscal del IERAL. La estimación toma en cuenta tres variables que comenzaron a operar desde este año sobre las proyecciones del Presupuesto 2026.

Una es la inflación, que se supone será superior a la prevista; otra es el agregado de las leyes para personas con discapacidad y de financiamiento universitario; y la tercera es el costo de la baja de impuestos prevista en el capítulo impositivo de la reforma laboral. Cabe recordar que el proyecto de ley que el Senado comenzará a tratar en febrero incluye, en su tramo final, un paquete de medidas que implica reducción del Impuesto a las Ganancias para las empresas, baja de contribuciones patronales y derogación de impuestos internos, entre otros cambios.

La mayor inflación respecto de la estimada sumará más recursos de los previstos, pero a la vez generará un incremento del gasto indexado —principalmente jubilaciones y AUH—. En cambio, las leyes de discapacidad y educación no están contempladas en las proyecciones presupuestarias.

Según el estudio del IERAL, si la inflación de 2026 fuera del 23%, frente al 10,1% previsto en el Presupuesto, la recaudación tributaria crecería un 33% nominal. Sin embargo, el gasto indexado, como el de las jubilaciones, también tendría un incremento equivalente a la variación del IPC.

El informe señala que el superávit fiscal de 2026 podría llegar al 1,9% del PBI, es decir, 0,4 puntos porcentuales más que la meta del 1,5% prevista en el Presupuesto, sin contabilizar el paquete tributario de la reforma laboral.

Al sumar ese componente, el estudio advierte que se perderían 0,5 puntos del PBI por la reducción de contribuciones patronales, y otros 0,33 puntos del PBI por la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las empresas.

El IERAL subraya que “pronto se retomará el tratamiento del proyecto de ley de Modernización Laboral”, que incluye cambios tributarios que, de aprobarse, implicarán una menor recaudación de contribuciones patronales por aproximadamente 0,5% del PBI —todo el costo a cargo del Gobierno nacional—, y menores recursos tributarios por modificaciones en Ganancias, impuestos internos y otros tributos, con un costo fiscal adicional de alrededor de 0,33% del PBI. De ese total, 0,14% correspondería a la Nación y 0,19% a las provincias, al tratarse de impuestos coparticipables.

El reporte concluye que, bajo esas condiciones, “el gasto discrecional debería caer un 19% real anual para cumplir” con la meta presupuestaria de un superávit del 1,5% del PBI.

“Con una inflación esperada del 23%, esto implica que el gasto discrecional debería aumentar nominalmente sólo un 4% respecto de 2025”, agrega el informe. Incluso, sin aprobarse el capítulo tributario de la Modernización Laboral, el IERAL advierte que debería existir un recorte del 9% real en el gasto discrecional —equivalente a una suba nominal del 17%— para alcanzar en 2026 un superávit primario del 1,5% del PBI.

 

Cómo se comportó el gasto público en 2025

De acuerdo con el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el gasto público de 2025 fue, en términos reales, casi igual al de 2024. En detalle, el componente indexado creció un 15% real, mientras que el gasto no indexado cayó un 11%.

“El gasto indexado, luego de registrar importantes subas reales interanuales en los primeros meses —comparando con meses de muy bajo gasto real—, fue desacelerando mes a mes su tasa de incremento”, detalla el informe.

Por el contrario, señala que “para reducir mes a mes la variación real interanual del gasto primario total, el gasto no indexado tuvo que profundizar su ajuste”, pasando de aumentar un 2,3% en enero a caer un 11% real interanual en el acumulado a diciembre.

En otras palabras, según concluye el trabajo, para financiar una suba de las jubilaciones por $7,8 billones, el Gobierno recortó subsidios y gasto social por $7,1 billones.

Fuente: Ámbito

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