Fatiga, olvidos y problemas para caminar: los síntomas de la falta de vitamina B12 que muchos adultos mayores ignoran

SALUD Y NUTRICIÓNAna COHENAna COHEN

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Sentirse cansado, perder el equilibrio al caminar, sufrir olvidos frecuentes o experimentar hormigueos en las manos y los pies suele atribuirse al paso del tiempo. Sin embargo, detrás de estos síntomas puede esconderse un problema mucho más serio y frecuente de lo que muchos imaginan: la deficiencia de vitamina B12.

Especialistas advierten que este déficit nutricional puede permanecer sin diagnóstico durante años porque sus manifestaciones suelen confundirse con cambios propios del envejecimiento. Según explicó el investigador Martin Warren, director científico y especialista en biología sintética y rutas biosintéticas, en un análisis publicado por The Conversation, reconocer estas señales a tiempo puede evitar consecuencias neurológicas permanentes.

Una vitamina esencial que el cuerpo no puede producir

La vitamina B12 es un nutriente indispensable para el funcionamiento del organismo. Su papel resulta clave en la formación de glóbulos rojos, el mantenimiento del sistema nervioso y la producción de ADN.

A diferencia de otras vitaminas, la B12 se encuentra de forma natural casi exclusivamente en alimentos de origen animal como:

  • Carnes.

  • Pescados.

  • Huevos.

  • Lácteos.

  • Vísceras, especialmente hígado.

Por esta razón, los especialistas consideran grupos de riesgo a:

  • Adultos mayores de 60 años.

  • Personas veganas o vegetarianas estrictas.

  • Pacientes con enfermedades digestivas que dificultan la absorción intestinal.

  • Quienes se sometieron a cirugías gástricas.

  • Personas que consumen determinados medicamentos para la diabetes o el reflujo.

Los síntomas que suelen confundirse con el envejecimiento

Uno de los principales problemas es que la falta de vitamina B12 se desarrolla lentamente. Los síntomas aparecen de forma progresiva y muchas veces son interpretados como señales normales de la edad.

Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Cansancio persistente.

  • Debilidad muscular.

  • Falta de aire o dificultad para realizar esfuerzos.

  • Hormigueo en manos y pies.

  • Problemas de equilibrio y coordinación.

  • Alteraciones de la memoria y la concentración.

  • Sensación constante de agotamiento.

Los especialistas alertan que estos síntomas no deben naturalizarse.

Una deficiencia prolongada de vitamina B12 puede provocar daños neurológicos irreversibles si no se detecta y trata a tiempo.

Un descubrimiento que cambió la medicina hace un siglo

La importancia de esta vitamina comenzó a comprenderse hace casi 100 años gracias a las investigaciones de George Minot, William Murphy y George Whipple.

A comienzos del siglo XX, la anemia perniciosa era considerada una enfermedad mortal. Whipple observó en estudios experimentales que el hígado aceleraba la recuperación de animales que habían perdido sangre. Posteriormente, Minot y Murphy comprobaron que una dieta rica en hígado producía mejoras notables en pacientes con esa enfermedad.

El hallazgo fue tan trascendente que los tres investigadores compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1934.

Aquellas investigaciones permitieron aislar posteriormente la vitamina B12, una molécula fundamental para la producción de glóbulos rojos y la salud neurológica.

Por qué aumenta el riesgo después de los 60 años

La edad es uno de los factores más importantes asociados al déficit de vitamina B12.

Con el envejecimiento disminuye la producción de ácido gástrico, una sustancia indispensable para liberar la vitamina de los alimentos y permitir su absorción intestinal.

Además, algunas enfermedades autoinmunes pueden afectar las células encargadas de producir el llamado factor intrínseco, una proteína esencial para absorber la vitamina en el intestino.

Como resultado, muchas personas mayores pueden desarrollar una deficiencia aun cuando consumen cantidades aparentemente adecuadas de alimentos ricos en B12.

El vínculo entre la vitamina B12 y la energía celular

Aunque tradicionalmente la falta de vitamina B12 se relacionó con la anemia, las investigaciones más recientes muestran que su impacto va mucho más allá.

Esta vitamina participa directamente en dos enzimas fundamentales para el funcionamiento del organismo:

  • Una interviene en la síntesis del ADN, indispensable para la división celular.

  • La otra participa en el funcionamiento de las mitocondrias, las estructuras celulares responsables de generar energía.

Estudios recientes citados por Warren sugieren que una ingesta insuficiente de vitamina B12 podría afectar el ADN mitocondrial y reducir la capacidad de producción energética de las células musculares.

Esto ayudaría a explicar por qué algunas personas experimentan una intensa sensación de fatiga incluso antes de desarrollar anemia.

La falta de vitamina B12 no solo afecta la sangre: también puede alterar la forma en que las células producen energía.

¿Sirven los suplementos y las inyecciones?

Los especialistas coinciden en que los suplementos o las inyecciones de vitamina B12 deben utilizarse únicamente cuando existe una deficiencia comprobada o un problema de absorción diagnosticado por un profesional.

En casos severos, los sistemas de salud utilizan inyecciones de hidroxocobalamina para corregir rápidamente el déficit.

Sin embargo, Warren advierte que no existe evidencia científica sólida que demuestre beneficios de las inyecciones de vitamina B12 en personas que ya tienen niveles normales, pese a que algunas clínicas las promocionan para aumentar la energía, mejorar el rendimiento físico o favorecer el descenso de peso.

Por eso, ante síntomas como cansancio persistente, problemas de memoria o alteraciones neurológicas, la recomendación es realizar una evaluación médica y análisis específicos antes de recurrir a la automedicación.

Una deficiencia frecuente que no debe ignorarse

Un siglo después de los descubrimientos que revolucionaron el tratamiento de la anemia perniciosa, la vitamina B12 sigue siendo objeto de investigación por su influencia sobre el envejecimiento, la energía celular y la salud neurológica.

Los expertos coinciden en que prestar atención a los síntomas y controlar periódicamente los niveles de esta vitamina resulta especialmente importante en adultos mayores y personas pertenecientes a grupos de riesgo.

Detectar a tiempo una deficiencia de vitamina B12 puede prevenir complicaciones neurológicas, mejorar la calidad de vida y evitar que síntomas aparentemente “normales” escondan un problema de salud tratable.

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