Endometriosis y ejercicio físico

SALUD Y NUTRICIÓNCalanit ZimermanCalanit Zimerman

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La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a cerca del 10 % de las mujeres en edad reproductiva en el mundo (unos 190 millones de personas), según la Organización Mundial de la Salud. Puede provocar dolor intenso, fatiga, molestias digestivas y problemas de fertilidad.

En este contexto, la actividad física aparece como una herramienta complementaria para mejorar la calidad de vida. No reemplaza el tratamiento médico, pero puede ayudar en el manejo de los síntomas cuando se adapta a cada persona.

La evidencia indica que el movimiento regular puede reducir el estrés, mejorar la circulación, estimular el intestino y favorecer la liberación de endorfinas (analgésicos naturales). También contribuye a disminuir la tensión muscular en la zona pélvica y lumbar.

Qué ocurre en el cuerpo
La enfermedad se produce cuando un tejido similar al endometrio crece fuera del útero, generando inflamación, lesiones y dolor. Un estudio publicado en Science Translational Medicine sugiere que la interacción entre células de las lesiones, neuronas del dolor y células inmunológicas explicaría por qué el dolor se vuelve persistente.

“Las células que deberían combatir el problema son precisamente las que contribuyen a perpetuarlo”, explicó Victor Fattori.

Este dato refuerza que no se trata de un simple dolor menstrual, sino de una patología que puede afectar la vida diaria, el trabajo, el sueño y la salud mental, con diagnósticos que muchas veces se retrasan durante años.

Ejercicios mejor tolerados
No todas las rutinas funcionan igual. En general, se recomiendan actividades de bajo impacto, especialmente en momentos de dolor:

  • caminatas
  • natación
  • bicicleta suave
  • yoga
  • pilates
  • ejercicios de movilidad
  • fortalecimiento moderado de core y zona lumbar

Estas prácticas ayudan a mejorar la postura, aliviar tensiones y sostener una rutina sin sobreexigencia.

“Cuando el dolor es muy intenso, persistente o interfiere con la vida diaria, puede ser un indicio de endometriosis”, advirtió Rubí Rodríguez Díaz, de la Universidad de La Laguna.

Cuándo frenar y consultar
Los ejercicios intensos o de alto impacto pueden empeorar los síntomas, sobre todo en brotes. Es clave escuchar el cuerpo y ajustar la actividad.

Se recomienda consultar si aparecen:

  • dolor pélvico que empeora con el ejercicio
  • fatiga intensa
  • dolor al evacuar o al orinar durante la menstruación
  • dolor en relaciones sexuales
  • síntomas digestivos frecuentes

El ejercicio puede ser un aliado, pero no debe transformarse en una fuente de malestar.

En síntesis, hacer actividad física con endometriosis puede ser beneficioso, siempre que se prioricen movimientos suaves, regularidad y un enfoque integral que incluya seguimiento médico, descanso y cuidado general.

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