Milei hace historia y abre la puerta a una nueva Argentina

OPINIÓN Por Carlos Zimerman
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carlos zimermanPor Carlos Zimerman

La media sanción de la reforma laboral en el Senado no es un hecho legislativo más. Es un acontecimiento político de enorme dimensión histórica. Javier Milei logró lo que ningún presidente en democracia había conseguido: avanzar con una transformación estructural del sistema laboral, enfrentando intereses enquistados durante décadas y rompiendo con el inmovilismo que condenó al país al estancamiento.

No se trata solo de una ley. Se trata de un cambio de época.

Durante años, la Argentina fue rehén de un modelo populista que prometió derechos pero dejó pobreza, informalidad, desempleo encubierto y un mercado laboral rígido que expulsó a millones hacia la marginalidad. Gobiernos de distinto signo político intentaron reformar ese sistema y fracasaron. Algunos por temor, otros por conveniencia, muchos por complicidad.

Milei, en cambio, avanzó.

Con una minoría parlamentaria, con un clima social tenso y con una oposición que apostó al bloqueo, el Presidente consiguió una media sanción que marca un antes y un después. No es exagerado decir que este paso será recordado como uno de los hitos políticos más importantes desde 1983.

Porque lo que está en juego no es una discusión técnica: es la superación de un modelo cultural basado en el asistencialismo, el privilegio y la corrupción sindical y política.

La reforma laboral expresa una Argentina que empieza a dejar atrás al populismo que tanto daño nos hizo en las últimas décadas. Un país que entiende que sin reglas modernas no hay empleo genuino, que sin inversión no hay desarrollo y que sin coraje político no hay futuro.

Milei se consolida, así, como un líder indiscutible del proceso de cambio. No solo ganó una votación en el Senado: ganó una batalla simbólica contra un sistema que parecía intocable. Demostró que se puede gobernar sin pactar con el pasado, que se puede avanzar sin arrodillarse ante las corporaciones, que se puede desafiar al statu quo.

Este triunfo legislativo es, sin dudas, el primer gran paso hacia su reelección en 2027. No por marketing, sino por resultados. En política, la autoridad se construye con hechos, y la reforma laboral es un hecho concreto que ningún otro presidente logró en democracia.

Pero el desafío recién comienza.

Ahora viene la etapa más profunda: el cambio cultural. Enterrar definitivamente al populismo como forma de organización política. Ponerle punto final a una lógica que confundió derechos con clientelismo y justicia social con corrupción. Terminar de clausurar un ciclo histórico que tuvo en el kirchnerismo su expresión más acabada.

La Argentina empieza a despegar no porque todo esté resuelto, sino porque por primera vez en mucho tiempo hay una dirección clara: menos relato, más transformación; menos victimismo, más responsabilidad; menos populismo, más República.

La media sanción de la reforma laboral no es el final del camino. Es la señal de que el país empezó a caminar en serio hacia otro destino.

Y eso, en la historia reciente Argentina, ya es una revolución política.

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