Plazo fijo tradicional o UVA: qué alternativa aparece mejor posicionada para los ahorristas hacia fin de año

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El plazo fijo tradicional ofrece actualmente rendimientos inferiores a la inflación en los principales bancos.
  • Las entidades más pequeñas llegan a ofrecer tasas cercanas al 24% nominal anual.
  • El plazo fijo UVA mantiene una ventaja por su ajuste vinculado al IPC, aunque exige mayor permanencia.
  • Para septiembre y octubre, las proyecciones ubican al UVA ligeramente por encima del tradicional.
  • En noviembre ambos instrumentos seguirían cerca de la inflación, con una leve ventaja para el UVA.
  • Las estimaciones anticipan que en diciembre el plazo fijo tradicional podría superar al UVA si continúa la desaceleración de los precios.

Con una inflación que se mantiene alrededor del 2% mensual, los ahorristas vuelven a comparar las distintas opciones disponibles para preservar el valor de sus pesos. En ese escenario, el plazo fijo tradicional perdió parte del atractivo que había recuperado en los últimos meses, mientras que el plazo fijo UVA aparece como una alternativa competitiva debido a que ajusta su rendimiento en función de la evolución de los precios.

La diferencia entre ambos instrumentos radica principalmente en el mecanismo de actualización. Mientras el plazo fijo tradicional ofrece una tasa de interés previamente determinada, el UVA ajusta por el índice de precios al consumidor (IPC), con un desfase de aproximadamente 45 días. Esto le permite acompañar con mayor precisión la evolución de la inflación, aunque a cambio exige mantener los fondos inmovilizados durante un período considerablemente mayor.

Actualmente, los bancos líderes ofrecen para personas humanas tasas nominales anuales de entre 16% y 21% para colocaciones tradicionales a 30 días. Eso representa una ganancia mensual aproximada de entre 1,32% y 1,7%, por debajo de la inflación de julio, que fue del 2,1%.

En entidades financieras más pequeñas, las tasas llegan a alrededor del 24% nominal anual, equivalente a un rendimiento cercano al 1,97% mensual. De esta manera, esos bancos son los que ofrecen mejores condiciones dentro de la modalidad tradicional, aunque el resultado depende de que la inflación continúe desacelerándose.

Las expectativas del mercado apuntan justamente en esa dirección. Las proyecciones privadas relevadas por el Banco Central estiman una inflación del 1,8% tanto para agosto como para septiembre. Si ese escenario se concreta, los plazos fijos tradicionales con las tasas más elevadas comenzarían a acercarse e incluso superar al aumento mensual de los precios.

El comportamiento del dólar también será determinante para definir cuál de las alternativas resulta más conveniente. La cotización minorista acumuló durante agosto una suba cercana al 1,3%, mientras que las operaciones de futuros anticipan un incremento algo mayor para el cierre del mes. Si la evolución cambiaria se mantiene por debajo de las tasas ofrecidas por los bancos, las colocaciones en pesos podrían continuar siendo competitivas.

En este contexto, el plazo fijo UVA conserva una ventaja vinculada directamente con su mecanismo de actualización. Su principal desventaja es el período de permanencia requerido, que puede ubicarse entre 90 y 180 días según la entidad. Si bien existe la posibilidad de precancelar la inversión después de los primeros 30 días, hacerlo implica resignar buena parte del rendimiento, ya que se aplica una tasa considerablemente inferior.

Las proyecciones para los próximos meses muestran una competencia cada vez más pareja entre ambas modalidades. Para septiembre, los cálculos disponibles ubican el rendimiento del plazo fijo tradicional en torno al 1,71%, frente al 1,96% estimado para el UVA. En octubre, la diferencia se reduciría: 1,74% para el tradicional y 1,8% para el ajustado por inflación.

Para noviembre, las estimaciones proyectan nuevamente una ventaja leve para el UVA, con un rendimiento cercano al 1,73%, frente al 1,67% del tradicional. Sin embargo, diciembre podría marcar un cambio de tendencia. Para ese mes se calcula un retorno de aproximadamente 1,73% para el plazo fijo tradicional y de 1,64% para el UVA.

El escenario proyectado muestra así una convergencia entre ambas alternativas. La continuidad de la desaceleración inflacionaria podría favorecer progresivamente a las tasas fijas, mientras que un eventual repunte de los precios beneficiaría al instrumento ajustado por UVA.

El dólar constituye otra variable clave. Los analistas esperan que su cotización avance durante los próximos meses a un ritmo superior al 2% mensual para evitar un atraso respecto de otras variables económicas. Por eso, la decisión de los ahorristas no dependerá únicamente de comparar tasas, sino también de evaluar sus expectativas sobre inflación, dólar y necesidad de liquidez.

Con los datos actuales, el plazo fijo UVA aparece mejor posicionado hasta noviembre, aunque con diferencias cada vez menores. Hacia diciembre, en cambio, el tradicional podría tomar ventaja si la inflación continúa descendiendo. En ambos casos, la principal incógnita será si la estabilidad cambiaria y la desinflación logran consolidarse durante el segundo semestre.

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